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Este soldado alemán planeaba un atentado xenófobo haciéndose pasar por refugiado sirio

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Suplantación de identidades, dobles vidas y pistolas escondidas en aeropuertos. Estupor en Alemania alrededor de un caso que plantea muchas preguntas

PlayGround , Agencias

30 Abril 2017 19:43

Franco A. 28 años. De profesión, soldado del ejército alemán, con rango de teniente. Esa es la información facilitada por el Ministerio de Interior alemán en relación al principal sospechoso en una investigación criminal que ha causado estupor entre las autoridades del país.

La historia podría dar para película.

La trama comienza a mediados del pasado enero. Franco A. voló desde Alemania a Viena. La coartada de su viaje era asistir al Baile de los oficiales del ejército (Ball der Offiziere) en el Wiener Hofburg. No sabemos si acudió o no al evento, pero sí que aprovechó su estancia en Viena para comprar de manera ilegal una pistola del calibre 7,65 que luego escondió en un retrete de uno de los lavabos del aeropuerto de la capital austriaca.

No la escondió demasiado bien. Porque los servicios de seguridad la encontraron.

Cuando días más tarde fue a recuperar el arma, Franco A. activó una trampa policial y fue detenido.

Los agentes austriacos cotejaron las huellas dactilares del detenido en busca de antecedentes. No encontraron nada. Le dejaron ir por falta de pruebas, pero avisaron a las autoridades alemanas. Fue entonces cuando la policía alemana encontró que, según su sistema, aquellas huellas pertenecían a un refugiado sirio registrado con el nombre de David Benjamin. ¿Qué estaba pasando?


Franco A. acabó en el punto de mira de la policía alemana tras ser detenido en Viena en relación a una pistola escondida en un retreete del aeuropuerto


Ahí comienza una investigación que ha movilizado a las policías de Francia, Alemania y Austria y que pinta un cuadro delicado para las autoridades alemanas.

Resulta que el detenido había solicitado asilo como refugiado en enero de 2016. Aseguró ser ciudadano sirio. David Benjamin, un sirio cristiano de origen francés, para más señas. Se ganaba la vida como vendedor de fruta cerca de Alepo y había dejado Siria huyendo del Estado Islámico (ISIS). Eso es lo que contó. No llevaba ningún tipo de documentación encima para probarlo.

A los intérpretes de la oficina de registro de Zirndorf les llamó la atención que el hombre apenas hablara árabe. Él se justifico diciendo que siempre hablaba francés con su familia. Coló.

En respuesta a su solicitud, a Benjamin se le asignó plaza en un centro de acogida en Baviera, al sur del país, y una prestación monetaria. El pasado noviembre, tras una entrevista con funcionarios de la Oficina Federal de Migración y Refugiados (BAMF), se le reconoció un estatus de “protección subsidiaria” como refugiado.

Así comenzó la doble vida de Franco A. Soldado del ejército alemán. Y también refugiado sirio.


Durante 16 meses, Franco A. llevó una doble vida a espaldas de todo. Soldado del ejército alemán. Y también refugiado sirio


F. A. vivió a caballo entre el cuartel y el centro de refugiados durante meses. Y su motivación no era ni sociológica ni investigativa ni F. A. trataba de estafar al Estado.

Las comunicaciones telefónicas interceptadas entre el falso refugiado y un supuesto cómplice de 24 años —también detenido, ambos eran compañeros en un club de remo en Offenbach, de donde eran, según la agencia DPA— atestiguan el odio que Franco A. profesa hacia los extranjeros. Los investigadores solo encuentran una explicación a la actuación del alemán: planeaba un ataque xenófobo cuya autoría debería recaer sobre el ciudadano (ficticio) sirio.

Causar víctimas entre aquellos que odiaba, y además manchar la reputación de los propios refugiados, carnaza para alimentar el creciente rechazo xenófobo de la sociedad alemana. Doble diana. Ese sería el objetivo de F. A.

Las autoridades investigan ahora las posibles conexiones de Franco A. con grupos de extrema derecha y la posibilidad de que tuviera otros cómplices. De confirmarse esa vinculación, no estaría solo.

Según datos facilitados por la agencia de noticias DPA, los servicios de inteligencia alemanes investigan 275 casos de soldados sospechosos de estar alineados con la extrema derecha.


La Militärischer Abschirmdienst investiga 275 casos de soldados alemanes sospechosos de estar conectados con la extrema derecha


¿Cómo es posible que un ciudadano alemán, miembro de las Fuerzas Armadas del Estado, que además no conoce el idioma de su supuesto país de origen, haya logrado ser reconocido legalmente como refugiado sin que nadie se percatara de nada durante 16 meses?

Las preguntas acorralan a las autoridades. También las críticas de quienes ven en las irregularidades destapadas por este caso una clara evidencia de caos administrativo en la gestión de los migrantes y un claro peligro para la seguridad de Alemania.

El Gobierno, por su parte, ha reconocido “errores”. Desde Interior han asegurado que “removeremos hasta la última piedra para saber qué ha pasado”.


[Vía AFP, dpa]


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