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Sports

Por qué Italia'90 sigue siendo el mejor Mundial

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Este es un viaje de sangre, lágrimas, droga, escupitajos, violencia y política que empezó un día como hoy

Ignacio Pato

08 Junio 2018 14:09

Mes de junio. El Mundial te puede pillar de cuatro maneras.

En el cole o instituto, que es de puta madre porque en las últimas semanas no se hace nada, y está bien que así sea también. Llegas a casa y te enchufas el Mundial.

En la universidad. Peor opción. Exámenes. Quien sea aficionado al fútbol y haya pasado por la facultad recuerda algún curso aprobado a pesar del Mundial. O un septiembre cargadito.

Con trabajo. Bien. En algunas oficinas se baja el ritmo de trabajo -esto siempre hay que negarlo- e incluso en mundiales en los que la hora del partido coincide con la jornada laboral las webs piratas conviven con los excels.

Desempleado. Mal, pero una alegría. No compensa, pero qué menos te mereces que un Mundial, qué hostias.

El de Italia'90 a algunos nos pilló en la primera. Pero no solo por eso fue un Mundial inolvidable. Aquí van 18 razones para amar -si no por encima de todas las cosas al menos por encima del resto de mundiales- al maravilloso, feo y jugoso Italia'90, que además empezó un 8 de junio como hoy.

1

Partido inaugural Argentina-Camerún. Argentina campeona del mundo. Maradona, ese rollo. Camerún, eones antes de internet, desconocida. Camerún maltrata físicamente a Argentina y además gana 0-1. Para la posteridad queda el alucinante atropello de Massing a Caniggia y las palabras de Maradona: "por una vez he visto al público de Milán no ser racista", en referencia a su apoyo a los africanos.

2

Etrusco, uno de los balones más bonitos que ha habido. Si alguien sacaba un Etrusco en el patio o en el barrio, que vigilase al acabar el partido. No solían proliferar, claro.

3

No se echó de menos apenas a nadie. A Francia, si acaso -fail de la generación Papin y Cantona- y a Chile que lió la mundial con la vergonzosa autolesión del portero Rojas en la fase de clasificación.

4

Tuvo un héroe random. Totò Schillaci, siciliano con mirada de que alguien le debiera mucho dinero. No salía ni en los cromos, pero con su entrada en el campo en el primer partido de Italia -por Carnevale- comenzó a cabrurar mínimamente una Italia ilusionada y agarrotada por igual.

5

Brasil cambiando de paradigma. Si que Brasil juegue feo es una herejía, todo comenzó aquí. Con Sebastiao Lazaroni de técnico, atrás quedaban Zizo y Sócrates. Este era el Brasil de Rocha, Dunga y Careca. Duro y con pegada, solo le pudo sacar Argentina tras tres palos brasileños... y la famosa bebida "con droga" que le dieron a Branco durante el partido.

6

Música. Musicón el de Italia'90, gracias a New Order, con World in Motion -que era una canción de ánimo a la selección inglesa- compensando el bajón que era la balada oficial Un'estate italiana.

7

Es el Mundial que marca el "fin" del problema de los hooligans. Pero lo hace en falso, de manera represiva. Tras las tragedias de Heysel y Hillsborough, la organización tenía tanto miedo a la afición inglesa que tomó la calle de en medio: meter a Inglaterra en el grupo que jugaba en las islas de Cerdeña y Sicilia para controlar a sus hinchas. Como las autoridades van se suelen quedar mirando el mito, no vieron venir que la mayor violencia extradeportiva de Italia'90 se produjo en Milán antes del Alemania Federal-Yugoslavia. El Muro había caído siete meses antes y algunos alemanes orientales acompañaban los disturbios con el legendario Trabant. Muchos de los balcánicos fueron luego tristemente activos en las guerras de desmembración del entonces todavía país socialista.

8

Primer gran evento deportivo enmarcado en el segundo verano del amor, que es como se conoce a los estíos británicos del 88 y el 89. Acid house, raves y MDMA en plena recesión thatcherista, con un efecto social evidente en las gradas: el agresivo alcohol era sustituido parcialmente por la empatía del éxtasis. No solo en Gran Bretaña, claro.

9

Peor mascota de la historia. Inolvidable por fea, pero inolvidable. Ciao, se llamaba el engendro.

10

Último Mundial de la URSS. Porque en el 90 había caído el Muro de Berlín pero la URSS todavía existía. Llegaba con equipazo -Dassaev, Mikhailichenko, Aleinikov, Zavarov, Protasov- y se fue a casa a las primeras de grupo.

11

Un doble empate en uno de los grupos. Pasó que la República de Irlanda y Holanda empataron a todo y tuvo que sortearse directamente su orden de entrada en octavos. La potente Holanda de Rijkaard, Gullit y Van Basten se fue a encontrar con Alemania Federal.

12

En ese partido hubo un enganchón muy político y cerdo. El lapo de Rijkaard a Völler. Una hostia, una tarjeta, un lapo, un chivatazo, otra tarjeta y otro lapo. En 1990 todavía vivían muchos holandeses que habían sufrido la ocupación nazi alemana. El III Reich llegó a prohibir el color naranja, el color nacional y el de la camiseta de la selección. Un cuarto de millón de vidas vengadas con un salivazo.

13

Higuita. La cantada de Higuita contra Roger Milla. Pero también aquella aparición de la Colombia de Valderrama que, si no hubiera sido por aquello, quién sabe cómo habría acabado.

14

Para los amantes de la ficción, un caramelo. El penalti fallado por Hadzibegic, capitán yugoslavo, en cuartos ante Argentina. De qué habría pasado si lo hubiera metido se han escrito hasta libros, fantaseando con la idea de una Yugoslavia caótica pero fantástica ganando Italia'90. O sea, sobre Prosinecki, Savicevic, Stojkovic y Pancev uniendo a todo un país justo a tiempo.

15

Maradona liándola gordísima. Argentina-Italia en semifinales en Nápoles y suelta "le piden a los napolitanos que sean italianos por una noche, mientras que los otros 364 días les llaman terroni". El jugador del Napoli incendia siglo y medio de unidad italiana... y consigue que algunos napolitanos apoyen a Argentina en el estadio San Paolo. El resto del país le tomó la matrícula.

16

Prórroga de semifinal Alemania-Inglaterra. Tarjeta para Gascoigne, que se perdería la final si los ingleses conseguían clasificarse. Al final eso último no pasó, pero es imposible olvidar a Gascoigne llorando en mitad del partido. Imposible también olvidar cómo el capitán Lineker se da cuenta y le dice al entrenador Robson que no le pierda de vista, que no está bien. ¿Cuidados en el fútbol? Pues claro, un equipo es un colectivo.

17

El himno argentino en la final. Suena y la pitada es escandalosa. En Roma. ¿Por qué? Por su denuncia del clasismo del Norte contra el Sur unos días antes. La cámara va recorriendo a todos los jugadores argentinos, en formación, cantando el himno, hasta que llega al capitán. Maradona no canta, aprieta la mandíbula y solo la abre para gritar '¡hijos de puta!' dos veces. Argentina acabaría perdiendo con un penalti inventado. Alemania Federal, ya en realidad unida, era campeona del mundo.

18

La camiseta de Alemania.

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