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Sports

Urrutismo: los contrastes del presidente más duro de España

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Fernando Llorente, Kepa y Laporte se han tenido que ver las caras con un muro llamado Josu Urrutia. Negociar no entra en sus planes

Omar Naboulsi

26 Enero 2018 06:00

Josu Urrutia ha saboreado las mieles de la victoria y el amargor de la derrota en la misma semana. Estamos ante un presidente que defiende la continuidad de sus futbolistas hasta las últimas consecuencias: la renovación de Kepa ha sido casi como un título. En esta dinámica visceral, las marchas de sus futbolistas se aprecian como fracasos en los ideales de su gestión, los mismos que también le han llevado a ver cómo su mejor defensa se va del equipo en cuestión de horas.

Aymeric Laporte abonará los 65 millones de su cláusula de rescisión para jugar en el Manchester City de Pep Guardiola. No tenía otra opción para irse. Urrutia, el presidente más duro de La Liga, no negocia ningún traspaso, así que al que quiera salir del Athletic le toca pasar por caja sin rechistar.

¿Es esto lo mejor para un club con una filosofía tan especial?

El hombre infranqueable

Se puede valorar su gestión desde diversos prismas, pero está claro que estamos ante una política de contrastes. De todo o nada. Urrutia vive y respira Athletic desde siempre, su manera de proceder tiene un halo tradicional. Como futbolista se formó en sus categorías inferiores y jugó 15 temporadas en el primer equipo, hasta que se retiró en el 2003 a los 35 años. Ocho después se convirtió en el cuarto ex jugador de la historia del club en ser también presidente.

Quizá sea su lealtad la que le hace estar alerta en todo momento por si alguno de sus futbolistas intenta jugar con el Athletic. Gracias a su posición impasible el club ha ingresado grandes cifras por jugadores como Ander Herrera -36 millones-, Javi Martínez -40- o el propio Laporte, bastante por encima de lo que quizá valen. El único lunar en este aspecto fue el caso de Fernando Llorente: se enquistó su renovación, Urrutia se negó a venderle en el verano de 2012 -antes de que expirará su contrato- y acabó marchándose a final de temporada a coste cero, con la grada en contra y un pobre rendimiento.

En aquella época la afición le dio la razón a su presidente, aunque el club dejara de ingresar unos 15 millones de euros. El periodista bilbaíno y aficionado rojiblanco Beñat Zarrabeitia también le da el visto bueno a la mano dura de Urrutia.

"Urrutia manda un mensaje al mundo: los jugadores del Athletic solo se van pagando la cláusula. No vende, los fabrica para sí mismo y si alguien los quiere deben pagar por encima del precio de mercado. El futuro pasa por Lezama", afirma Zarrabeitia. "También deja claro que el jugador que renueva por el Atheltic lo hace sabiendo que le costará salir, no habrá negociación entre clubes".

Los futbolistas ya saben de qué pasta está hecho Urrutia cuando firman por el Athletic, pero eso tampoco justifica que su presidente les eche a los leones, nunca mejor dicho, cada vez que tienen ofertas.

Cuando a Urrutia le preguntan sobre el futuro de un jugador suele responder a los periodistas con silencios -ha llegado a decir que no comunicar también es una forma de hacerlo- o repitiendo que no negocia. Con esa táctica expone tanto a los futbolistas que los aficionados del Athletic saben perfectamente quién quiere salir del equipo y La Catedral acaba transformándose en un juzgado popular.

¿Ayuda al club o aleja a los futbolistas?

Esta presión puede ser contraproducente para los intereses del Athletic. A día de hoy es difícil que un futbolista complete toda su carrera en el mismo club y quizá ese "temor" a no poder salir del equipo bilbaíno hace que algunos se lo piensen dos veces antes de fichar por el Athletic.

"Antes si el Athletic iba a por un jugador, este tenía en mente al club como un referente atractivo. Ahora piensan 'si voy me tengo que retirar ahí'. Es un fenómeno a estudiar. Hay que pensar en lo mejor para el Athletic", apunta Raúl, miembro de Harrapari Taldea, una peña del conjunto vizcaíno.

El Athletic solo ficha a "futbolistas que hayan nacido en Euskal Herria o que se hayan formado en clubes del territorio", por lo que su mercado es limitado.

Urrutia puede pensar que todos los jugadores vascos son del Athletic o deben renunciar al control de su vida profesional por sudar la camiseta rojiblanca, pero esto es algo difícil de conseguir en el marco del fútbol moderno.

De hecho, en la Real Sociedad hay una gran generación de futbolistas vascos que ha desestimado la opción de jugar en el Athletic. Illarramendi prefirió volver a Anoeta cuando salió del Real Madrid e Íñigo Martínez capitanea la nave donostiarra a pesar del recurrente interés bilbaíno, acompañados por otros jóvenes como Odriozola u Oyarzábal, que también han tenido ofertas del eterno rival.

Parece que la época de los Etxeberria, Gabilondo, Iturrino, Loren, Zubiaurre o Díaz de Cerio, jugadores que sí cambiaron San Sebastián por Bilbao, ya ha acabado.

¿Los habrá espantado Urrutia?

Muchos millones, poco mercado

Lo que nadie puede reprocharle al presidente es que no vaya de cara. Si el rendimiento es bueno, les da a sus futbolistas grandes contratos con la condición de que se queden muchas temporadas.

Ese elemento de identificación entre jugadores y afición no quiere perderlo, y por ello paga sueldos que solo están a la altura de Real Madrid, Barça, Atlético de Madrid y los grandes clubes europeos. En Bilbao no se dejan millonadas en fichar a cualquier jugador por la restricción geográfica, así que invierten en salarios. La mayoría de las salidas de grandes talentos se producen por el afán del jugador por competir por todos los títulos.

"Urrutia planteó hace un par de meses si el Athletic necesita cláusulas de rescisión. Son un mecanismo de protección, pero últimamente no sirven de tanto. De suprimirlas solo serviría la negociación, pero si el presidente se cierra en banda... es muy complejo", nos explica Zarrabeitia, dejando claro que Urrutia sigue maquinando cómo blindar aún más a sus hombres.

Más allá de las renovaciones, las cláusulas y las posibles celdas de oro en las que acaban muchos jugadores, lo que aprovecha a las mil maravillas Urrutia es el prestigio social que comporta jugar en el Athletic.

La gente de Bilbao, a diferencia de otras ciudades, tiene a sus futbolistas como auténticos referentes de la sociedad vizcaína, y eso no se puede comprar con los millones de ningún jeque.

Como icono del modelo Urrutia tenemos a Iñaki Williams. De padres ghaneses, nacido en Bilbao, y que con 23 años ha firmado un contrato hasta 2025 rechazando a otros equipos. Las fotos que se han filtrado de cuando era un niño con la camiseta del Athletic puesta son la viva imagen del urrutismo.

Queda por ver si bajo la férrea dirección del actual presidente los jóvenes del mañana también están soñando ya con jugar en San Mamés casi toda su carrera.

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