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Sports

Sudapollismo en vena: Jesús Gil de la A la Z

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Mujeres "ostentóreas", genocidio deportivo, hostias a mano abierta y un catálogo de recursos para ser el rey del despropósito

Ignacio Pato

29 Noviembre 2017 11:05

Un comando de Ultra Sur se ha colado de noche en el Vicente Calderón en la víspera de un Atleti-Real Madrid y amenaza con volar el estadio con diez bombas si "el gordo" no accede a su chantaje.

"El gordo" es Jesús Gil, y el chantaje es el siguiente: Futre al Madrid, cien entradas para los ultrasur en el palco vip "con putas" (sic), que el presidente se ponga una camiseta merengue y que la cabeza de su caballo Imperioso —separada del cuerpo, se entiende— presida el despacho del presidente madridista Ramón Mendoza.

Las escenas son pura ambrosía del kitsch cañí: Gil tirado en un sofá de su finca de Valdeolivas, hablando por tremendo móvil de antena del año 93 con "estos hijoputas a ver qué quieren". Las cámaras de Telemadrid muestran en directo a varios neonazis con pasamontañas y camisetas de Guns'N'Roses y litronas de Mahou gritando "indios no, hijosdeputa, indios no" y al gerente atlético Clemente Villaverde le vemos atado como un redondo de ternera en el despacho de Gil.

Lo mejor es que el momento, pactado entre todos menos Gil como una broma del programa Inocente, inocente, sale mal para Telemadrid. Merece la pena ver cómo al jefe colchonero, hasta cuando la cadena logra con efectos especiales noventeros que parezca mínimamente que han comenzado las explosiones, se la suda que el estadio estalle. Lo más que articula es una orden marcial a su hija: "Dame el teléfono de Telemadrid, Miriam". Buena metáfora del paso por la presidencia atlética (1987-2003) del hombre cuya vida ha recopilado el periodista Iván Castelló en Salvaje, la imperiosa historia de Jesús Gil y Gil, de Contra Ediciones. Sus picos biográficos dan también para el siguiente diccionario.

A de Apropiación indebida. El Atlético de Madrid es hoy un club de propiedad irregular. El Supremo dictó -aunque tarde y con el delito prescrito- que Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo se apropiaron indebidamente del club, en una maniobra que se gestó en tiempos de Jesús Gil. Este confundió interesadamente patrimonios -un eje fundamental y constante de su mandato- e inventó una deuda del club con él mismo para proponer a los socios -tras haberles previamente metido miedo con el fantasma de la desaparición- la conmutación de esta por acciones del club. Así el club se convirtió en 1992 en sociedad anónima deportiva y pasó de ser de los socios a ser suyo.

B de Barbaridad. Segunda aparición del Atlético gilista en Europa y segundo fiasco. Eliminado por la Fiorentina a la primera de cambio, a Gil no se le ocurre otra cosa que llamar maricón, con todas las letras, al árbitro francés Michel Vautrot. Pero es Gil, hay más: prácticamente le llamó pederasta cuando dijo que la UEFA, en pago por su arbitraje, le facilitó "un niño rubio de ojos azules".

C de Cuernos. Los de la famosa frase de Gil en octubre del 87 "el socio que esté descontento que baje y meta la bolita con los cuernos". Llevaba solo cuatro meses de presidencia y ya sentaba las bases de su talante democrático.

D de Despropósito. Quizá el mayor despropósito deportivo cometido por el gilismo fue cargarse la cantera rojiblanca, Quería que los chavales estuvieran mantenidos por la federación y no por el club, y obsesionado con eso ya había previamente recortado de manera absurda gastos como el del bonobús a Raúl González Blanco, un niño de San Cristóbal de Los Ángeles del que Gil fardaba en televisión con Consuelo Berlanga pero que acabó teniendo que irse a ganar tres Champions al Madrid.

E de Entrenadoricidio. Con 27 entrenadores en 16 temporadas se pueden decir muchas cosas del banquillo del Atleti con Gil menos que fuera estable. Hubo de todo, los que le plantaron cara, los que no sabían dónde se habían metido y los obedientes interinos. Solo dos completaron temporadas y levantaron títulos: Luis Aragonés y Radomir Antic.

F de Futre. El anzuelo con el que ganó las elecciones. "El Atleti necesitaba una estrella y ya la tiene. Y ahora, ¡tomaos lo que queráis en la barra!", presentaba Gil al portugués en la discoteca Jácara. Futre vino a un Atleti al borde de la quiebra por 415 millones más la promesa de un Porsche que tuvo que ser amarillo porque es el único color en que estaba disponible cuando Gil le llevó al concesionario.

G de Grapo 16. Una de sus ocurrencias, llamar así al grupo editor del Diario 16. Con la prensa que no le reía las gracias se llevó mal tirando a puta mierda, ya fueran García, Prisa o el Marca.

H de Hostia. La más conocida es la que en la sede de la LFP se llevó el gerente del Compostela porque -además de llamarle él mismo hijodeputa- su jefe, el presidente del equipo de Santiago, le había "faltado a los votantes de Marbella". Pero a Gil también le tocaron la cara. Fue precisamente Benny Hill, a quien en una cena previa a un programa de Las Noches de Tal y Tal, Gil se puso a darle cachetes en la cara. "Y Benny Hill, que no entendía nada, le arremangó una hostia y se lió gordísima", contó el inventor del programa -y el hombre tras Humor Amarillo o Inocente, Inocente- Juan Herrera.

I de Inferioridad. Andaba obsesionado Gil con quitarle un jugador al Madrid -por aquello del complejo de inferioridad y con la liquidación de la cantera rojiblanca ya en mente- y tuvo que ser Sebastián Losada, un delantero con el que hasta Gil reconoció que se había equivocado. "Es apático y no tiene sangre", dijo. Le despidieron improcedentemente y tuvieron que pagarle 250 millones de pesetas de indemnización.

J de Jacuzzi. Desde un jacuzzi en Marbella, rodeado de chicas en bikini que podían ser sus nietas, entró Gil en nuestras casas el verano del 91. Las noches de tal y tal es hoy un denominación de origen curado de la caspa con frases inolvidables como "Yo tengo 300 millones de pesetas y no sé qué hacer con ellos".

K de Kitsch. Para la fiesta del doblete del 96 Gil convirtió la ciudad en una especie de Rocío y aunque le falló Jean-Michel Jarre la celebración acabó en el Calderón con Azúcar Moreno, Ketama, Navajita Plateá, Sabina, Pimpinela... y un imitador de Michael Jackson. Para la historia del kitsch rojiblanco de la era Gil queda el Calderón como escenario de conciertos de estrellas como Madonna, y la imagen de esta actuando de rojiblanca en su Blond Ambition Tour del 90.

L de Logorrea. Locuacidad excesiva, según la RAE. "Los jugadores son figuritas de mazapán, por mi que se mueran", "El nombre de Jesús Gil es innombrable", "Lo más fácil en fútbol es echar siempre al entrenador, y yo quiero evitar esa costumbre", "Mendoza es un inductor a la violencia, es como la KGB e Idi Amin", "Franco era una hermanita de los pobres", "Donato es un muerto de hambre", "Voy a echar a todas las putas de Marbella". A Gil le perdía el pico.

M de Marbella. En 1991 Gil se convertía en alcalde de la ciudad malagueña con el 67% de votos a favor. La transformación de la localidad en una parque temático para ricos aficionados al sudor ajeno fue solo lo que se vio más superficialmente. Por debajo había un saqueo generalizado del que basta una cifra: solo en la primera legislatura -la de la inercia de la ilusión- se habían desviado 35 millones de euros de las arcas municipales.

N de Negligencia. La cometida con fichajes frustrados que hubieran cambiado el curso deportivo del Atlético. Tres ejemplos concretos: Ronaldo, Cantona y Klinsmann. Con el brasileño sucedió que el encargado de ficharle era Miguel Ángel Gil Marín, que demostró una impagable cualidad de pitoniso cuando se emperró, con Ronaldo ya hecho para el Atleti en el 94, en fichar en su lugar al Tren Valencia. También estuvo relativamente cerca Éric Cantona, pero no vino a Madrid finalmente porque nadie se atrevió a meter su caracter a convivir con el de Gil. Porque Gil además de hacerlos, condicionaba los fichajes. El peor caso quizá fue el del alemán Jürgen Klinsmann, a quien Gil se jactó de no fichar, literalmente, "porque me dijeron que perdía aceite".

Ñ de Ñapas. El Atleti de Gil tuvo un par de empujones a la vez para fijar su imagen en la cultura popular. Por un lado, la serie de Antena 3 Manos a la obra, o Manolo y Benito, o los ñapas, como se les llamaba en muchos hogares. La casa del primero la presidía un escudo atlético de esos noventeros de papel brillante, y en el guión se colaba con calzador algún que otro aúpa Atleti. El año de su estreno en Antena 3 llegó también a los cines Torrente, el brazo tonto de la ley, donde Santiago Segura hacía acopio de las actitudes más abyectas a las que puede llegar un ser humano para dar vida a un policía fanático del Atleti.

O de "Ostentórea". Invent machista que se sacó de la manga Gil para intentar faltar a Quique Setién, portavoz de toda la plantilla cuando esta se quejó del autoritarismo gilista con una nota pública. El presidente dijo que Setién se acompañaba fuera del campo de mujeres "ostentóreas" en un mix perfecto entre "ostentosas" y "estentóreas".

P de Populismo. Presentación de la plantilla de la temporada 91-92. Un gran cartel preside la foto de grupo, en las camisetas la misma banda publicitaria: "Corrupción ¡No!". Gil venía de ganar la alcaldía de Marbella y utilizó al Atlético para su peculiar mensaje: aquí todos son unos chorizos. Menos él.

Q de Quique Setién. Si algo no soportaba Gil es que le contestasen en público. Setién -uno de los mejores jugadores que tenía el Atleti en el 88- lo hizo y el presidente le hizo la cruz. En realidad a él, a Arteche, Landáburu y Quique Ramos, a quienes Gil atacaba con cualquier insensatez que se le ocurría. Especialmente ridículo fue el momento en que estos jugadores recibieron un pliego de cargos judiciales de Gil con acusaciones como que Arteche "fuma mucho" o que "Setién vive solo, lo que perjudica su alimentación". Todos -y especialmente doloroso fue el caso del capitán Arteche, uno de los ídolos de la afición atlética por su entrega incondicional en el campo, que acabó entrenando, solo, en la Casa de Campo y con Gil llamando al orden a los compañeros que se atrevían a comer con él- fueron despedidos ilegalmente por Gil. Por supuesto, Magistratura obligó al Atlético a readmitirlos.

R de Racismo. Gil, como buen "políticamente incorrecto" que se jacte de serlo, era un racista. Imposible de olvidarle pegando voces al colombiano Tren Valencia en el vestuario de Las Gaunas y luego diciendo ante la prensa "Al negro le corto el cuello, me cago en la puta madre que parió al negro. Y al resto de jugadores es para coger una ametralladora y fusilarlos". En Europa también le conocieron, que tras un partido de Champions en Amsterdam soltó esta duda: "Los negros del Ajax, eso parecía el Congo. No sé de dónde salen todos esos negros. ¿Los fabrican en una máquina de hacer churros?".

S de Segunda. Se presentó Gil como la némesis del bipartidismo Madrid-Barça que ya se cocía -aunque los catalanes en el 87 solo tenían dos ligas más que los rojiblancos- y el balance acabó siendo de 1 Liga, 3 Copas... y un descenso a Segunda en 2000 que es todavía traumático para la familia atlética.

T de Trullo. Langostinos y trucha a la segoviana había de menú cuando el comedor de un complejo turístico de Los Ángeles de San Rafael se vino abajo matando a 58 personas en julio del 69. Gil, como propietario, fue condenado a cinco años por imprudencia temeraria con resultado de homicidio. Veintisiete meses después el mismísimo Franco, con un indulto firmado por Carrero Blanco, le sacó de la cárcel por primera vez. La segunda fue en el 99, acusado de desviar 450 millones del ayuntamiento de Marbella al Atleti, falsedad y prevaricación. Esta vez primero le sacó del chabolo una arritmia y luego una fianza de cienmillonaria. En total, ingresó seis veces en chirona por tres causas diferentes.

U de Urbanización. Porque Gil tiene un busto, y lo tiene precisamente en la rotonda de una urbanización de Los Ángeles de San Rafael. Otra metáfora de los años del pelotazo del ladrillo que corrieron en paralelo a su vida.

V de Vieri. O de Valdeolivas. Porque Gil vendió a uno de los mejores delanteros que ha tenido el Atleti en su historia para pagar a Hacienda en cuanto esta le amenazó con quitarle la finca de Valdeolivas donde se relajaba.

W de Wicky. Pero también de cualquier otra medianía fichada durante el gilismo: Moacir, Tilico, Lukic, Maguy, Andrei Frascarelli, Villarreal, Nimni, Bogdanovic, Torrisi, Njegus, Pilipauskas, Fagiani, Juanchi González, Richard Núñez...

X de Xenofobia. El discurso de Gil fue una lacra que legimitaba a la extrema derecha, y no solo la que se agrupaba en el fondo sur del Calderón. En los años noventa, las calles de Madrid fueron escenario de cacerías neonazis para las que frases como "el colombiano que se vaya a su país a ver si allí lo matan", de nuevo contra el Tren Valencia, eran pura gasolina. El Frente Atlético, de inspiración falangista, llegó a contar con más de cuatro mil miembros bajo la presidencia de Gil. En su subgrupo Bastión militaba el asesino del hincha donostiarra Aitor Zabaleta.

Y de Yola Berrocal. No lo vio Gil, para entonces ya muerto, pero en 2006 la mediática Yola Berrocal amenzó con presentarse a la alcaldía de Marbella con el Y.I.L., remedo del Grupo Independiente Liberal de Gil que gobernó la ciudad durante quince años. "Porque Yola valgo" era su lema.

Z de Zalamero. Persona que demuestra cariño de una forma exagerada, generalmente para conseguir algo. Como Gil con sus metas económicas y políticas mediante un club al que recordemos que llegó como socio casi a los 50 años.

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