PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left
Artículo "¡Hijos de puta!": la semana en que Maradona le pegó fuego a Italia y acabó abrasado Sports

Sports

"¡Hijos de puta!": la semana en que Maradona le pegó fuego a Italia y acabó abrasado

H

 

Después de casi provocar una guerra civil, Diego dio positivo por cocaína

Ignacio Pato

18 Noviembre 2016 19:11

Tenía que ser, como decía la horterísima canción del mundial, Un'estate italiana. Un verano italiano. Eso, en los planes del país anfitrión, incluía que Italia ganase el Mundial de 1990.

Con lo que no contaban era con que Diego Maradona pegase fuego al país aquella semana de julio.

Martes 3 de julio de 1990. Semifinales del Mundial. Italia se enfrenta a Argentina en el estadio San Paolo de Nápoles. A la tensión propia de estar en juego el pase a la final, se añade el clima más enrarecido que el país recuerda en su por otro lado dilatada historia de conflictos político-futbolísticos.


Resultado de imagen de napoli maradona terrone


Todos los medios -fundamentalmente desde Milán y Roma- piden que la ciudad del sur se vuelque con la selección azzurra. Pero Maradona, horas antes del partido, dice:

"Le piden a los napolitanos que sean italianos por una noche, mientras que los otros 364 días les llaman terroni".

Terroni. Gentes apegadas a su terruño. Paletos. Muertos de hambre. A Maradona le bastó una frase para dejar al descubierto las costuras de la discriminación interna de su país de adopción. De pronto, todas las contradicciones sociales italianas estallaron. Maradona le había quitado la careta, por ejemplo, al conocido como miracolo economico, el "milagro" de la posguerra italiana que convirtió un país agrícola en una sociedad industrializada y con un poder adquisitivo equiparable al de otras potencias europeas.

Había en esto un problema. El triángulo "mágico" formado por los boyantes negocios de Génova, Milán y Turín no habría sido posible sin la mano de obra de millares de trabajadores del sur de Italia -muchos ellos de la Campania, la región de la que es capital Nápoles, pero también de pueblos cercanos a Bari o Reggio Calabria- emigrados al norte en busca de un empleo en la fábrica. El rechazo casi xenófobo a estas personas del sur se traducía -y sigue traduciéndose- en mensajes de 'Bienvenidos a Italia' cada vez que el Nápoles jugaba en algún estadio del norte.


Resultado de imagen de maradona camerun 1990


Maradona era un Dios en Nápoles porque le hizo ganar. Llevó a un equipo ninguneado a quitarle ligas a la Juventus, el equipo de la todopoderosa FIAT, donde gran parte de sus obreros eran 'terroni'. También al Milan de Berlusconi, en cuyo estadio jugó Argentina el primer partido del mundial, que perdió 1-0 contra Camerún de manera sorprendente. El público milanés apoyó claramente a los africanos y Maradona, al acabar del partido, lanzó uno de los dardos más envenenados de su lenguaraz historia: "al menos hoy los milaneses han dejado de ser racistas por un rato".

La noche de la semifinal contra Italia Maradona, un napolitano más, jugó la baza socioafectiva.

Le funcionó. Aquella noche toda Italia pudo ver cómo parte de los napolitanos que había en el San Paolo tifaban por la Argentina de su héroe local. Uno de ellos, como ha reconocido años más tarde, fue el escritor de Gomorra Roberto Saviano. Argentina ganó por penalties y de Nápoles para arriba no iban a perdonarlo.


Imagen relacionada


Domingo 8 de julio de 1990. Roma. Final Alemania Federal-Argentina. El himno argentino trata de sonar pero es tapado por un muro de silbidos de 73.000 personas. La cámara de la RAI recorre las caras de los jugadores albicelestes hasta llegar a Maradona que mira con odio hacia la grada. Sabiéndose enfocado, grita:

"¡Hijos de puta! ¡Hijos de puta!"



Esa noche los alemanes jugaban en casa e iban a acabar ganando con un penalty inexistente pitado por el mexicano Codesal. Argentina acabó desquiciada. Diego, recogiendo su medalla de finalista llorando como nunca se le ha visto. Había hurgado en la herida que parte Italia en dos.



Enrabietado como nunca, dijo que aquella final fue una farsa y que Argentina pagó haberle robado a la FIFA la mundial soñada entre Italia y Alemania.

Ni siquiera acabaría la temporada siguiente en Italia. En marzo de 1991 Maradona daba positivo por cocaína en un control post-partido. La sanción sin jugar sería de quince meses, muchos más de los que habían pasado desde aquel incendiario 'verano italiano'.

share