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Artículo Cuando las cartas marcadas las pone la banca: el gran timo del momento es legal Historias

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Cuando las cartas marcadas las pone la banca: el gran timo del momento es legal

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Un casino de Atlantic City acusa a Phillip Ivey Jr. de haberles hecho perder 7 millones de euros aplicando el 'edge sorting', una técnica que aprovecha un defecto de fabricación de las cartas que permite su identificación

Luis M. Rodríguez

15 Abril 2014 09:40

Albert Einstein dijo una vez que “la forma más segura de ganar dinero en un casino es asaltarlo con una pistola”. Y lo dijo después de pasarse unos años buscando la manera de vencer a la ruleta. Sí, el científico más importante del siglo XX también dedicó su energía a intentar descifrar los mecanismos de los juegos de apuestas, buscó una fórmula para vencer al azar, y no hay constancia de que lo consiguiera. Otros, sin embargo, han tenido mejor suerte. Aunque para ello hayan tenido que hacer un poco de trampa.

Phillip Ivey Jr., por ejemplo, acaba de ser demandado por el Borgata Hotel Casino de Atlantic City. Le acusan de haberles limpiado cerca de 10 millones de dólares (más de 7 millones de euros al cambio) utilizando la técnica conocida como edge sorting en la mesa de bacará.

Phillip Ivey Jr

Se trata de una argucia que explota un defecto de fabricación de los naipes, gracias al cual el jugador puede identificar si las cartas servidas se corresponden con determinados grupos de números en función de una serie de detalles gráficos de su envés, o de las formas irregulares que puedan presentar en las esquinas. A partir de esa observación, el jugador usa el cálculo probabilístico para hacer sus apuestas contra la banca. Sería algo parecido a jugar con las cartas marcadas en una timba privada, sólo que aquí es el propio casino el que pone la baraja.

Aquí y aquí se explica de forma detallada el procedimiento. Nosotros ya nos lo estamos estudiando. De momento, aquí va una imagen ilustrativa de las diferencias que pueden presentar las cartas en su parte trasera.

edge sorting

El poder desestabilizador de un detalle mínimo

Ivey Jr., uno de los más famosos jugadores de poker del mundo, nueve veces campeón de la Serie Mundial de Póker, se habría percatado de que algunas de las cartas del Borgata Casino presentaban esquinas diferentes. Según la demanda, el jugador y su acompañante Cheng Yin Sun habrían instruido al crupier para que girara las cartas de una manera particular en función de si eran o no deseables para su jugada. De esta manera, las cartas buenas aparecerían siempre colocadas de una cierta manera, con su ángulo irregular apuntando en una determinada dirección al salir del 'shoe' (la caja que contiene varios mazos de naipes de los que el crupier va tomando cartas).

Técnicamente, el jugador no hace nada ilegal. Él se percata de la irregularidad en los naipes y solicita al crupier que sean repartidos de una forma determinada. En circunstancias normales, para que se pueda dar el reparto y la acción de rotación de las cartas que se describe en la demanda, esta debería haber sido autorizada previamente por el supervisor de mesa y el jefe de sala en respuesta a una petición expresa del jugador. No es una práctica habitual y sólo suele ser autorizada en los casos en los que el casino considera que el jugador está trayendo algún tipo de acción atractiva para su negocio. Es una cuestión de espectáculo. Y si el reparto irregular de cartas había sido autorizado por la empresa, ¿dónde está el delito?

Todo lo que hizo Ivey es fijarse en el extremo de las cartas y ajustar sus apuestas en consecuencia. Apostó y ganó. Y luego ganó de nuevo. Así hasta amasar más de siete millones de euros en fichas en tres sesiones de juego que se alargaron durante decenas de horas. Sucedió entre abril y julio del 2012, y sin embargo, la demanda llega ahora.

En octubre de aquel año, Ivey intentó arreglar una nueva sesión de juego en el Borgata, pero el personal del casino le recibió con reportajes de prensa que describían un episodio de edge sorting en el que el jugador se había visto implicado en el Crockfords Casino de Londres aquel mismo verano. En aquella ocasión, Ivey se embolsó más de ocho millones y medio de euros en una sola sesión.

Un mismo fabricante en el punto de mira

Gemaco, Inc.

Los naipes supuestamente “defectuosos” son de la empresa Gemaco, Inc. En su envés deberían tener una serie de motivos en forma de diamantes que, al parecer, presentaban diferentes formas cuando deberían haber sido idénticos. Ese pequeño detalle es el que habría permitido a Ivey ganar unos cuantos millones. Y parece que no es la primera vez que sucede algo parecido: según informa AP, el Golden Nugget Casino de Atlantic City también ha iniciado acciones contra Gemaco alegando que varios jugadores han sido capaces de ganar más de un millón de euros en su establecimiento aprovechando ese defecto en las barajas.

Puede que la demanda de Golden Nugget contra Gemaco tenga sentido, pero en el caso de Borgata contra Phillip Ivey Jr., ¿de quién es la responsabilidad de evitar que las barajas que se utilizan presenten marcas, del jugador o del propio casino? ¿Puede darse la trampa dentro de la legalidad?

Si no puedes pagar tus deudas de juego, el casino te demanda y te persigue. Tiene sentido. Pero si les ganas apostando, aprovechándote de su falta de control, el casino te demanda igualmente. Parece que para ellos su negocio es un juego de pérdida de cero. Y es que ya lo decía De Niro en Casino: “Se trata de hacerles jugar el mayor tiempo posible. Cuanto más juegan, más pierden. Y al final, nos lo quedamos todo”. Incluso cuando el jugador gana.

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