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Artículo 7 cosas que hemos aprendido de un fugitivo de Corea del Norte Historias

Historias

7 cosas que hemos aprendido de un fugitivo de Corea del Norte

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Kang Chol-hwan pasó 10 años en un campo de concentración. Así ve su país ahora.

Franc Sayol

17 Noviembre 2014 06:00

Cuando Kang Chol-Hwan todavía era un niño fue encerrado en el campo de prisioneros políticos de Yodok, Corea del Norte, dónde permaneció diez años. Tras ser liberado se hizo con un receptor de radio ilegal, y escuchando las emisoras de Corea del Sur descubrió que otra realidad era posible. En 1992 logró huir a China y, posteriormente, a Corea del Sur. Desde entonces, se ha convertido en periodista, autor y activista de los derechos humanos. Esta semana ha participado en una charla AMA en Reddit, donde ha dado su punto de vista sobre la dictadura, el pueblo norcoreano y el futuro que le espera al país. Aquí te dejamos con 7 de sus reflexiones más interesantes. Puedes leer el resto aquí.

1. Su peor recuerdo.

Mi peor recuerdo es de cuando estaba en el campo de prisioneros políticos. Habitualmente hay ejecuciones públicas en las que todo el mundo mira. Una vez, hubo dos soldados que intentaron huir y fueron repatriados. En esta ocasión, las autoridades los colgaron y forzaron a los prisioneros a tirar rocas a los cuerpos hasta que su carne se desgarrara. Luego dejaron los cuerpos colgando durante 24 horas, y los cuervos empezaron a comérselos. Todavía recuerdo ese momento con mucha viveza.

2. Lo que más le sorprendió al salir.

Cuando crucé el río, llegué a un pueblo dónde me dieron de cenar. ¡Estaba alucinado de que hubiese tanta comida! Ya en Corea del Sur, cuando fui a comprar un cepillo de dientes, había diez tipos distintos de cepillos de dientes. ¿Cual tenía que escoger? No podía creer que hubiese tantas variedades de un mismo producto y que todas hiciesen exactamente la misma función.

3. Cómo ven el país los norcoreanos.

El norcoreano medio sabe que la situación del país no es buena. Si lo comparamos con los tiempos del colonialismo japonés y la Guerra de Corea, ahora las cosas están peor. Un ejemplo que me viene a la cabeza es que, durante el periodo colonial japonés, los norcoreanos se comían la corteza de los pinos y ahora ni siquiera tienen eso. Durante el periodo colonial japonés, la gente podía viajar y comerciar con libertad. Ahora es prácticamente imposible. Los métodos de tortura también se han vuelto más severos desde la época colonial. Lo digo porque la gente compara continuamente la situación actual con esa época. Las generaciones jóvenes tienen un punto de vista distinto porque pueden ver como se está desarrollando China al otro lado de la frontera. Saben que el mundo se ha desarrollado y que están estancados. No todo el mundo en Corea del Norte es consciente de ello, pero cada vez hay mucha más gente que sí lo sabe.

4. Sobre el pueblo norcoreano.

Creo que una de las concepciones más erróneas que el mundo tiene sobre el pueblo norcoreano es que son simplones e ingenuos. Los norcoreanos han pasado por muchas dificultades, y su habilidad para sobrevivir en situaciones difíciles es mucho mayor de lo que cree la gente. La gente cree que los norcoreanos serían incapaces de adaptarse a la unificación, pero estoy seguro de que podrían gestionarlo. También se cree que los norcoreanos lo pasarían mal ajustándose a la economía de mercado, pero el mercado negro está creciendo a escondidas del régimen; están acostumbrados a trabajar en este tipo de entornos.

5. Sobre la unificación.

La unificación es posible y realista. Corea del Norte no puede ser económicamente independiente y, por ello, necesita la ayuda del gobierno surcoreano. El gobierno de Corea del Sur ha tenido que gastar demasiado dinero para responder a las amenazas del Norte. Teniendo en cuenta el crecimiento de China, Corea del Sur debería invertir en la unificación con el Norte para obtener beneficios económicos. El mercado se expandirá y beneficiará a ambas partes. Ambas Coreas deberían dejar de debatir y deberían empezar a planificar la unificación. La dinastía Kim no durará para siempre.

6. Sobre el futuro del país.

Tengo la sensación de que el sistema norcoreano ya no puede sostenerse a sí mismo. La presión de los gobiernos chino y surcoreano es fundamental para que caiga el régimen, pero no están llevando a cabo ninguna acción. Los problemas internos se suceden. En la generación de mi abuelo, el país era estable, pero entonces llegaron los problemas económicos. En esa crisis, Corea del Sur prestó ayuda y soporte. Ahora, sin embargo, el país ya no tiene el apoyo de Corea del Sur, por lo que lo que no tiene más remedio que cambiar. Mi predicción es que llegará el momento en que Corea del Norte empezará a cambiar siguiendo el modelo Chino. Dentro de diez años, Corea del Norte y Corea del Sur podrán tener una relación abierta.

7. La paradoja de las serpientes.

Cuando estaba en Dalian, la persona que me acogía se dedicaba al contrabando de serpientes en Corea del Sur, porque ahí son una delicadeza. Había muchísimas serpientes, y había que cuidarlas. Yo me ocupaba de las serpientes a cambio de alojamiento y comida. Eso me hacía preguntarme por qué la gente pensaba que las serpientes eran una delicadeza cuando en los campos de concentración nos comíamos a las serpientes porque no teníamos nada más que comer. Me costó mucho entender ese concepto.

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