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En el futuro, puede que todos trabajemos tumbados

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No es la silla de Wall-E, ni tampoco la de la consulta del dentista, pero sí pretende ser una revolución

Helena Moreno Mata

30 Octubre 2015 14:24

La posición corporal mientras estamos generando nuevas ideas puede ser decisiva; cuerpo y psique, cuanto más unidos, mejor. Altwork ha llegado con ese propósito. Este sillón-escritorio incorpora una pantalla de ordenador para que los trabajadores rindan más en la oficina y los jefes no tengan que preocuparse por su apatía o cansancio.

La idea nació en Sonoma County, California, donde Che Voight, cofundador y CEO,  y su equipo pensaron que la gente sería mucho más productiva en sus trabajos si se sentían cómodos. En ese sentido, el objetivo de Altwork es que cada uno explore las microposiciones que ofrece, y  haga suya la que más agradable le resulte.

Esta silla está especialmente pensada para todos aquellos que trabajan clavados frente a la pantalla de ordenador y surge de la necesidad de uno de los miembros de Sonoma County. John Speicher sufrió graves problemas de espalda hace años y se sentía incapaz de sentarse en una silla y trabajar... hasta ahora.

Este combo ergonómico permite mantener el cuello relajado y la espalda acomodada para que las insufribles horas de trabajo se conviertan en algo placentero. Además, es posible reclinar los pies y la cabeza, adoptando así una postura que bien podría ser la que tenemos en el sofá de casa mientras, espachurrados, miramos somnolientos el documental de La 2.

Pero Altwork no es esa silla del dentista al que querríamos visitar más a menudo únicamente para dejarnos caer sobre ella, ni el sofá de automasaje que colocan en los aeropuertos para turistas agotados, ni mucho menos el sillón flotante que pasea a los rechonchos humanos de Wall-E, aunque sí es cierto tiene ciertas ideas futuristas.

Precisamente su cuidado diseño ha llevado a Voight y el resto del equipo a trabajar durante cinco años en el proyecto. Y el resultado es cuanto menos curioso. Pero también peligroso. ¿Qué deseo pesará más cuando todos estemos trabajando subidos a una de ellas, el de teclear, o el de echarse una siesta?


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