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Sports

La tragedia del hombre que ha visto morir a 201 personas en tres desastres diferentes

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No debe ser fácil tener cuatro funerales diferentes en el mismo día

Ignacio Pato

20 Noviembre 2017 13:59

Ir a cuatro funerales diferentes el mismo día es un trago. A Kenny Dalglish le tocó pasar por ello en abril de 1989. El equipo que dirigía estaba intentando jugar un partido importante cuando de repente habían muerto casi 100 personas asfixiadas contra las vallas o pisoteadas por sus vecinos de grada en Hillsborough.

Su propio hijo Paul, de 12 años, estaba allí. Durante media hora -sin móviles ni internet- el entrenador del Liverpool no supo si su hijo estaba vivo. Finalmente, le vio en el túnel y su "There he is!" debió escucharse alto y claro. Para Dalglish, sobre quien se acaba de estrenar el documental biográfico Kenny, era la tercera tragedia vivida in situ con solo 38 años.

La primera fue con solo 19 años. El 2 de enero de 1971, Dalglish era un prometedor canterano del Celtic de Glasgow cuando tras un Old Firm en Ibrox, el estadio del archirrival Rangers, 66 personas acabaron muriendo en una escalera de salida. Al parecer, un niño a hombros de su padre se desequilibró y cayó en mitad de las escaleras y se produjo un inevitable efecto dominó. Gran parte de las víctimas fueron precisamente niños.

Dalglish era muy bueno. Tanto que en 1977 se convirtió en el fichaje británico más caro de la historia. Medio millón de libras de la época pagó el Liverpool al Celtic por aquel chico que acababa de liderar a la selección escocesa en una victoria inolvidable ante Inglaterra en Wembley.

A la final de Bruselas en el 85 llegó habiendo ganado 5 ligas inglesas y 3 Copas de Europa con los reds. De allí salió no solo habiendo perdido el partido ante la Juventus. También con más muertos ante sus ojos, los 39 -34 de ellos italianos- que dejaron su vida sobre el cemento gris de Heysel tras una avalancha provocada por seguidores del Liverpool.

Salió, también, recibiendo una propuesta: ser entrenador-jugador. Tenía 34 años.

Formó, con Barnes, Beardsley, Houghton o Aldridge un Liverpool que habría acabado ganando otra Copa de Europa de no ser por la prohibición de la UEFA de jugar sus torneos a los clubes ingleses, pero la pesadilla se repitió en Hillsborough en abril de 1989.

96 muertos para un total de 201 a lo largo de los tres mayores desastres del fútbol británico de la historia. Todos con Dalglish presente.

El escocés nunca ha hablado a sus hijos Kelly y Paul, asegura, sobre lo que sintió aquel día. Sin embargo, sí ha explicado que ellos quisieron, y a él le pareció bien, participar en el homenaje que se hizo a las víctimas en el siguiente partido en Anfield, el campo del Liverpool. Paul le dijo textualmente que quería llevar dos de sus peluches, uno vestido de red y otro del Celtic. Después llegó el día de los cuatro funerales seguidos. La familia de Marina, la mujer a cuyo lado lleva Kenny 42 años, llegó de Glasgow para cuidar de los niños.

Ella asegura que su marido nunca ha acabado por superar del todo lo sucedido en Hillsborough, que nunca se ha abierto sobre aquello directamente, ni con ella, a pesar de que sí han estado ahí siempre que alguna de las familias de las víctimas les ha necesitado.

Hoy, con 66 años, Kenny Dalglish es una leyenda andante en Liverpool, donde no ganan una liga desde que él era entrenador. Y de eso hace solo un año menos que de Hillsborough.

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