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Un poco de basura sirve para construirte un gimnasio en la playa

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Olvida las cuotas y las máquinas. Tu cuerpo y el medio ambiente te lo agradecerán

Omar Naboulsi

26 Abril 2017 13:02

La playa de Santa María de Cabo Verde amanece cada mañana con basura acumulada. La resaca de las olas deja un sinfín de residuos vertidos al mar por las grandes empresas y sus habitantes tampoco contribuyen a que el lugar sea paradisíaco.

Viendo esta situación día tras día durante años, un ciudadano decidió recoger la basura y al mismo tiempo cumplir uno de sus objetivos vitales: convertirse en un deportista constante.

Matando dos pájaros de un tiro, Alcindo Almeida Soares construyó un gimnasio reciclando los desperdicios que encontraba en la playa.



En el reportaje elaborado por la plataforma Great Big Story, Almeida Soares cuenta que trabaja todos los días como pintor de construcciones cerca de la playa Santa María y que diariamente recoge la basura que encuentra. Gracias a todos esos desperdicios instauró un gimnasio al aire libre gratuito para todas las personas que deseen entrenar y que no tengan el suficiente dinero para pagarse uno.

Es el mejor ejemplo de que se puede hacer gimnasia sin necesidad de disponer de mil máquinas, pagar una cuota mensual y cumplir unos horarios impuestos por un establecimiento.



Quien quiere practicar deporte puede salir a la calle a correr y utilizar el mobiliario urbano. Es más, incluso existe la vía del deporte doméstico, donde unas garrafas de agua pueden convertirse en mancuernas y cualquier mueble viejo en un reto a desplazar.

"Me encanta entrenar y Santa María carecía de un lugar donde la comunidad local pudiera ejercitarse", dice el pintor en el reportaje.

Almeida Soares también contó que apuntarse a cualquier gimnasio normal es caro y que el hecho de tener uno como el que ha construido Santa María no es muy importante para él, pero sí para sus vecinos.



Más allá de la calidad de las máquinas ecológicas, el ambiente del gimnasio al aire libre con el mar enfrente parece darle mil vueltas a cualquier gimnasio tradicional donde decenas de personas sudan como pollos en un recinto cerrado.

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