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Artículo El documental que desvela lo que realmente provocó la separación de los Beatles Historias

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El documental que desvela lo que realmente provocó la separación de los Beatles

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No fue Yoko Ono quien acabó con The Beatles, sino 4 años infernales

14 Septiembre 2016 13:52

Lo lograron absolutamente todo. Cuatro amigos inseparables que conformaron las piezas de un puzzle simétrico que rebosaba talento. Y dominaron el mundo con ello. Pero, como demostraron al poco tiempo de alcanzar el éxito, el puzzle de The Beatles era mucho más inestable de lo que parecía.

El 30 de enero de 1969, el grupo dio su último concierto en una azotea de Londres. Solo habían pasado nueve años desde su fundación, y la banda se despedía para siempre.

Un adiós  temprano al que se le han atribuido un gran número de motivos, sobre todo la relación de John Lennon con Yoko Ono. Sin embargo, en el documental The Beatles: Eight Days A Week, Ron Howard deja claro que ésta era el último de los problemas de la banda.

En el documental, el director repasa sus mejores años para explorar entre las causas de una de las separaciones más triste del mundo de la música. Como él mismo lo presenta: “la banda que conoces, la historia que desconoces”.

En la canción Eight Days a Week, The Beatles le hablan a una mujer. Le dicen que la necesitan ocho días a la semana, que estarán ahí cuando lo requiera. Pero, en el documental de Howard, se dirigen al éxito. Necesitan trabajar ocho días a la semana para mantener el imperio que les fue entregado sin haberlo pedido. Están inmersos en una gira de cuatro años (de 1963 a 1966) y en su vida no queda más que unas cuantas canciones pegadizas.

the beatles paul mccartney

DEMASIADO PRONTO

“¿Cultura? Lo que hacemos no es cultura, solo es pasar un buen rato”, contestó Paul McCartney a un periodista cuando le preguntó sobre cómo estaban cambiando la cultura del Reino Unido durante sus primeros años de éxito.

The Beatles eran unos críos en 1963. Cuando la fama llamó a sus puertas, apenas sabían atarse una corbata. Habían sido listos. Habían trabajado duro, habían aprovechado su talento y se habían unido a las personas adecuadas, pero nunca imaginaron el fenómeno que estaban creando.

Y por ello, mientras les exigían tocar en 25 ciudades de Norteamérica en solo 30 días, se les olvidó que apenas superaban los 20 años.

“Nos quitaron la juventud. Crecimos como un ruibarbo criado en el invernadero en vez de al aire libre”, dicen en el documental.

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"¿Vamos a hacer esta gira todos los años?"

Mientras viajaban por todo el globo, se perdían una vida que les había obligado a madurar demasiado pronto. Grabaron la friolera de 15 discos durante estos cuatro años. Lennon y McCartney componían en la furgoneta para no perder tiempo. Y, aunque lo que más les gustaba era crear en el estudio, la mayoría del tiempo ni siquiera estaban en su ciudad natal.

En cuanto su fama ascendió, comenzaron a conformar sus propias familias, lo que también les empezó a separar un poco más.

Cuando intentaban ganar tiempo, les insistían en protagonizar sus propias películas. Y al final, tal y como declaran, acababan actuando en modo “piloto automático”, sin la frescura  que siempre habían tenido ni el amor por la profesión que profesaban.

“¿Vamos a hacer esta gira todos los años?” preguntó George Harrison a su mánager Brian Epstein cuando se vio saturado por el ritmo de trabajo.

Sin duda, fue Harrison era el que peor llevaba la situación. Pero fue Lennon quien lo dejó claro. La canción, el disco y la película titulados Help! no eran ninguna metáfora. Necesitaban ayuda de verdad.

DEMASIADA FAMA

El exceso de trabajo tenía una explicación. The Beatles no era un grupo cualquiera. El efecto que provocaban no podía compararse a ningún otro artista, ni siquiera a Elvis Presley. Allá donde iban, les acompañaba una nube de excitación y polémica.

Cada concierto era un caos. En junio de 1964, 7.000 jóvenes invadieron el escenario en el que estaban tocando en Nueva Zelanda. Poco más tarde, una situación parecida se vivió en Cleveland, donde incluso fueron golpeados por sus seguidores. 

El problema incrementó cuando empezaron las amenazas de bomba. En cada ciudad que visitaban, se recibía un aviso de un atentado terrorista en ciernes. Y, aunque dichas amenazas nunca se materializaron, comenzaron a ser vistos como un peligro en todo el planeta. La fama estuvo bien mientras eran queridos por todos, pero cuando comenzaron los problemas, fueron los primeros en ser salpicados.


Invasiones, avisos de bomba, rechazo público y amenazas presidenciales. La situación de The Beatles no podría ser más controvertida.

El 30 de junio de 1966, The Beatles tocó en el estadio Nippon Budokan de Tokio, un recinto dedicado a las Artes Marciales, lo que muchos criticaron al creer que se estaba haciendo uso indebido de un espacio de culto.

Pero el mayor problema lo tuvieron justo después, cuando visitaron Manila. La por entonces Primera Dama, Imelda Marcos, invitó a la banda a su residencia oficial, donde se reunirían en un almuerzo con el presidente y sus tres hijos. Los cuatro acababan de llegar de su difícil experiencia en Tokio y, viendo que tenían dos conciertos ese mismo día, decidieron declinar la invitación para poder descansar.

No obstante, Imelda se tomó esto como una gran ofensa, por lo que los puso en contra de todo su país al decir que la invitación era para tocar delante de 200 niños pobres.

DEMASIADAS POLÉMICAS

Las polémicas se sucedían una tras otra. El ritmo de trabajo frenético podía con ellos, y que todo el mundo se fijara en el más mínimo de sus gestos no ayudaba en absoluto.

La prensa tampoco ayudaba. “¿Por qué sois tan pretenciosos?” les preguntaron en una entrevista. Pero las respuestas ya no eran tan divertidas como las que hubieran dado en los albores de su popularidad. “Intentamos ser tan honestos como podemos” respondieron, junto a unas miradas que reflejaban a la perfección una situación que se les había ido de las manos.

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"Los cuatro mejores años de The Beatles también fueron los peores"


Para rematar, John Lennon hizo uso de su elocuente personalidad y, en una entrevista para el London Evening Standard, soltó la respuesta que acabó por hacerles más daño en el momento menos oportuno:

“El cristianismo se acabará. Se desvanecerá y desaparecerá. No tengo ninguna duda sobre ello. Estoy en lo cierto y se verá en algunos años que tengo razón. Ahora somos más populares que Jesús”.

Era marzo de 1966 y acababan de pasar de ser los cuatro ángeles de Liverpool a los cuatro jinetes del Apocalipsis. Los sectores más conservadores de Norteamérica organizaron reuniones para crear hogueras con productos de The Beatles y su popularidad se desplomó. De nada sirvió que pidiera perdón poco más tarde, pues el comentario pasó a la posteridad.

EL PRINCIPIO DEL FIN 

Sin duda, 1966 fue el peor año de la historia del grupo. Después de mucho tiempo aguantando un ritmo de trabajo frenético, de ser obligados a madurar de golpe y de ver cómo todo lo que decían era manipulado, decidieron poner fin a todos sus conciertos.

El contrato discográfico les obligaba a seguir sacando discos, y así es como crearon el mejor álbum de la historia de la música según la revista Rolling Stone (Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band), pero también es como se despidieron de un mundo que les iba grande.

Sus vidas cambiaron. Los que antes parecían cuatro piezas de un puzzle perfectamente ensamblado se habían convertido en cuatro entes totalmente independientes. Por más que lo intentaron, The Beatles había durado todo lo que tenía que durar. Lo justo para que la historia les recordara para siempre.


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