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«Los movimientos económicos pueden precipitar para siempre los acontecimientos políticos»
06 Octubre 2017 18:32
Que el Banco Sabadell mueva su sede fuera de Cataluña confirma varias cosas: que no hay garantías de que Cataluña vaya a permanecer dentro de España, que la independencia comienza a ser un escenario más que serio, y que una independencia no acordada situaría a Cataluña fuera de la Unión Europea.
El Sabadell y los grandes bancos catalanes como Caixabank dependen del sistema de crédito del Banco de España y del Banco Central Europeo por lo que, en caso de una declaración unilateral de independencia (DUI) y que esta tuviese efectos reales, una sede social en cualquier lugar de España les permitiría seguir funcionando.
Su dinero estaría protegido por el Fondo de Garantía de Depósitos Español. Los depositantes en estos bancos tendrían con este fondo y el de la Eurozona una cobertura de 100.000 euros. Estas garantías no existen en Cataluña al no contar con Banco Central propio ni con fondo de garantías, además de que la región tiene una solvencia muy limitada.
La economista independentista Elisenda Paluzie explica en un hilo de Twitter que el cambio de sede no significa ni un traslado de oficinas ni de personal, sino un plan de contingencia en sintonía con lo anterior.
Es decir, se trata de un movimiento preventivo ante el peor de los escenarios: que Cataluña se independice de manera no acordada, hecho que podría poner en riesgo el acceso a crédito al no estar en un territorio de la UE.
El movimiento del Sabadell es preventivo ante el peor de los escenarios: que Cataluña se independice de manera no acordada, hecho que podría poner en riesgo el acceso a crédito al no estar en un territorio de la UE
“Los bancos podrían seguir accediendo al crédito desde Madrid pero tendrían límites por las garantías registradas en el BCE”, apunta la también autora de ¡Podemos! Las claves de la viabilidad económica de la Cataluña independiente”.
Paluzie apunta a que el movimiento de los bancos puede ser puramente anticipativo a lo que pueda suceder en los próximos días, o una estrategia de presión para evitar la DUI.
En la segunda línea es donde se posiciona Xavier Sala i Martín y va más allá. Sala asegura que “Cataluña no quedaría automáticamente fuera del Euro y del amparo del BCE, porque antes España tendría que reconocer la independencia, cosa que no hará”.
“La acción del Banc Sabadell no se puede interpretar como una decisión legítima de irse sino como un intento de hacer presión política”, añade el economista.
Sala i Martín rebaja las consecuencias negativas del movimiento de las sedes sociales: “La única diferencia es donde terminará una parte muy pequeña de los impuestos relacionadas con la actividad del banco. La economía ni lo notará”.
Sin embargo, a efectos reales, la deslocalización de oficinas bancarias en Cataluña, junto a la retirada masiva de depósitos que se vive desde vísperas del 1-O, pondrán más dificultades para acceder a los recursos financieros, como dice otro economista independentista, Ivan Aguilar.
Los movimientos económicos pueden precipitar de manera irreversible los acontecimientos políticos
El corralito, según varios expertos, se impondría para mantener la liquidez en Cataluña ante la fuga de capitales activada por la alarma social que produce la situación política. Los ahorros de la gente serían intactos, pero el acceso al dinero estaría limitado como, por ejemplo, en Grecia, donde hay un límite diario de extracción de efectivo.
Según Aguilar, el hecho de que Cataluña no tenga un sistema bancario propio es la causa de las fugas de capitales, no el proceso independentista o la inestabilidad política. Es decir, que la sangría financiera y el cambio de sede de Sabadell o CaixaBank se da porque los bancos catalanes son dependientes del sistema banco español, algo que se solucionaría, según Aguilar, con un Banco Central y un Fondo de Garantías catalanes. De alguna manera, Aguilar quiere decir que, si eso existiera, no se darían los movimientos privados y empresariales que se están produciendo estos días.
“Es obvio que esto, a corto plazo tiene un coste económico elevado. Pero los beneficios serán para siempre. Ánimos a todos, seguimos”, dice Aguilar en Twitter.
Sea la decisión del Sabadell una estrategia de presión o una forma de cubrirse tras el sistema financiero que da más garantías (de momento, el español y el europeo, por encima de un sistema bancario inexistente en Cataluña), los movimientos económicos pueden precipitar de manera irreversible los acontecimientos políticos. A esto se suma la noticia de última hora según la cual el Gobierno estudia un decreto para facilitar la salida de empresas de Cataluña. Nuevamente, se plantea aquí la pregunta: ¿confirma el Gobierno igual que el Sabadell la posibilidad de la independencia de Cataluña o se la está jugando para aumentar la presión?
Como dice Carlos Segovia en El Mundo, “la teoría es que aún no ha ocurrido nada irreversible en Cataluña que haga peligrar los depósitos en los bancos catalanes, pero en la práctica, el dinero corre mucho más que la política y precipita decisiones históricas”.
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