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Sports

Autoestima, videocurrículums y huelgas: 40 años de futbolistas sindicados

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Sueldo mínimo, cláusula de rescisión, fondo de garantía salarial, libertad de expresión, sesiones de autoestima contra la soledad y el rechazo... La lucha laboral de los futbolistas no es muy diferente de la de otros trabajadores

Ignacio Pato

02 Febrero 2018 12:34

Hace poco más de 40 años que se inscribió formalmente el sindicato de futbolistas españoles. La Asociación de Futbolistas Españoles, la AFE, había tenido no obstante su primera asamblea en el Hotel Meliá Castilla el 23 de noviembre de 1977.

Unos doscientos setenta futbolistas se reunieron en una sala de aquel hotel con bastante caos organizativo pero tres puntos de partida claros. El primero, que Franco ya estaba muerto y había menos miedo. El segundo, que la inspiración vendría de Futbolistas Argentinos Agremiados, sindicato fundado en 1944 y cuyos estatutos proporcionó a los españoles el atlético Rubén Ratón Ayala. La tercera, que tal y como estaba la situación, los futbolistas eran poco menos que esclavos de los clubes.

Las principales reivindicaciones eran acabar con el Derecho de Retención que impedía la autonomía del jugador para fichar por otro club, paliar los frecuentes impagos y que el futbolista cotizase en la Seguridad Social como cualquier otro trabajador por cuenta ajena.

Los principales ideólogos fueron Manolo Esteo, exportero del Atlético Madrileño con carrera truncada y Juan Gómez, Juanito, recién comenzando su notable periplo madridista. Quino Sierra, jugador del Cádiz, fue el primer presidente. El jugador del Athletic Ángel María Villar, de vicepresidente. El abogado de la AFE, Cabrera Bazán, incendió la opinión pública cuando dijo que la de futbolista era la única profesión, junto a la de prostituta y la de empleada del hogar, que vivía en la inseguridad laboral.

Hacia la primera huelga

Marzo de 1979. La AFE para la Liga. La huelga ha triunfado. Es la primera del fútbol español, en una época además en la que este deporte cogía fuerza mediática con el pulso entre la Federación y TVE por la retransmisión de los partidos.

Todo fue rodado tras lograr que no se disputase la jornada del sábado de Segunda, en este sentido el partido pionero fue un Castilla-Sabadell. Un notario tuvo que tomar acta jugador por jugador de la intención de cada futbolista de no trabajar ese día.

Al día siguiente, domingo de fútbol, los corresponsales de cada campo del carrusel de García eran un coro unánime: "suspendido". Muchos medios la llamaron "huelga de millonarios". La gran victoria fue la regulación del Derecho de Retención, que no desapareció pero sí perdió su condición de indefinido.

En 1980 el Estatuto General de los Trabajadores se convierte en la norma de referencia para los futbolistas. Para 1981, otra huelga. Esta vez de dos semanas, aunque los clubes intentaron sabotearla alineando a juveniles. Hubo otros dos paros hasta que en el 85 el Derecho de Retención quedó definitivamente abolido. Nacían a la vez, con el Decreto 1006, las cláusulas de rescisión. Pagándolas, el futbolista podía obtener la "libertad".

Fondo de garantía salarial, sueldo mínimo y Ley Bosman

La temporada 86-87 marca un nuevo hito: se firma el convenio colectivo en el que se incluye un fondo de garantía de 150 millones anuales para impagos, otra de las reivindicaciones históricas de la AFE, o indemnizaciones por incapacidad. Además, aquellos clubes que no paguen a sus futbolistas descenderán de categoría. Un par de años después, se acuerda un nuevo convenio colectivo para los 80 clubes de 2ªB. Entre las novedades, el reconocimiento del plus de antigüedad para los jugadores que lleven más de siete años en un equipo.

Durante estos años será clave la llegada a la presidencia de la Federación de Ángel María Villar, exmiembro de la AFE. Con él en la RFEF, se dará en los noventa una mayor cobertura a las labores de la AFE, incluyendo partidos de la selección española a beneficio económico del sindicato.

Los noventa llegarían con el sueldo mínimo garantizado en otro convenio, del año 92. El de 1ª División en 1995 se establece en 150.000 pesetas. El "normal", del ciudadano de a pie, era de 62.700. Por esa época, la AFE ya cuenta en sus despachos con jugadores ilustres: Butragueño, Bakero, Ablanedo, Pardeza, Fran, Unzue o Biurrun ostentan cargos.

En esos años, se produjo otra victoria por la libertad de expresión de los futbolistas. El defensa Manolo Hierro -hermano del internacional Fernando- acabó ganando en el Constitucional su derecho a la libertad de expresión tras una primera multa impuesta por su club, el Tenerife, por unas declaraciones en tono crítico.

A finales de aquel 95, la sentencia Bosman dicta que los jugadores de países de la Comunidad Europea no ocupan plaza de extranjero. La AFE lo celebra como una victoria del derecho de libre circulación de los trabajadores del balón.

Videocurrículum y autoestima

La AFE estuvo del lado del futbolista Mista cuando en 1998 este sentó precedente judicial contra el Real Madrid, el club que le retenía con una cláusula abusiva en relación a su sueldo. Pudo irse a jugar al Tenerife pagando 4 millones en lugar de los 750 en que le había tasado el equipo blanco. Aquel mismo año se recoge un periodo inhábil para disputar partidos en Navidad, esto es, el derecho efectivo al descanso de los jugadores en esos días.

El inicio de la Liga 2007-2008 estuvo supeditado a la firma de un nuevo convenio que acabó por incluir garantías de pago en los clubes en procedimiento concursal y un sistema de alerta sobre entidades en dificultades económicas. Poco después, en 2010, Gerardo González Movilla renuncia a su cargo de presidente de la AFE, en el que llevaba 22 años.

El exjugador del Levante Luis Rubiales. Su bautismo de fuego será la convocatoria de una huelga respaldada por 120 jugadores en 2011 que hizo que no se jugase la primera jornada de la liga de aquel verano. Finalmente hubo un acuerdo por el que los futbolistas obtuvieron un importante compromiso de la patronal: el pago de 50 millones en deudas a 200 jugadores de 1ª y 2ª.

Bajo la presidencia de Rubiales llegarían las Sesiones AFE destinadas a aquellos jugadores que por diversos motivos se encuentran sin equipo. Se trata de entrenamientos diarios, partidos amistosos contra clubes de primer nivel, controles médicos y nutritivos. Todo se graba y sirve como currículum de unos futbolistas que además pueden así continuar con la rutina deportiva y psicológica de la competición. Se celebran durante dos semanas, dos veces al año, coincidiendo con la temporada de fichajes de verano y con la ventana del mercado invernal. La propia AFE presenta el programa como específico para combatir "situaciones de soledad y rechazo".

Con Rubiales la AFE llegaría hasta el Congreso de los Diputados, donde su presidente defendió que hubiera un retorno económico del dinero generado por juegos y apuestas para los futbolistas. Se entregaron desfibriladores a los clubes de 2ªB... y se preparó la siguiente y hasta el momento última huelga. O intento, porque no hubo. Lo evitaron entre el presidente de la patronal LFP Javier Tebas y la Audiencia Nacional, que suspendió el paro estimando, previsto para mayo de 2015 y el final de aquella Liga, estimando que "provocaría un grave desorden organizativo".

A pesar de los avances en 40 años, hoy, con David Aganzo a la cabeza, la AFE tiene tres indudables retos: el reconocimiento de los derechos de las mujeres futbolistas, el pleno cumplimiento del convenio y acabar definitivamente con las irregularidades contractuales y los impagos en 2ªB y 3ª.

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