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Artículo Este cuaderno con dibujos pintados a boli es la novela gráfica del año Reservoir Books

Reservoir Books

Este cuaderno con dibujos pintados a boli es la novela gráfica del año

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David Romera

05 Abril 2018 17:50

¿Puede un cuaderno con dibujos pintados a lápiz y boli ser la novela gráfica del año? SÍ. Pero no lo decimos nosotros, lo dice la abrumadora y unánime opinión de la crítica internacional, que han llegado a definirla como "la novela gráfica de la década".

¿Y cuál es la razón para que la publicación en castellano de “Lo que más me gusta son los monstruos” (Reservoir Books) de Emil Ferris sea celebrada como todo un acontecimiento? Hablemos claro: nunca antes un cuaderno con dibujos a boli ha llegado a emocionar de esta manera. La técnica dibujística utilizada por Emil Ferris es, sencillamente abrumadora, gracias a la cual podemos conocer al detalle la tormenta que tiene lugar dentro de cada uno de los personajes de esta historia, sin dejar de sorprendernos en ningún momento.

A esto hay que añadirle otro factor determinante para que estemos hablando de todo un MUST READ: el personaje inolvidable de la niña-lobo Karen Reyes. ¿Niña-lobo? Sí. Karen está tan enamorada de los monstruos del cine de serie B y está tan asqueada del mundo que la rodea, que prefiere ser monstruo a persona.

Su universo es un cúmulo de referencias al más puro estilo Stranger Things donde el terror y la ciencia ficción actúan de refugio para huir de la cruda realidad que le rodea. Gracias a su diario (en el que plasma sus dibujos y reflexiones) seremos testigos de su investigación detectivesca en relación a la muerte, en extrañas circunstancias, de su vecina favorita, la Sra. Silverberg, una misteriosa mujer cuyo pasado reafirmará el deseo de Karen de querer ser monstruo. ¿Por qué?

RAZONES

POR LAS QUE UNA NIÑA

PREFIERE

SER MONSTRUO A SER PERSONA

Los monstruos buenos existen

Ella misma deja claro quiénes son y en qué se diferencian de los malos.

“Un monstruo bueno a veces asusta porque tiene un aspecto peculiar y colmillos […] en cambio los monstruos malos quieren que todo el mundo esté asustado”.

Karen Reyes

Los monstruos buenos NO tienen miedo

Esta novela gráfica no es sólo policiaca, es muchas otras cosas, entre ellas un retrato social del Chicago de los años 70, donde los prejuicios, la censura y la exclusión están a la orden del día. Tanto Karen como su familia son señalados por los monstruos malos por ser chicanos, por ser diferentes, por miedo.

Los monstruos buenos NO mienten

Esta novela también es la historia de una familia rota por un secreto inconfesable. Deeze, el hermano mayor de Karen, intenta escapar de él a través del sexo y el alcohol. La madre, por su parte, lidia con ello con una entereza digna de admiración. Karen no puede evitar pensar que, al igual que los mostruos malos, los más cercanos no quieren contarle la verdad.

Los monstruos buenos NO hacen daño

Emil Ferris ha dibujado una novela que nos permite viajar durante toda la trama, a través de la mirada de Karen, por un maravilloso y terrorífico mundo que oscila entre lo real y lo imaginario. Prueba de ello es la manera en que refleja la trágica infancia de la Sra. Silverberg, donde fue maltratada por mostruos malos dolorosamente reconocibles.

Los monstruos buenos NO se esconden

En las historias de serie B, los monstruos se muestran tal como son, sin miedo a enseñar sus tentáculos, sus tres cabezas, sus ocho ojos. Karen no quiere esconderse, por eso dice que ama a quien realmente ama sin importarle lo más mínimo lo que piensen los demás. Desgraciadamente, los monstruos malos no piensan como ella.

Al final de este desgarrador viaje en el que hemos acompañado a Karen, sentimos que hemos aprendido muchas cosas con ella. Es ahí donde la novela gráfica se conviete en NOVELA con mayúsculas, ya que a la técnica dibujística única y deslumbrante, se le une una historia que conmueve de verdad.

Y es que, ser monstruo no tiene por qué ser sinónimo de malo de la misma manera que ser humano, desgraciadamente, no lleva aparejado el hecho de ser bueno. Es más, lo realmente terrorífico es descubrir que los peores monstruos no habitan mundos paralelos ni películas de terror sino que están más cerca de lo que creemos.

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