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Morir a tu lado viendo al Partizán de Belgrado

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Imagina a Morrissey de partisano en la guerra civil española. A George Orwell tomando una cerveza en un concierto punk. Olvida los clichés negativos y ve buscando un billete a Belgrado para hacerte del Partizán

Ignacio Pato

13 Enero 2018 11:01

Dando una vuelta por Belgrado puedes encontrarte esto.

George Orwell. Respect from Partizan fans. ¿Qué tiene que ver el escritor inglés con este club serbio? La verdad es que bastante.

Orwell no hizo caso a otro escritor, Henry Miller, que en la víspera de venir el primero a Barcelona a poner el cuerpo contra el franquismo le dijo que aquello de luchar contra el fascismo en plan internacionalista era poco menos que una idiotez. A Orwell, como era más alto que el resto de milicianos españoles -medía 1,88-, le hirieron en la garganta en el campo de batalla. "Me alegro de haber recibido un balazo porque creo que a todos nos ocurrirá en un futuro cercano y me gusta saber que no es doloroso", escribió en su diario.

Estuvo en Barcelona y en el Frente de Aragón. Allí, en la 129ª Brigada Internacional, coincidió con un montón de yugoslavos. "La mayoría de fundadores del Partizán lucharon junto a Orwell y otros miembros de las Brigadas Internacionales contra los fascistas. Creemos que fue una bonita casualidad", nos explica Ivan Lovric. Él es uno de los creadores de Grobarski Trash Romantizam (GTR), los autores de ese grafiti. Un colectivo de agitación cultural que además lleva seis años editando libros, montando exposiciones de arte, desfiles de moda, obras de teatro, fanzines hechos por niños de 6 años o conciertos de punkrock. Siempre con el Partizán en la cabeza.

"Comenzó como una broma privada entre un grupo de amigos de la grada", cuenta Lovric, pero en unas semanas se dieron cuenta de que no estaban solos en su obsesión blanquinegra. El crecimiento se ha traducido en que la capital serbia (aviso a viajeros: especialmente visibles en el céntrico y juvenil barrio de Dorcol) esté plagada de retratos callejeros de rockeros como Joe Strummer, poetas como Dusko Radovic, actores como Srdjan Todorovic -Underground o Gato negro, gato blanco de Kusturica-, cantantes como Nada Knezevic... incluso podemos ver a Eddy Grant.

Sí, el autor de Gimme hope Jo'Anna, un reggae-pop que era imposible no escuchar en el verano del 88.

Bueno, en Sudáfrica sí que era jodido oírla: su gobierno racista, que mantenía aun a Mandela en la cárcel, la prohibió porque era tan rompepistas como duro alegato antiapartheid. Grant se enamoró de Belgrado y del Partizán durante una visita a la ciudad. Lovric nos recuerda que el cantante llegó a salir en la televisión serbia con una camiseta del Partizán puesta.

GTR también han hecho suya la famosa línea "Morir a tu lado es una manera celestial de hacerlo" del There is a light that never goes out de los Smiths, con el rostro de Morrissey y aplicado todo ello al Partizán, claro. Sin embargo, alguien ensució ese mural hace un tiempo. Peor fue lo que le hicieron a Orwell: un ataque de extrema derecha con una cruz gamada y la frase "Viva la Franco".

"Uno de nuestros lemas es 'Muerte al fascismo, viva el Partizán'", recuerda Lovric. Lo que a su vez es meternos de nuevo en el túnel del tiempo. La frase es una versión futbolera de "Muerte al fascismo, libertad para el pueblo", el lema más genuino de los partisanos balcánicos. Uno de ellos, el croata Stjepan Filipovic, lo gritó icónicamente -con los dos puños en alto- en el cadalso, con la soga literalmente al cuello, justo antes de que los nazis le ahorcasen.

El colectivo GTR conoce bien los orígenes del Partizán. En la fundación del club, antifascismo, arte y fútbol se dan la mano de manera única en el mundo. "Partizán se fundó el 4 de octubre de 1945 con la idea específica de promover el espíritu deportivo entre los miembros de las fuerzas armadas yugoslavas. El comandante Peko Dapcevic, que después sería uno de los presidentes de la Sociedad Deportiva Partizán, explicaba así cómo nació: 'La mayoría de nosotros, generales jóvenes que nos gustaba el fútbol y lo jugábamos decidimos formar un equipo. No hubo debate sobre el nombre: éramos partisanos, era lógico llamarnos Partizán", cuenta Lovric. Aquella reunión estaba llena de excombatientes yugoslavos que participaron con la II República española en batallas decisivas como las del Jarama, Brunete, el Ebro o la defensa de Madrid: el mismo Dapcevic, Otmar Kreacic, Ratko Vujovic o Koca Popovic, uno de los generales partisanos que cambió la historia de la región -y de Europa- ganándole a los nazis la batalla del río Sutjeska.

"Con una rápida ojeada a la lista de gente que se reunió en la Casa del Ejército de Belgrado aquel día", continúa Lovric, "puedes ver que hay serbios, montenegrinos, croatas, eslovenos, judíos, rumanos, etcétera. Gente de todos sitios que compartía una pasión por el fútbol y la libertad. Creemos que este es un mensaje muy importante como parte de la identidad del club". Los padres del Partizán fueron además jóvenes creativos y cultos. "El coronel Koca Popovic fue uno de los miembros originales del movimiento surrealista francés. Bogdan Vujosevic fue un famoso matemático y en su tiempo libre tuvo una imprenta ilegal en Montenegro. A Otmar Kreacic le apodaban "La Cultura" y trabajaba en un teatro. Era el editor gráfico de un boletín llamado U ogradi -'Dentro del recinto'-, que era básicamente un fanzine para los voluntarios yugoslavos de la Guerra Civil española que estaban en el campo de concentración francés de Saint Cyprienne. Nosotros tenemos la broma de que ese fanzine fue el comienzo no oficial de nuestro grupo GTR", explica Lovric. Y añade una frase del pintor surrealista Ljuba Popovic.

"Decía que era del Partizán ya desde 1942. Aunque es materialmente imposible porque aun no existía, esta frase confirma que Partizán es un estado mental".

Otro aspecto único del Partizán es que no existe otro club deportivo de alto nivel que tenga un grupo de música punkrock enteramente dedicada a él: Grupa JNA. Tres discos, cincuenta y cinco canciones y más de treinta conciertos de puro Partizán. En sus directos podemos encontrarnos este rollo:

"Ellos apoyan nuestras iniciativas artísticas y nosotros escribimos letras para algunas de sus canciones y hacemos coros", cuenta Lovric. Desde luego no hay nada parecido en el mundo a conciertos en el pabellón durante el calentamiento de las jugadores del equipo de basket femenino o un cover de Another brick in the wall de Pink Floyd en versión intimidante y partizana.

Precisamente la próxima intención de GTR es rodar un documental sobre el colectivo y sobre la banda Grupa JNA, también un libro de conversaciones de intelectuales sobre el club. Todo financiado a partir de la venta de camisetas.

Así que al final tenemos a un grupo de aficionados empeñados en vehicular en honor de su equipo todo tipo de expresión artística, conscientes de su historia y que además decoran la ciudad en vez de destrozarla. ¿Pero esto del fútbol en los Balcanes no era una historia de violencia?

"Ese cliché persigue a casi todos los hinchas europeos, pero más a los del Este de Europa", interviene Lovric. "Hay algunos violentos, pero a los académicos perezosos y a los periodistas que hacen reportajes simplificados les gusta retratar a los amantes del fútbol como macarras derechistas o incluso fascistas. Nosotros no aceptamos eso, estamos orgullosos de nuestro nombre, historia y legado. Orgullosos de nuestros fundadores antifascistas y de cada jugador, aficionado o recogepelotas y de todo aquel que ha hecho algo por este club".

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