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Artículo Anfitriones y acogidos: la solidaridad inunda las redes sociales tras el atentado en Barcelona Studio

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Anfitriones y acogidos: la solidaridad inunda las redes sociales tras el atentado en Barcelona

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"Hoy no duermo solo. Se viene a casa una familia de franceses con dos niños aterrorizados. ¿Qué peli y cena especial hacemos?", publica un usuario de Twitter.

anna pacheco

18 Agosto 2017 11:32

Imagen vía Getty

Ofrezco mi casa. Ofrezco refugio. Ofrezco agua, cena, comida, ropa para bebés. Pocos minutos después del atentado yihadista en la capital catalana, que se ha cobrado la vida de al menos 13 personas y ha causado centenares de heridos, la ciudadanía se volcó a través de las redes sociales para ofrecer ayuda a turistas o locales que no podían acceder a sus hoteles o a sus casas porque la zona centro permanecía acordonada.



Laia Maynou, de 25 años, residente en Girona (a 100 km en coche de Barcelona) estaba de compras con su amigas por el centro. “Bajamos por el mismo lugar del atentado alrededor de una hora antes de que se produjera el atropello. Fuimos por Portal del l’Angel, hasta acceder al Corte Inglés. Entramos por equivocación a la planta del supermercado y fue ahí cuando empezamos a oír gritos y una multitud que entraba corriendo”.

Laia Maynou y sus amigas estuvieron alrededor de hora y media, a la espera de ser evacuadas. Dentro del mismo Hipercor conocieron a un hombre holandés que les ofreció alojamiento en su casa en calle Pau Claris cuando fueron desalojados del supermercado. “No nos sentíamos seguras. No sabíamos cómo volver a nuestra casa porque todo el transporte estaba cortado. Cuando salimos de El Corte Inglés, todas las tiendas estaban cerradas y las calles desiertas. Fuimos a casa de un holandés y estuvimos ahí unas horas”. Luego, a través de contactos de Facebook, se pusieron en contacto con unos conocidos, residentes en el barrio de Sants, que les alojaron en su casa.



“No nos sentíamos seguras. No sabíamos cómo volver a nuestra casa porque todo el transporte estaba cortado. Cuando salimos de El Corte Inglés, todas las tiendas estaban cerradas y las calles desiertas. Fuimos a casa de un holandés y estuvimos ahí unas horas”



Las redes sociales se han convertido en estas últimas horas en la herramienta esencial para conectar las demandas de ayuda con los miles de ofrecimientos de asistencia. Durante las largas horas siguientes más de 6.000 personas habían ofrecido ayuda a través de la app Safety Check de Facebook, sobrepasando en creces las peticiones reales de ayuda. En el caso de Celine Imbert, de 38 años, ayer lo tenían todo preparado para alojar a cinco turistas. Finalmente, no fue necesario. “Llamaron a mi marido para avisar de que la policía ya dejaba entrar en los hoteles y quisieron volver y estar juntos, así que yo no he hecho mucho. Solo ofrecí mi ayuda”.

SafetyCheck de Facebook

Tal vez no fuese necesario alojar a tantos turistas en casas de particulares debido a la disposición de varios hoteles de la zona. Varios hoteles de la cadena? HCC Hotels o el Avenida Palace de Gran Via ofrecieron alojamiento o refugio durante algunas horas a varios de los afectados.

"Acogimos alrededor de 600 personas aunque no te podría decir una cifra exacta. Teníamos estampidas delante de nuestro hotel, todos los salones estaban llenos, el restaurante, el hall. Piensa que, además de los refugiados transitorios, también estaban nuestros clientes. Ofrecimos un poco de cena y agua y pusimos colchonetas. La Cruz Roja improvisó un centro de asistencia primaria y psicológica", explica Albert Alvárez, director general del Hotel Avenida Palace a PlayGround. Según explica, el consulado italiano también les avisó para que alojaran a italianos.  Cerca de 200 alojados eran de esta nacionalidad.

"Alrededor de la 1 de la mañana la policía informó que ya se podía acceder a los hoteles y ofrecían acompañamiento a los turistas. Entre la 1 y las 4 de la mañana, muchas de las familias ya regresaron a sus hoteles, formando largas colas". Este hotel también puso a disposición 10 habitaciones libres a otras personas de las afueras de Barcelona que no tenían hotel y por lo tanto no tenían a a dónde ir. El responsable explica que se vivieron momentos "muy tensos", porque la gente no sabía qué estaba pasando y tampoco sabían "quien podía haber entrado al hotel".  

"La policía requirió la documentación de todos los que nos encontrábamos ahí".



"Teníamos estampidas delante de nuestro hotel, todos los salones estaban llenos, el restaurante, el hall. Piensa que, además de los refugiados transitorios, también estaban nuestros clientes. Acogimos a alrededor de 600 personas. Ofrecimos un poco de cena y agua y pusimos colchonetas. La Cruz Roja improvisó un centro de asistencia primaria y psicológica en el salón principal"



En el caso de Berta Jiménez, de 25 años, se resguardó en el Hotel Garvina —muy próximo a las Ramblas—, en la habitación de una alemana que le ofreció agua, comida y un enchufe para cargar su móvil. “El policía nos dijo que no nos quedáramos en el hall ni al lado del las ventanas. La gente estaba muy asustada debido al pánico colectivo. Yo intenté calmar a mucha gente en inglés, la mayoría turistas con niños. Muchos se refugiaron en un sótano, yo me metí en una habitación”.

A cuatro minutos caminando de este mismo hotel, en la pequeña y estrecha tienda de Discos Revólver permanecían alrededor de 200 personas. “Estaban todos asustadísimos. Yo, la primera. Entraron turistas gritando a la tienda de discos al grito de “terrorists!”. Sacamos agua para todos y esperamos un rato hasta poder salir de ahí”, explica Sarai Lasheras, una dependienta de la tienda, a PlayGround. “He llegado a casa vomitando”.



“Estaban todos asustadísimos. Yo, la primera. Entraron turistas gritando a la tienda de discos al grito de “terrorists!”. Sacamos agua para todos y esperamos un rato hasta poder salir de ahí. He llegado a casa vomitando"



Mientras tanto, en el Corte Inglés de Plaza Cataluña se agolpaban cientos de personas en la planta baja. A media tarde empezaron a correr bulos de que un terrorista se encontraba en el interior y la gente empezó a entrar en pánico.

“Nosotras estábamos trabajando cuando empezó la estampida. La gente chillaba, temblaba, lloraba. Yo intenté tranquilidar y acoger a todas las personas que estaban accediendo por las puertas principales”, explica Nerea Barrionuevo, encargada de tienda en la planta de joyería de El Corte Inglés. “Luego, llegó la segunda estampida, al grito de 'todos al suelo', empezó a entrar más gente. No sabíamos nada. Solo sabíamos que una persona se había escapado y que iba armado, así que era fácil imaginar que podía estar ahí. Se te pasan mil cosas por la cabeza”, explica Barrionuevo.

Muchos otros usuarios ofrecieron alojamiento a través de Twitter, bajo el hashtag #BedInBarcelona. Esta iniciativa surgió por primera vez tras los atentados en la sala Bataclán, en Francia; y también se replicó en otros casos posteriores, como en Bélgica (#PorteOuverte) o en Manchester (#RoomForManchester).

Este usuario relataba la experiencia después de alojar a una pareja de franceses y a sus dos hijos.

Miguel Garcia Casado con la familia acogida. Imagen vía Twitter

La app Cabify, de taxis, también intentó facilitar el transporte a los afectados ofreciendo trayectos gratuitos durante toda la tarde. Otras personas requerían la asistencia de intérpretes en los hospitales a través de Facebook debido al gran número de heridos de otras nacionalidades.


También se están compartiendo fotos de largas colas para donar sangre en Hospital Clínic, uno de los hospitales que está acogiendo a los heridos más graves. Aunque, por otro lado, la cuenta del Twitter del Banco de Sangre recuerda que de momento disponen de reservas suficientes en un intento de evitar un colapso de donantes en los accesos a los hospitales.


La campaña #YoTeAcompaño para combatir los mensajes de odio racista


Varios usuarios de redes sociales también se están sumando a la campaña #YoTeAcompaño para enviar un mensaje de paz e intentar contrarrestar el odio racista e islamófobo. A mitad de tarde empezó a circular una imagen por redes sociales en la que se instaba a la acción a las personas blancas o euroblancas a la hora de frenar y evitar una posible oleada de agresiones racistas en los próximos días o meses.

“La gente blanca, euroblanca y/o española tenemos la responsabilidad y el deber de proteger a la gente no blanca y/o musulmana de las muy posibles agresiones que tendrán lugar ahora con una probable oleada de xenofobia y racismo. Ya sea verbal, física o emocionalmente; si no hacemos nada para pararla, contribuiremos doblemente en la agresión”, rezaba el cartel, convertido en viral.

Captura de pantalla de Facebook

Otros usuarios empezaron a compartir fotos de gatos para contrarrestar la marea de fotos y vídeos sangrientos de las Ramblas que empezaron a circular por redes muy poco tiempo después de los atentados. Esta iniciativa —que se originó tras los sucesos en Bélgica— propone "limpiar" la red del material más gráfico y sensacionalista como muestra de respeto a los fallecidos y a sus familias; y también para no entorpercer el curso normal de la investigación policial.

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