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Artículo Llega la undécima plaga: los "fuckboys", los vampiros del amor Historias

Historias

Llega la undécima plaga: los "fuckboys", los vampiros del amor

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El capullo de toda la vida se recicla en un fuckboy

María Yuste

25 Agosto 2015 14:11

Pienso en que esta noche me acosté con Satán... Ya sé que he debido de hacerme mayor porque ya no creo en al amor y algo más en el dolor. Así empieza una canción de Tulsa que bien podría ser el manual de la perfecta relación con un fuckboy. Aunque de perfectas tengan poco.

Pero, ¿qué es un fuckboy? Recientemente, un artículo de Vanity Fair encendía la mecha de la polémica en EEUU. Allí se describía al "fuckboy" como un hombre joven que se acuesta con muchas mujeres sin ninguna intención de mantener relación alguna más allá del sexo. Es un mujeriego, pero especialmente cruel.

Vienen a ser algo así como el hermano malvado del follamigo. De hecho, hasta ahora, los fuckboys se venían aprovechando de la confusión generalizada que provocaba su existencia sin tener denominación propia. Como si fuera imposible tomar consciencia de algo que ha existido durante años hasta que no se le nombra. Probablemente, ellos mismos tampoco supieran que eran algo más que un simple capullo.



El término en inglés ya existía pero, en el último año, su significado se ha ido redefiniendo hasta convertirse en el último adjetivo de moda. Un adjetivo que nace para ser la versión masculina del putón verbenero. O algo parecido, puesto que el descalificativo femenino tiene más que ver con la moral, es decir, viene a juzgar (mal) el número de hombres que pasan por su entrepierna. Sin embargo, el problema del fuckboy es ético. El número de mujeres que acaban en su cama es irrelevante: lo que verdaderamente lo define que las trata de manera poco empática... o directamente mal. Podría traducirse como follaenemigo, follacapullo, follamachito, follavampiro (emocional)... (Lo cierto es que el español no se suele mostrar tan plástico a la hora de acuñar neologismos pegadizos).

Cuestiones lingüísticas a un lado, a no ser que te echaras novio en el instituto y que sigas con él a día de hoy, o que hayas pasado encerrada en un búnker toda tu juventud, seguramente te hayas cruzado con alguno que otro. A ver si te suena alguno de estos rasgos:


1. Su frase favorita es: “no estoy listo para una relación”

El fuckboy quiere exprimirte como una naranja pero sin comprometerse. Así después no tiene que sentirse responsable de tus sentimientos y, cuando las cosas se ponen feas, solo tiene que decirte que, en realidad, no sois nada.


2. Dice que no le gustan las etiquetas

Se hace el hippie pero lo único que quiere es jugar contigo a la gallinita ciega y confundirte para que no entiendas qué narices está pasando.


3. Te da una de cal y otra de arena

La de cal (recordamos que la cal es la buena), principalmente cuando quiere algo de ti.


4. No tienes ni idea de con cuantas más se está viendo a la vez que contigo

Sospechas que puede haber más porque no se esmera mucho en ocultarlo, pero si le sacas el tema acaba dándole la vuelta a la tortilla para hacerte sentir una loca del coño (sabiendo, además, que tienes más razón que un santo).



5. Se despide de ti en Whatsapp y dos horas después sigue en línea

O te responde horas y hasta días después habiendo estado en línea.


6. Te pide fotos desnuda

No le interesa mucho leer cómo te ha ido el día o saber cómo estás.


7. Te dice lo que quieres oír

Una sarta de frases hechas y piropos que ha oído por ahí.


8. Siempre vuelve

Da igual si fue él el que acabó pasando de ti o si fuiste tú quien lo mandó a freír espárragos, volverá a intentar marearte de nuevo periódicamente.

En la cultura popular, el ejemplo más famoso de fuckboy es Barney Stinson, un personaje de la serie Cómo conocí a vuestra madre que se pasaba capítulo tras capítulo mintiendo sin ningún tipo de escrúpulos para acostarse con medio Nueva York. El personaje era cómico y uno de los más queridos de la serie aunque lo que hiciera no tuviera nada de divertido fuera de la ficción.



En la vida real, Barney llegó a tener varios libros de merchandising sobre su cuestionable filosofía de vida y muchos admiradores masculinos que interpretaron el humor del personaje de una forma diferente a lo patéticas que resultaban sus artimañas. Una forma de comportarse que venía, además, marcada por un pasado pagafantas.

Aunque el fuckboy está en situación de poder dentro de la relación y, por muchas lágrimas que haga derramar, su trasfondo siempre es el de un perdedor que no sabe ni lo que quiere o que no tiene absolutamente nada que ofrecer.

Ahora ya los conocéis.


Se ha demostrado que son resistentes a ser ignorados, cárgatelos con un buen bloqueo a tiempo




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