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Artículo ADWEEK. La creatividad no se crea ni se destruye, solo se transforma. Adweek

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ADWEEK. La creatividad no se crea ni se destruye, solo se transforma.

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Imagina que otra vez eres un bebé y tu papá quiere meterte una de esas asquerosas cucharadas de papilla de pollo con ejotes que a ningún bebé (o adulto) le gusta comer.

PlayGround

19 Febrero 2019 23:37

Ahora bien, sea quien sea el que sostiene la cuchara en la mano, tiene varias opciones para hacerte comer:

  1. Puede decirte: “Ora tú, trágate esto”. Método un poco rudo, quizá.
  2. O bien: “Mi amor pishiosho, por favorsito cómete una cucharadita de esta papillita con pollito y verduritas que…”. Ugh, demasiados “itos”.
  3. O algo así como: “Es importante que todo alimento sea rico en proteínas, carbohidratos, calorías y vitaminas, para que crezcas sano y fuerte”. Pero dudo mucho que un bebé entienda o le importe si esa papilla es libre de gluten o no… ¡El mocoso solo quiere comer algo rico!
  4. También puede optar por no hablar y aplicar la típica simulación del avioncito, pero nunca he visto que eso realmente funcione.
  5. O agarrar la mentada papilla, ponerla en un plato, revolverla con helado de vainilla... ¡y ya!

No sé, no soy papá ni creo serlo algún día. Y este ejemplo no tiene nada que ver con este texto salvo en una cosa importantísima: hay miles de formas de llegar del punto A al punto B y, estés en la industria donde estés, todas tienen que ver con la creatividad y la innovación.

En el mundo de las ideas y la creatividad, todos empezamos siendo unos bebés. Algunos, bebés ya correteados, pero nadie llegó y empezó a crear cosas de la nada y todos le aplaudieron y luego se hizo famoso y ahora todo mundo lo recuerda como el hombre que de la nada creó todo. No, no. Así no funciona la cosa. Como en todo, al principio uno necesita de algo o alguien que le enseñe a dar sus primeros pasos y le haga ver no solo de qué está hecho el mundo si no, también, qué está bien y qué está mal.

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Como en muchos casos, la primera vez que supe de Adweek fue cuando empecé a trabajar como practicante de copy en una agencia de publicidad en la Ciudad de México. Desesperado por una presentación a entregar dentro de dos días que no tenía ni concepto, ni bajadas creativas ni nada, el director creativo aventó el brief que sus juniors y seniors seguían sin poder resolver, a sus practicantes. Cagados y confundidos, empezamos a corretear como gallinas sin cabeza por la terraza escupiendo recursos, ejecuciones, puntas o ideas chuecas al aire, esperando, entre cosa y cosa, atinarle al premio grande. Para empezar, ¿qué era un concepto? Estábamos atrapados en la palabra hasta que un junior con ínfulas de grandeza, llega y dice:

“¿Por qué no buscan en Adweek?”

“Ad, ¿qué?”

El tipo ríe, prende un cigarro, se mete en su celular y desaparece. Entonces, escribimos Adweek en el browser donde aparece una web que dice, precisamente, adweek.com y pensamos “creo que hemos dado con algo”. Le damos clic al link y ¡ta-da! el Santo Grial de la comunicación efectiva. Entonces, como buenos noobs ante la oportunidad de dejar de hacer la talacha de los demás, empezamos a scrollear la página cual pubertos en sitio cochino, viendo por todos lados palabras como “insight”, “360”, “engagement”, “awareness”, “Cannes”, anotando cualquier cosita que nos disparara algo relacionado con el brief que teníamos que resolver.

Nunca lo logramos

Al día siguiente de exprimirnos la cabeza, maldecir nuestra falta de talento y dudar sobre nuestro verdadero sentido en la vida, el director creativo, ahora reluciente y magnánimo con el semblante agresivo, pero a la vez atestado de prudencia, fe y otros atributos divinos propios de héroe griego, se acerca al grupo de los desdichados y nos dice: “Ya lo tengo. No se preocupen. Mejor revisen la ortografía y redacción de estos Brand Books que se entregan al final del día”.

Desde situaciones tan básicas como una primera vez en Adweek, como tres días de conferencias, paneles, networking e intercambio de ideas, contactos y otras cosas, Adweek ha acompañado y nutrido la carrera de Brand Managers, directores creativos, CEOs, practicantes posmodernos y quien se deje acoger por la creatividad y el genio humano.

Visto de esta forma, es entendible el cariño que se le puede tener a un medio así

Un medio que estimula nuestra imaginación y nos empuja a prender lo inalcanzable. Un medio que abre las cortinas de nuestra individualidad, develando un universo preñado de ideas, puntos de vista y soluciones creativas que aplican no solo al mundo de la mercadotecnia y publicidad, sino a todo tipo de industrias, pues por más tornillos que vendas o más tornillos que te falten, siempre habrá un mensaje que entregar; entre más innovador, profundo y con mejores recursos sea comunicado, mayor impacto tendrá en su destinatario.

En un mundo sobresaturado de mensajes es importante encontrar la forma más creativa e innovadora de decir lo que tienes que decir. Es aquí donde Adweek se convierte en un almanaque de lo mejor de la creatividad mundial con su basto repertorio de eventos, newsletters, videos, notas, artículos, webinars y podcasts. El medio lo tiene todo para que absorbas las múltiples formas en las que las marcas, personas y empresas, están revolucionando al mundo a través de nuevas tecnologías, discursos, campañas, apps y maneras de ver el mundo y la vida. Visto así, expresiones culturales como el branding o la publicidad incluso podrían llegar a la categoría de arte y, si no, seguramente vienen preñadas con una fuerte influencia artística. Lo mejor de todo es que, así como la serpiente Uróboros se alimenta de sí misma, un medio como Adweek se alimenta de su contenido creando nuevo contenido, porque aquél que consume Adweek es quien mañana podría estar en Adweek contando un caso de éxito o en un panel debatiendo con otros gigantes. En pocas palabras, se trata de un ciclo que se repite una y otra vez, nutrido por el maná divino del ingenio humano.

En sus 40 años consolidando el ecosistema de la creatividad mundial, el medio se ha convertido en una piedra angular de la comunicación moderna; en un escaparate que entrega al mundo su conocimiento sin importar a qué te dediques —al fin y al cabo, todo es un anuncio— con la única condición de que transformes esos aprendizajes y te atrevas a ir más allá de ellos.

En esta semana en la que Adweek trae a la CDMX le mieux de le mieux repartido en tres días de charlas, conocimiento y networking, PlayGround será parte de un panel junto con otros jugadores importantes del mundo del contenido en español, donde platicarán sobre qué es branded content, de dónde sale, a dónde va y cómo saber si lo estás haciendo bien o no, entre otras cuestiones relativas a esta nueva (ni tan nueva) forma de comunicar y relacionarse.

El mundo está lleno de ideas y conceptos que maduran, mutan y devienen en nuevos. Sin embargo, todo parte de lo mismo. ¿De dónde? Qué sé yo, ¿de una conciencia colectiva que se alimenta de sí misma y que encuentra su expresión en estos picos de creatividad para, después, seguirse entremezclando, nutriendo y devorando a sí misma una y otra vez? Puede ser. Lo que sí sé es que todos deberíamos de ser como esos practicantes hambrientos de experiencias significativas para que, con tiempo, paciencia, apertura y práctica, podamos ser aquellos que alimenten la maquinaria del genio humano con cosas que valgan la pena.

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