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Sports

Vuelve el calcio, y vuelve el Barça a su estado depresivo

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La Roma destroza a un Barça sin excusas que suma una noche más a su histórico del terror europeo

Ignacio Pato

11 Abril 2018 12:07

La realización mostraba la cara de Iniesta, sustituido en el banquillo, en los minutos finales de la debacle blaugrana. Nada, como su equipo. El Barcelona anoche no existió en el Olímpico de Roma. Pero el 3-0 no es simplemente un demérito del equipo catalán.

La Roma hizo un partidazo. Por las bandas, Kolarov o Florenzi hacían de puñales que ni Semedo ni Alba podían repeler. Sus centros al área, donde las dos torres Dzeko y Schick fueron una pesadilla para Piqué y Umtiti, llevaban siempre peligro. Fueron 3 y pudieron ser más, porque Ter Stegen sacó otra a El Shaarawy. De Rossi y Nainggolan manejaron el tempo con aplomo. Fue una Roma descarada. El técnico Eusebio di Francesco intentaba tranquilizar en cada gol aquello a lo que él mismo había echado gasolina. Casi se le escapaba una media sonrisa en mitad del frenesí. El de Pescara, exjugador del equipo giallorosso, es uno de los grandes triunfadores de la noche: uno de los secretos del partido fue el cambio de táctica del habitual 4-3-3 a un 3-5-2.

Arriesgando atrás con solo Fazio, Manolas y Juan Jesús delante del portero -porterazo- Alisson, con los mencionados Kolarov y Florenzi por banda en el medio, junto a De Rossi, Nainggolan y Strootman y arriba dos tanques como Dzeko y Schick. Era una opción además casi natural sin contar con los bajitos Perotti y Under, lesionados. El entrenador capitalino ha confesado que tuvo la idea el sábado por la noche, después de perder 0-2 contra la Fiorentina.

Di Francesco ya le había ganado 3-0 a Valverde. Fue en la fase de grupos de la Europa League de la 2016-17 cuando el Sassuolo le hizo ese resultado al Athletic. El naufragio de ayer se une a la particular colección de noches de terror europeo del Barcelona, junto a la eliminación en casa ante el Metz, la final contra el Steaua, el 4-0 del Milan en Atenas, los cuatro goles de Shevchenko con el Dinamo Kiev o el 0-7 global del Bayern hace un lustro o el gatillazo del año pasado contra la Juve.

Leemos esta eliminatoria como la vuelta del calcio. Como la prueba que necesitaban muchos aficionados al fútbol que llevan años asistiendo al dominio español y de algunos clubes ingleses de las competiciones europeas y a un erial de títulos transalpino. Los de cerca de treinta años recuerdan el dominio italiano en Copa de Europa, Recopa y Copa de la UEFA entre mediados de los ochenta y mediados de los noventa. Este año Roma, en semifinales de la Champions, y Lazio, puede que en semis de la Europa League, están elevando el listón. Pero el origen está en una revitalizada Serie A, el único gran campeonato con todo en juego todavía, incluidos puestos europeos y descenso, y lleno de partidos y jóvenes interesantes.

En Roma estas semifinales son históricas. Hay que irse hasta 1991 para encontrar a la loba tan arriba en el continente. Fue en una final de UEFA perdida contra el Inter. Con respecto a la Copa de Europa, en la edición de 1984 la Roma sí llegó hasta la final, que perdió dramáticamente en su propio estadio contra el Liverpool. Fallar el penalty decisivo le costó una depresión a su capitán Ago di Bartolomei que a su vez le costó la vida justo diez años después, el mismo día.

"La historia europea de la Roma es una comparación incesante con la importancia de su nombre", escribía hace unos días Valerio Curcio, de Il Romanista. "Solo son cuatro letras pero pesan como cada acueducto, como cada iglesia renacentista, como cada piedra del Coliseo, como todas las carreteras de la ciudad eterna que se ramifican hacia todos los rincones de Europa".

Hoy Curcio está de resaca, al menos emocional. Estuvo en la redacción hasta tarde para hacer Il Romanista de hoy, uno histórico que todo tifosi guardará. "Cuando salimos nos fuimos a Testaccio donde a las 2 de la madrugada había todavía mucha gente cantando y volviendo a oír todo el partido en la radio de un coche, celebrando cada gol como si fuese en directo", nos dice.

"Nos hemos despertado y aun no sabemos si esto ha pasado de verdad o no. Después de que el árbitro pitase el final todavía teníamos la sensación de que el Barça podía marcar... de hecho aun tengo esa sensación. Ha sido una victoria increíble que ha llegado de manera inesperada. Antes del partido no había tanta tensión como en otros, pero después... cuando la gente ha empezado a darse cuenta de que sí, de que la Roma había eliminado al Barça, las calles se han llenado de banderas rojas y amarillas".

"Hay gente que ha vuelto a casa a las 4 de la madrugada, y hay gente que se ha pasado la noche en la cama sin poder dormir. Tal vez en unas horas nos daremos cuenta en serio de lo que ha pasado", dice Curcio. Es real, ha pasado: la Roma está en semifinales de la Champions League. Se lo ha merecido. El Barça no, ninguna de las dos cosas.

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