PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Sports

De Esparta al Everest, del fútbol a la gimnasia: el 8M en movimiento

H

Arte PG
 

Conoce a Junko Tabei, Marta, Cinisca o Nadia Comaneci, mujeres radicales que hicieron historia en el deporte

I.P.

07 Marzo 2018 17:11

La primera mujer en coronar el Everest, la futbolista de los cinco Balones de Oro, la primera campeona olímpica en el siglo IV o la perfección absoluta sobre dos barras. De las mujeres que consiguieron esos logros en el mundo del deporte -y de otras muchísimas que cambiaron la política, los derechos sociales y el arte de su tiempo e incluso su futuro- habla el libro Mujeres radicales del mundo (Capitán Swing, 2018).

No hace mucho, menos de año y medio, fallecía Junko Tabei. La alpinista japonesa fue la primera en coronar el Everest en 1975. Tabei tenía entonces 35 años y su profesión "oficial" era ama de casa. Se había enamorado del alpinismo a los diez años durante una excursión del colegio. No pudo seguir escalando porque su familia, pobre, no podía permitirse los costes de cada expedición. Cuando subió al Everest, mucha gente le echó en cara "haber abandonado el hogar". "Nos dijeron que lo que teníamos que hacer era criar a nuestros hijos", recuerda. Durante la expedición, junto a otras mujeres, estuvo inconsciente unos minutos por culpa de un alud. Casi veinte años más tarde, en 1992, Tabei fue la primera mujer que completó las Siete Cumbres -los picos Kilimanjaro, Aconcagua, Denali, Vinson, Elbrus, Mont Blanc, Nemangkawi, Kosciuszko y Everest-. Cuando murió seguía escalando.

Brasil, siempre orgulloso de su fútbol, mantuvo una lamentable prohibición entre 1941 y 1979 que impedía a las mujeres jugar a ese deporte, considerado contrario a la "naturaleza femenina". Solo siete años después nacía Marta Vieira da Silva, posiblemente la mejor futbolista de la historia. Hasta los 14 años, Marta -como es conocida popularmente-, no recibió ningún entrenamiento formal. La escuela donde aprendió un endiablado dominio del balón fue simplemente la calle. La empezaron a llamar "la Pelé femenina" pero eso se le quedó rápidamente corto: Marta era y es buena, muy buena, por sí misma. Ha conseguido algo que ningún hombre ha logrado: ganar cinco veces consecutivas el Balón de Oro y tiene dos medallas olímpicas con su país. Ah, y nos dejó, indirectamente, estos 35 segundos en los que un joven aficionado nos decía que se merecía la camiseta número 10 de Brasil mucho más que Neymar. De hecho el pequeño se había tachado el nombre de él y habia puesto el de ella.

Cinisca era hija de Arquídamo II, rey de Esparta, y de la reina Eupoleia. Vivió en el siglo IV antes de Cristo. En Grecia las mujeres no podían montar a caballo o aprender a hacer la guerra pero en Esparta sí. En las Olimpiadas del año 396 a. de C., Cinisca se convirtió en la primera mujer que ganó una disciplina olímpica. Fue en la prueba de carreras de carros de caballos. Repitió éxito cuatro años después, abriendo un camino para las cientos de mujeres hoy medallistas olímpicas.

Un torbellino de metro y medio con coleta, huesos de goma y una fuerza exagerada en los brazos, eso parecía Nadia Comaneci en Montreal'76. Su irrupción acabó con otra gimnasta espectacular, la soviética Olga Korkut. Nadezhda era, como el significado de su nombre de origen ruso, la esperanza de Rumanía.

Con 14 años asombró al mundo consiguiendo un 10, el primero de la historia de la gimnasia olímpica por un ejercicio absolutamente perfecto sobre barras asimétricas. El reloj electrónico ni siquiera estaba preparado para eso y marcaba 1,00 por error. Pero era un diez. Conseguiría otros seis en los siguientes cinco días. Y, si lo contamos desde la óptica de nuestros días, el primer gif técnicamente perfecto de la historia, muchas décadas incluso antes de que existiesen los gifs. La historia de Comaneci sin embargo tiene tintes agridulces. Cuando fue creciendo, ganando altura y peso, la ligereza en la pista costaba más y la niña se hacía mujer en un régimen diseñado contra estas. Rumanía era el único lugar de Europa en el que había controles ginecológicos forzosos con los que el Estado vigilaba la fertilidad de las mujeres. Con anticonceptivos prohibidos y el aborto ilegalizado, no pocas mujeres se desangraban en habitaciones miserables. "La magia se esfumó", tituló el diario -progresista...- Libération, cuatro años después de Montreal, en Moscú'80. Y eso que consiguió allí dos oros y dos platas.

share