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En Tayikistán, funcionarios del Gobierno 'mensajean' a las mujeres para decirles lo que deben vestir

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¿Limitar la libertad de elección estética, para evitar fanatismos?

Luis M. Rodríguez

10 Septiembre 2017 12:34

Karoun Demirjian/WP

Tayikistán es uno de esos países que cuesta ubicar en el mapa con precisión. Por el soniquete de su nombre podemos situarlo al lado de Kazajistán, Uzbekistán o Turkmenistán, ese área del Asia Central encerrada entre la Europa Oriental y China que hasta principios de los 90 vivió bajo la influencia soviética. Otra cosa es saber encajar las piezas de ese puzle en el lugar correcto... así que ahí va una ayuda: Tayikistán limita con Afganistán al sur, con Uzbekistán al oeste, Kirguistán al norte, y China al este. Ahora ya sabes a dónde nos dirigimos.

Si uno revisa la historia de ese rincón del mundo se encuentra un relato agitado en el que se alternan, coexisten y colisionan diferentes religiones y culturas. La zona ha sido gobernada por numerosos imperios y dinastías a lo largo de los siglos, y ese crisol de influencias aún se deja sentir en la vida de la gente. A veces de formas la mar de extrañas.

Desde la desintegración de la Unión Soviética —Tayikistán fue la república más pobre de la Unión—, el país ha avanzado desde la inestabilidad política —con una guerra civil que duró más de un lustro como punto de partida, con acusaciones de limpieza étnica incluidas— hacia una suerte de autocracia en la que la figura de Emomali Rajmonov va dejando signos de una deriva progresiva hacia el autoritarismo.

Y el último de esos signos tiene que ver con la moda, con la ropa de la gente. O más concretamente, con la ropa que deben vestir las mujeres.


Hagamos una tradición del vestir ropas tradicionales


El 'dress code' que vibra en el móvil

En las últimas semanas, las mujeres de Tajikistan están recibiendo una lluvia de mensajes atípicos. Hasta 6 millones de mensajes de texto con membrete gubernamental que llegan de forma no solicitada a sus móviles para recordarles lo que no deben vestir.

“Cumple con la vestimenta tradicional Tajik”, dice uno de esos mensajes, diseñados por el Comité Estatal de Asuntos para la Familia y la Mujer. “Respeta los vestidos tradicionales”, insiste un segundo mensaje. “Hagamos una tradición del vestir ropas tradicionales”, demanda un tercer modelo de aviso.

La campaña de buzoneo virtual llega en la estela de una ley, firmada por el presidente Rahmon el pasado 28 de agosto, que obliga a individuos y organizaciones a “ajustarse a las vestimentas y la cultura tradicionales de la nación” en cualquier tipo de reunión social considerada “tradicional”, como bodas, funerales o fiestas nacionales.

De acuerdo a esa ley, a las mujeres les toca limitar su armario a los vestidos “nacionales” tajikos, ligeros y coloridos, de algodón o seda, en cualquier época del año.



En realidad, ese arrebato tradicionalista tiene un trasfondo de lucha antirreligiosa con coartada antiterrorista.

Activistas pro derechos humanos del país explican que el Gobierno usa términos como “vestidos no tradicionales” o “prendas extranjeras” —en el texto de la ley se usa un término equivalente a la expresión inglesa 'alien'— como eufemismo para hablar de velo islámico y otras vestimentas ajustadas al hiyab.

Es decir, con la nueva ley el Gobierno de Rahmon querría evitar que en sus calles se den imágenes como esta:



¿Esfuerzo pro secularización o golpe a la libertad religiosa?

No es la primera vez que las autoridades políticas tayikas se inmiscuyen en la vida y en el sentido estético de sus ciudadanos. Hace dos primaveras el alcalde de Dushambe, la capital del país, ordenó a las tiendas de la ciudad que dejaran de vender ropas negras. Mahmadsaid Ubaydulloyev también pidió a los funcionarios públicos que tomaran medidas para evitar la importación de prendas de ese color por “no encajar con la cultura y las tradiciones de Tayikistán”.

En marzo del año pasado, funcionarios gubernamentales afeitaron por la fuerza la barba a cerca de 13.000 hombres. Más de 150 comercios fueron cerrados por esas fechas por vender hijabs. En agosto, más de 8.000 mujeres fueron paradas por la calle por llevar pañuelos cubriendo sus cabezas de una forma considerada "no adecuada". Equipos de funcionarios estatales se ocuparon de instruir a las mujeres sobre cómo atar esos pañuelos “de un modo tradicional”.


El Gobierno de Emomali Rajmonov quiere borrar las manifestaciones estéticas asociadas al Islam de las calles de Tajikistan, un país en el que el 80% de la población es musulmana


Manera tradicional de anudarse el pañuelo en Tayikistán. Vía Radio Ozodi 


Rahmon quiere borrar las manifestaciones estéticas asociadas al Islam de las calles de Tajikistan, una voluntad que choca con la realidad de un país en el que el 80% de la población es musulmana. La mayoría sigue el islam sunní, aunque existe una población chií considerable.

Y las restricciones no se quedan en las cosas del vestir. El ministro de Justicia anunció la pasada primavera que quiere reformar la ley para forzar a los padres a darle a sus hijos nombres tradicionales tajikos.

“Si las enmiendas son aprobadas, nuestros funcionarios rechazarán registrar a bebés con nombres árabes o extranjeros a nuestra cultura”, dijo entonces un portavoz del ministerio a Radio Free Europe.


Las regulaciones del Gobierno tayiko son"un fenómeno típico en el que el cuerpo de la mujer se convierte en el campo de batalla donde las luchas políticas tienen lugar — Mohira Suyarkulova, investigador del Instituto de Estudios de Asia Central


El presidente y su equipo de Gobierno defienden sus decisiones aludiendo a un esfuerzo por combatir la radicalización islámica. Identifican nombres árabes, barbas e hijabs con “falta de civismo y pobre educación”, con salafismo y actitudes fanáticas, con malas influencias llegadas desde el vecino Afganistán, y aluden a los varios centenares de tayikos —más de un millar, según fuentes gubernamentales— que supuestamente habrían salido del país en los últimos años para unirse al Estado Islámico en Irak y Siria.

Del otro lado, organizaciones internacionales, asociaciones pro derechos humanos y la comunidad musulmana del país ven esas medidas como pasos encaminados a regular políticamente la fe, como un claro atentado a la libertad religiosa en el país.


Vestido de novia tradicional tayiko. Vía Pinterest

"Defender nuestra cultura, tradiciones y valores nacionales es indudablemente importante para la gente tayika y la unidad de la población", opina el abogado y activista Faiziniso Vohidova en declaraciones a Eurasianet, "pero esto no debe venir acompañado de la violación de derechos humanos y la interferencia en la vida de las personas". 

Luego está el asunto de la instrumentalización de la mujer como primera víctima en un escenario de recorte de libertades. Para Mohira Suyarkulova, investigador del Instituto de Estudios de Asia Central en Kirguistán, las recomendaciones del Gobierno tayiko son “un fenómeno típico en el que el cuerpo de la mujer se convierte en el campo de batalla donde las luchas políticas de hombres tienen lugar”.


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