Oh! Parece ser que estás usando adblocker y lo respetamos. Por eso podrás seguir disfrutando de nuestros contenidos sin problema pero quisiéramos pedirte que lo desactivaras para nuestro site. Ayúdanos a seguir adelante y a luchar por aquello en lo que creemos.
Now
Hablamos con el doctor Juan José Núñez: "El 80% del cáncer se podría evitar con esta dieta"
31 Agosto 2015 06:00
Nunca me había preguntado por qué las heces huelen mal. O por qué los eructos no tienen buen sabor.
Hace unos días cayó en mis manos el libro publicado en 1989 por Herbert Shelton: La combinación de los alimentos. Y concluí que la respuesta a esas preguntas estaba dentro, en el estómago: comemos mal.
Después de haber leído miles de estudios y artículos ya era consciente de que este hecho no era ninguna novedad. Pero que comamos mal no solo se refiere a que consumamos alimentos con químicos, o transgénicos, o carne roja, o lácteos artificiales, o comida rápida… No.
Porque no se trata todo de qué comemos, sino de cómo lo comemos, o de cómo combinamos los alimentos, como señalaba Shelton.
El higienismo

Al terminar el libro me di cuenta de que la típica comida en Occidente compuesta por tres platos –pongamos que de pasta, carne y un postre dulce– es lo peor que le podemos hacer a nuestro cuerpo. Esta comida, que parece equilibrada en hidratos de carbono, grasas, proteínas y azúcares, es mucho peor que darse un atracón solo de carne con muchas calorías.
La razón es que nuestro estómago no está preparado para digerir diferentes grupos de alimentos a la vez. El motivo es totalmente biológico.
Es lo que define el higienismo, una corriente nutricional que se basa en la combinación adecuada de los alimentos para prevenir enfermedades. El higienismo no solo afecta a la manera de comer sino a una concepción de una vida en armonía con la naturaleza en todos los sentidos.
El libro de Shelton nunca fue editado por una gran editorial, sino más bien por firmas minoritarias y vinculadas a la medicina alternativa.
Así que rápidamente sospeché que se trataba de una teoría pseudocientífica más, pero su lectura me dejó inquieto y tenía muchas más preguntas. Decidí buscar a un médico con estudios clásicos de Medicina y que supiera sobre esta manera de comer.
Encontré al doctor Juan José Núñez Gallego, que lleva 33 años investigando sobre el higienismo y asesorando a miles de pacientes.
Por qué no sabíamos nada

El higienismo es un movimiento totalmente desconocido, ¿cómo algo que parece tan evidente apenas se ha hecho público?
Núñez me cuenta que a los médicos se les “enseña mal” en la facultad. Sobre todo, en España.
Según él, muchas escuelas en otros países tratan la “alimentación acorde a la fisionomía, a la anatomía y a la psicología del ser humano”. El motivo de que sean escuelas marginales, según el doctor, son los intereses de las grandes corporaciones mundiales de la alimentación y de sus socios políticos.
Me cuenta el ejemplo de la prestigiosa clínica Buchinger Wilhelmi: “Tienen médicos oficiales en sus dos sedes de Alemania y Marbella, y llevan el higienismo con una pureza total. Practican ayunos, dietas depurativas, hidroterapia de cólon… 14 días de dieta depurativa cuestan 30.000 euros cuando lo puedes hacer en casa. Y la sociedad no dice que estén locos, es así”.
Según el doctor, ni a las grandes corporaciones ni a sus socios políticos les interesa que se coma bien
Núñez también achaca al ritmo de la vida actual que el higienismo no se tenga en cuenta: “No lo contemplamos porque a la gente no le interesa. Inconscientemente sabemos que comemos mal pero tenemos demasiada pereza y tenemos que buscar una excusa para llevarlo mejor, y nos dejamos llevar por lo que hace todo el mundo o tildamos al higienismo de pseudociencia para justificarnos”.
Por otro lado, aunque cada vez somos más conscientes de los riesgos de comer mal y en la sociedad se están consolidando movimientos como el vegetarianismo o el veganismo, los ritos culturales y sociales vinculados a la comida que se han creado a lo largo de siglos son una fuerte barrera para la concienciación sobre este tema.
Tildamos al higienismo de pseudociencia para justificarnos
Para cumplir con la dieta higienista, a grandes rasgos, tendríamos que seguir a rajatabla estos principios:
- Nunca combinar hidratos de carbono con proteína animal.
- Las frutas siempre antes de las comidas principales.
- Comer 5 veces al día sin mezclar grupos de alimentos, mejor que comer 3 veces y mezclarlo todo.
- Comer siempre alimentos de origen ecológico.
Al fin y al cabo, lo que viene a decir el higienismo es que a la hora de la comida tendríamos que comer un plato de pasta con tres gotas de aceite y perejil y, 10 minutos después, beber un vaso de agua. Con solo añadirle una salsa de queso estaríamos creando una nueva bomba de relojería para nuestro estómago.
No es solo una mala digestión

¿Qué pasa ahí abajo para que ahora cuestionemos nuestra manera de comer a lo largo de los siglos?
Según Núñez, cuando combinamos el jugo gástrico que requiere una carne con el que requiere un vegetal, el choque de PHs (ácidos) diferentes hace que se anulen y que se produzcan fermentaciones y putrefacciones dentro del estómago. Esos alimentos podridos requieren mucho más esfuerzo del estómago para ser digeridos y el cuerpo, además, no absorbe sus nutrientes.
“Es un gasto superfluo de la energía que necesita el organismo para funcionar. Ese gasto hace que la persona no tenga, al final del día, la suficiente energía para realizar las funciones normales”, comenta Núñez.
“No ingerimos lo suficiente a través de los alimentos porque se emplea demasiada energía en una digestión inadecuada. Gastamos el triple de energía de la que deberíamos. Al estar la energía gastada, no se puede autodepurar. Al no tener energía vital no hay manera de desechar los residuos tóxicos”.
Al combinar mal los alimentos provocamos que algunos fermenten y se pudran dentro del estómago
Núñez me dice que somos la única especie del mundo animal que hace lo más antinatural:
“Combinamos mal y tomamos en una misma comida los alimentos de un granívoro, la de un carnívoro, la de un herbívoro… Todo junto. Podemos discutir si somos carnívoros o herbívoros. Pero lo que hace el hombre occidental comparado con el animal omnívoro –que come lo que está estipulado de cada comida– es ponerlo todo en la misma comida. Eso es irracional”.
Al final, todo esto se traduce en que el cuerpo sea mucho más propenso a contraer enfermedades. El doctor me cita un informe antiguo de la Organización Mundial de la Salud que señala que el 80% de los cánceres se podrían evitar con una alimentación adecuada.
Núñez dice que nuestro organismo ya está tan contaminado y que nuestra energía vital está tan reducida que “tenemos que hacernos bastante daño para que el cuerpo rechace la mala alimentación y nos dé un aviso”.

En los animales, por el contrario, a la mínima que mezclen grupos de alimentos, el cuerpo les avisa a través de enfermedades. “La enfermedad es un aviso del cuerpo de que estamos infringiendo la ley de la naturaleza”, aclara.
“El cuerpo va llevándolo a trancas y barrancas como puede, pero luego vienen los problemas graves”
El placer de comer
Otra de las dudas que me generaba el higienismo y seguir las combinaciones de alimentos de Shelton era terminar con el sabor de la comida. Al fin y al cabo, mucha gente puede tomar conciencia sobre el higienismo pero no querer sacrificar el buen comer.
Núñez, sin embargo, dice que no comemos por placer:
“La gente come por hambre falsa, para llenar vacíos emocionales. La mayoría de la gente busca el placer en alimentos industriales con químicos. Pero si a esa comida le quitaran los químicos y los aditivos habría comestibles que no los comerían ni las ratas. El placer y los saborizantes son para llenar esa ansia y vacíos emocionales”, dice.
Somos la única especie del mundo animal que hace lo más antinatural
Él ha entrevistado a varios higienistas puros y en ellos sí que ha visto el verdadero placer de comer: “El placer de comer es innato al organismo”.
Para Núñez y los higienistas, si siguiéramos la dieta higienista viviríamos con más calidad de vida y desde el mismo momento en que la empezáramos.
Algunos higisnistas puros como el chileno Mauricio Esteban han asegurado que no han contraído una sola enfermedad en 30 años. Sin embargo, cuesta creer que la dieta higienista sea una piedra filosofal que acabará con el cáncer, o que nos hará vivir cientos de años más.
“Es más bien una vuelta a los orígenes, de las tradiciones de nuestros ancestros, las que nos asemejan más a la naturaleza de nuestra especie y al control de nuestro cuerpo”, dice Núñez.
Somos como comemos
share