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Sports

Escándalo en Alemania: dos estrellas de la selección posan con Erdogan

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Prensa y políticos se tiran encima de Özil y Gündogan por apoyar al presidente turco en su campaña electoral

Omar Naboulsi

16 Mayo 2018 13:24

Los aficionados del fútbol alemán han puesto el grito en el cielo con la noticia. A menos de un mes para que empiece el Mundial de Rusia'18, dos de las estrellas de su selección se han fotografiado con el encubierto dictador turco Recep Erdogan.

Tanto Mesut Özil, jugador del Arsenal, como Ilkay Gündogan, del Manchester City -ambos son alemanes de origen turco y están en la lista previa de Joachim Löw para el Mundial- le hicieron una visita este domingo a Erdogan con motivo de su campaña electoral. En la imagen también aparece Cenk Tosun, delantero del Everton, otro jugador germano con raíces turcas.

Los jugadores le regalaron al presidente camisetas firmadas de sus respectivos equipos, en un movimiento de cara a la galería de Erdogan para ganarse el apoyo del más de un millón de turcos que viven en Alemania.

Özil y Gündogan nacieron en la antigua cuenca minera del Ruhr, una región con gran inmigración turca desde los años 60, aunque parece que Gündogan no solo está unido a Erdogan por sus orígenes.

Tal y como informa Die Welt, el futbolista siempre ha mantenido buenas relaciones con el AKP -el partido de Erdogan-, al menos con los dirigentes de la ciudad de donde es originaria su familia. Se trata de Dursunbey, situada en la provincia de Balikesir, al oeste del país.

Según señalan varios medios turcos, Gündogan, que nació en Gelsenkirchen y tiene la nacionalidad alemana y la turca, lleva 6 años inviertiendo en el club de fútbol más importante de Dursunbey, poniendo de su bolsillo 1.118.000 euros para construir apartamentos para los jugadores, aparte de comprar material para que entrenen y equipaciones.

Además, habría comprado hace un par de meses en Balikesir un edificio antiguo de oficinas por 5 millones de euros para construir un centro comercial de 13 pisos con 42 tiendas y 123 oficinas en un área de 4.500 metros cuadrados.

El permiso de planificación del proyecto ya le ha sido concedido por el AKP.

Erdogan anunció que adelantaba las elecciones presidenciales y legislativas para el próximo 24 de junio, aunque estuvieran programadas para noviembre de 2019, de ahí que cualquier ayuda en una campaña electoral exprés sea buena.

La caída en picado del valor de la lira turca y las presiones de sus socios ultraderechistas del Partido de Acción Nacionalista -MHP- han propiciado esta decisión. El líder turco teme que el país esté bajo mínimos de aquí a un año vista y ha preferido que los ciudadanos voten ya.

Gracias al referéndum que convocó en abril del año pasado, estas serán las primeras elecciones de la historia país en las que el pueblo turco votará bajo el sistema presidencialista, ya que desde entonces Erdogan aglutina los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales del estado.

Más allá de los intereses comerciales que haya detrás de la fotografía, en Alemania ha molestado que los jugadores se alineen con un hombre que ha atentado contra la democracia, arrestando a 50.000 personas acusadas de tener vínculos con el clérigo islámico Fethullah Gulen o pertenecer a organizaciones separatistas kurdas.

"El fútbol y la federación alemana (DFB) defienden valores que no son completamente tenidos en cuenta por el señor Erdogan", ha anunicado en un comunicado el presidente de la DFB -la Federación Alemana de Fútbol-, Reinhard Grindel, en su cuenta Twitter.

"Es por ello que no es bueno que nuestros internacionales se dejen manipular por su campaña electoral. Haciendo esto, nuestros jugadores no ayudan al trabajo de integración de la DFB".

El partido de extrema derecha AfD también ha aprovechado la polémica para crispar los ánimos.

"¿Por qué Gündogan juega en la selección alemana si reconoce a Erdogan como su presidente?", tuiteó la diputada Beatrix Von Storch.

Se trata de la misma diputada que aboga por una selección nacional supremacista y que ha ya ha protagonizado más de una declaración xenófoba. La más sonada la publicó en un tweet que escribió cuando Alemania cayó eliminada en la última Eurocopa: "'Quizá la próxima vez debería jugar EL EQUIPO NACIONAL", refiriéndose a la presencia de jugadores en el equipo como el propio Özil, Khedira o Boateng, cuyos orígenes no son 100% germanos.

Cem Özdemir, el ex dirigente de los Verdes alemanes y también de origen turco, tampoco ha entendido la postura de los futbolistas. "El presidente de un futbolista internacional alemán se llama Frank-Walter Steinmeier; su canciller, Angela Merkel; y su Parlamento es el Bundestag, con sede en Berlín y no en Ankara", ha denunciado. "Espero que los jugadores se concentren en el fútbol y que recuerden expresiones como Estado de Derecho y democracia".

Otra diputada de origen turco como Sevim Dagdeles, del partido de izquierdas Die Linke, ha sido algo más dura.

"Es una falta grosera posar con el déspota Erdogan en un hotel de lujo en Londres y dignificarlo con el título de 'mi presidente', mientras que en Turquía los demócratas son perseguidos y los periodistas críticos están detenidos".

El único que ha salido a dar la cara por Özil y Gundogan ha sido Oliver Bierhoff, el mánager general de la selección alemana de fútbol, que ha querido quitarle hierro al asunto.

"No tengo ninguna duda de la voluntad de Mesut e Ilkay de querer jugar para el equipo de Alemania y de identificarse con nuestros valores. Ni uno ni otro era conscientes del valor simbólico de esta foto, pero evidentemente no está bien y lo hablaremos con los jugadores".

Visto el revuelo de la fotografía, lo más probable es que ya sean conscientes de lo que conlleva alinearse públicamente con Erdogan.

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