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Artículo 6 cosas que hemos aprendido del Mundial de Fútbol femenino Sports

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6 cosas que hemos aprendido del Mundial de Fútbol femenino

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Francia 2019 ha supuesto un punto y aparte para el fútbol femenino y nos ha dejado unas cuantas enseñanzas

PlayGround

09 Julio 2019 20:30

1. El nivel ha subido

La octava edición de la Copa Mundial Femenina que se ha celebrado en Francia ha sido la mejor de la historia. Nunca antes se había concentrado tanto talento y tantos aspirantes al título.

Como en todos los torneos, ha habido partidos aburridos, pero en general el nivel del espectáculo ha sido más alto que nunca.

Los datos lo corroboran. Se han marcado un total de 146 goles, con un promedio de 2,8 por partido. La cifra supera el promedio de goles del último Mundial masculino, que fue de 2,6 goles por partido. Quedan para el recuerdo golazos como los de Lucy Bronze contra Noruega, Aurora Galli contra Jamaica o Amandine Henry contra Corea.

En cuestión de técnica y táctica, las mujeres cada vez tienen menos que envidiar a los hombres.


2. Las mujeres juegan más limpio

El promedio de tarjetas amarillas en Mundial de Fútbol Femenino ha sido de 2,3. En el Mundial de Rusia, los hombres vieron 3,5 amarillas por partido.

Pero más allá de las estadísticas, el Mundial femenino nos ha dejado algunos detalles que demuestran que las mujeres tienen un espíritu más noble que los hombres cuando se trata del fútbol.

En su primer partido, Estados Unidos ganó por 13 a 0 a Tailandia. Pero lejos de dejarse arrastrar por la frustración, las jugadoras tailandesas siguieron jugando limpio y acabaron cometiendo las mismas faltas que sus rivales.

Otra muestra de fair play que nos deja el Mundial es el vídeo que las jugadoras holandesas dedicaron al equipo estadounidense antes de la final, en el que les daban las gracias por “enseñarles que los sueños se hacen realidad”.

3. El interés del público se ha disparado

El Mundial femenino nunca había despertado tanto interés alrededor del globo. Y así lo demuestran las cifras.

El torneo ha sido retransmitido por más de 200 cadenas. La FIFA calcula que el número total de espectadores en televisión ha llegado por primera vez a los mil millones y se han roto récords de audiencia en países como Francia, Inglaterra, Alemania, Holanda, Estados Unidos o China.

En Francia, el partido inaugural fue visto por 11 millones de personas en TF1, solo un millón menos que el debut de la selección masculina en el Mundial de Rusia 2018. En Inglaterra, la semifinal contra Estados Unidos fue vista por cerca de 12 millones de espectadores, mientras que en Holanda, la final tuvo una audiencia de 5 millones y medio de personas, en lo que supone la mayor audiencia del país desde la semifinal del Mundial masculino de 2014.

Más allá de la televisión, en las redes sociales el interés también se ha disparado. El Mundial y sus equipos han sido tendencia a lo largo de todo el torneo y numerosas celebridades han hablado de ello.

4. Otro tipo de estrella del fútbol es posible

En este artículo de la revista New Yorker, Louisa Thomas argumenta que las jugadoras de Estados Unidos ofrecen un “nuevo modelo de cómo ser un ciudadano norteamericano, uno enraizado al mismo tiempo en el idealismo y el pragmatismo”. Pues bien, la líder de las estadounidenses, Megan Rapinoe, ofrece un nuevo modelo de cómo ser estrella del fútbol.

Mientras la tónica general en el olimpo del fútbol masculino es no mojarse en cualquier cuestión que pueda ser mínimamente controvertida y cultivar el arte de responder preguntas sin decir nada, Rapinoe ha entendido que las responsabilidades de las estrellas del deporte rey no terminan en la cancha.

Rapinoe ha hablado en el campo, siendo designada mejor jugadora del torneo y llevándose la Bota de Oro, pero también fuera de él: ha criticado a la FIFA, ha reivindicado a los deportistas LGTBI y se ha enfrentado a Trump.

En resumidas cuentas: demuestra que ser futbolista no es incompatible con la actitud y el compromiso.

5. Lo que nos enseña el dominio de Estados Unidos

Aunque el nivel sea cada vez más parejo, la selección de Estados Unidos ha vuelto a demostrar que está un paso por delante del resto. Pero, ¿a qué se debe esto?

La primera razón hay que buscarla en una ley de 1972 llamada Title IX. Impulsada por la administración Nixon, la ley obligaba a las universidades a invertir en programas de deporte para mujeres. Esto supuso un cambio radical en el deporte femenino. Desde entonces se producido un incremento del 545% en el número de mujeres que hacen deporte en las universidades y de un 990% en el instituto. Y muchas de ellas escogieron el fútbol.

Uno de los motivos de esa elección es el hueco que dejaron los deportistas masculinos, que preferían centrarse en los deportes nacionales como el fútbol americano, el béisbol o el baloncesto. Esto permitía que no existiera presión para las mujeres, librándoles de los prejuicios y comparaciones que sí existen en países con mayor tradición futbolística.

De todo ello se extraen dos grandes conclusiones: para encontrar el talento se necesita inversión y para desarrollarlo años de trabajo.

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6. La lucha por la igualdad salarial ha ganado adeptos

A medida que el Mundial femenino sigue acaparando más atención, el debate sobre la brecha salarial sigue creciendo. Ya antes del torneo, la selección de Estados Unidos denunció a su federación por “discriminación de género institucionalizada”.

Según la demanda, los jugadores del equipo masculino recibieron una prima de 4,5 millones de euros tras caer en octavos de final en el Mundial 2014. Las mujeres, en cambio, recibieron 1,8 millones por ganar el Mundial 2015. Y todo ello a pesar de que el equipo femenino genera más ingresos para la federación que el masculino.

El debate siguió a lo largo de todo el torneo y cuando Megan Rapinoe fue a recoger los trofeos de mejor jugadora y máxima goleadora aprovechó para trasladarle la denuncia a Gianni Infantino, presidente de la FIFA: “¿Qué vamos a hacer sobre ello, Gianni? ¿Qué vamos a hacer sobre ello, Carlos [Cordeiro, presidente de la USSF]? Es el momento de sentarnos todos y ponernos a trabajar de verdad. Este juego ha hecho tanto para todos nosotros, hemos puesto tanto en ello... Esto es lo que la gente quiere, dadle a la gente lo que quiere, siempre”.

Todo ello mientras desde la grada llegaba un cántico: “equal pay”.

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