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Artículo "Algo parecido al fin del mundo": la heroica noche de un humilde equipo en el infierno gallego Sports

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"Algo parecido al fin del mundo": la heroica noche de un humilde equipo en el infierno gallego

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Agua, consuelo y organización por Whatsapp: el capitán y el presidente del Coruxo nos cuentan cómo fue la noche en la que abrieron su estadio para 500 personas que no sabían qué encontrarían al volver a sus casas. Cuatro personas han muerto en los más de cien incendios que están destrozando Galicia

Ignacio Pato

16 Octubre 2017 14:48

La Liga los llama 'cooling breaks'. Son esas pausas para hidratarse de menos de dos minutos, pactadas entre ambos equipos, que desde este año vemos en algún partido cuando es necesario. Que ayer fuese necesaria una de estas pausas para que los jugadores se refrescasen, no parecía muy buena señal.

Y menos en Galicia a 15 de octubre.

En el minuto 25 del Coruxo-Guijuelo los futbolistas tuvieron que hacer una. En realidad la tarde no pintaba demasiado bien. "Tenemos toda una zona forestal frente a nosotros en el estadio. Estábamos más pendientes de lo que ocurría ahí, en el bosque, que de lo que pasaba en el césped", nos dice el presidente del equipo gallego Gustavo Falqué.

"Era una barbaridad", dice el capitán del Coruxo Antón de Vicente. "Se veía una columna de humo. Yo conozco la zona como la palma de mi mano y estabas jugando y mirabas y decías 'ostras, eso es en Fragoselo y se está acercando'".

Al terminar el partido, el panorama que asomaba por encima de las gradas del estadio de O Vao era desolador. Todo era humo. "Algo parecido al fin del mundo", decía en redes el Coruxo.



A las 9 comenzó el desalojo de las casas cercanas. Lo que vino después fueron unas horas muy largas para el equipo pontevedrés de 2ªB y sus vecinos.

El equipo que preside Falqué no se lo pensó: había que abrir O Vao para quien necesitase "agua, refrescos y consuelo", resume textualmente él. "Muchos vecinos salieron de sus casas sin saber cuándo volverían ni si al hacerlo encontrarían algo de ellas". Antón de Vicente nos cuenta que los jugadores se organizaron por el grupo de Whatsapp que comparte toda la plantilla. Muchos de los futbolostas ayudaron en pequeñas tareas concretas como cargar furgonetas con cajas de agua.

Entre 400 y 500 personas han pasado esta noche por el estadio del Coruxo. No había partido, sino algo más importante: solidaridad. Algunas de las viviendas afectadas pertenecen a directivos del club. Entre ellos, el director deportivo y exportero del Celta en los 80, Javier Maté, a quien se le quemó parte de la finca de su casa. "Nuestros directivos no son como los de equipos más grandes, ellos están todos los días con nosotros", apunta el capitán.




Anoche se hicieron muchos viajes en coche. Por las carreteras de la comarca, Val Miñor, era fácil ver la magnitud del desastre. "De Baiona a Redondela se veían todos los focos. Las casas de mucha gente conocida se han salvado por un metro, literalmente", recuerda de Vicente, que conoce bien la comarca. Se crió allí:

"Todos esos montes son por los que yo salía a correr, o iba a pasear con el perro, o con los amigos en bici. Eso es lo que te da más ganas de llorar".

El Coruxo, a primera hora de la noche, daba por perdida su pequeña ciudad deportiva y campo de entrenamiento en Fragoselo, arrasada por el fuego. Hoy, afortunadamente, creen que podrán aprovecharla. El césped sintético ha resistido, y hasta las redes de las porterías, dice sorprendido el capitán. Todavía están haciendo los primeros cálculos económicos, pero además del vechículo de mantenimiento, las taquillas o el almacén, se ha quemado completamente una instalación eléctrica de más de 30.000 euros. 

La de Coruxo es una de las parroquias, aldeas o municipios donde se han dejado notar los más de cien incendios activos que han destrozado Galicia. Cuatro personas han muerto y se han calcinado miles de hectáreas. El viento, el calor y la sequía, pero también los 436 miembros de las brigadas contra incendios que este verano despidió la Xunta, han sido el contexto de un desastre no tan natural. El propio gobierno gallego ha dicho que se trata de incendios provocados.

De Coruxo a Balaídos hay apenas diez minutos en coche. Para llegar se pasa cerca de Navia, ya en Vigo, donde anoche se vieron cadenas humanas para sofocar las llamas. Porque el fuego tocó Vigo, la ciudad más poblada de Galicia. Hubo focos en la Plaza de España y en la Avenida de Europa. "Lo veías y te entraba impotencia: ¿qué hago, dónde ayudo?", resume el capitán.



También tuvieron que salir a la calle los vecinos de zonas como Coia y Florida. Desde allí, con los trabajadores del turno de noche desalojados de la planta de Citroën y ya al pie de Balaídos, la imagen era también desoladora.

O algo más que la imagen. En la casa celtista también llovió ceniza ayer. Afortunadamente, los comentarios de que el césped estaba ardiendo eran infundados: estaban basados en alguna fotografía en la que se veía luz dentro del campo, pero esta pertenecía a los potentes focos de iluminación que el club celeste usa para el mantenimiento del césped.

En Coruxo y alrededores se habla de alguna iniciativa conjunta con el Celta en la que también esté implicado el otro equipo de la zona en 2ªB, el Rápido de Bouzas. De momento, las palabras más repetidas son 'desolación' y 'justicia'. El lema es claro: non mais lumes. La certeza de que Galicia no se quema, sino que la queman, también.

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