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Artículo 5 cosas que nadie puede olvidar de las navidades noventeras Volkswagen

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5 cosas que nadie puede olvidar de las navidades noventeras

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El fantasma de las navidades noventeras te va a visitar estas navidades. ¿Are you ready?

PlayGround

21 Diciembre 2018 13:09

Si has tenido la suerte de vivir alguna de las navidades entre 1990 y 1999, te vas a emocionar. Si no, también.

Y es que, si lo pensamos bien. En aquellas navidades, tan diferentes a las de ahora, nos invadía, un espíritu de cercanía mucho más real que el que podemos tener ahora. En los noventa no se mandaba un like a un colega, se iba y se le felicitaba.

Es por eso, porque nos hemos dado cuenta de que las redes sociales no siempre consiguen acercanos de verdad a las personas a las que queremos acercarnos, que defendemos (recordando) aquellas navidades noventeras, únicas y maravillosas por, entre otras muchas cosas, estas 5.

1

GOD BLESS VHS WATCHING

Olvídate del binge watching. En los 90 las maratones audiovisuales navideñas tenían otro nombre: VHS watching.

Nuestro catálogo no era digital sino real. Podíamos tocar con las manos la oferta audiovisual que estaba ante nosotros. Y así sucedía, que en esas navidades noventeras, arrasábamos el video club del barrio para encerrarnos en casa y ver en compañía (siempre en compañía) UNA Y OTRA VEZ, las mismas películas. Las protagonizaban padres en apuros, niños que estaban solos en casa o peques que se iban de marcha... ¿do you remember?

Todas ellas obras maestras. Tú y yo lo sabemos.

2

NUESTROS NUEVOS MEJORES AMIGOS (NO) ERAN ROBOTS

Allá por los años noventa, 2018 nos sonaba a futuro distópico con coches voladores. Bien, ese futuro llegó a nuestras navidades noventeras en forma de juguetes. Mejor dicho, en forma de "amigos".

De repente, un robot mayordomo nos podía traer el zumo a la cama; un perrito robótico recibía de buen agrado nuestro huesito o las mascotas virtuales nos robaban el corazón hasta tal punto de llorar y llorar una vez morían...hasta que tu mejor [email protected] te consolaba. Ahora te pondrían una carita triste en tu feed.

3

BEST ANUNCIOS EVER

La publicidad entraba como un elefante en una cacharrería en nuestras navidades noventeras. Pero, por mucho que el nivel de los mismos fuese TOP, siempre había un ganador. Sí, siempre había un anuncio en particular con el que llegabas a empatizar de tal manera que acababas siendo parte de él y que acababas compartiendo con los más cercanos. Y si no, listen:

- Hola, soy Edu, feliz navidad.

Ese anuncio marcó una de tus navidades noventeras y lo sabes. Lo que no sabes es que Edu ha vuelto. Sí, el fantasma de las navidades noventeras tiene su nombre y sus gafas.

Volkswagen ha recuperado al mítico personaje publicitario noventero para que, 25 años después, entendamos que en realidad la gracia nunca estuvo en llamar y felicitar la navidad sino en ir a ver a aquellos a los que realmente quieres felicitar la navidad.

4

¿REDES SOCIALES? NO, THANKS.

Las navidades noventeras se basaban en estar única y exclusivamente con quien querías estar. Nada ni nadie podía perturbar nuestra paz. No vibraba el móvil constantemente, de hecho, por no saber, no sabíamos ni lo que era el SMS... y tan contentos.

Nuestra única red social era el álbum con las fotos que nos hacían nuestros padres y que posteriormente enseñarían a su círculo más cercano. Círculo más cercano no es igual a 457 contactos random, u know?

Otra cosa es que, 25 años después tu madre haya decidido digitalizar aquel álbum subiendo foto a foto a su Instagram. Shit happens.

5

LA CORRUPCIÓN TENÍA FORMA DE WALKMAN

Y TENÍA EL NOMBRE DE TU ABUELA

En un momento de soledad, cuando creías que no había nadie alrededor, alguien chistaba o te tocaba en el hombro.

Era ella, tu abuela. No estaba en una pantalla del ordenador a través de videoconferencia. Estaba ahí, la tenías ahí al lado. Y su cara decía "soy una fuera de la ley y me da igual". No sabías muy bien interpretar ese momento a solas hasta que de su abrigo salía un sobre blanco del que tus padres NUNCA debían saber nada. Sí, un sobre petado de monedas de CINCO DUROS (0´15 euros) que, sumadas, llegaban para el walkman que deseabas.

El caso es que tú recibías aquel sobre on agrado. Con todo su cariño, tu abuela ya te había metido dentro del sistema corrupto. Eras uno más. Habías aceptado un sobre... y te gustaba. Tu música, desde entonces, está envenenada.

***

Conclusión: hagamos caso a nuestro viejo amigo Edu y a Volkswagen, honrando aquellas maravillosas navidades noventeras de la mejor manera posible: estando cerca de quien realmente queremos estar y hablando con quien realmente queremos hablar.

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