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La heroína de los análisis de sangre se enfrenta a un fracaso multimillonario

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La compañía dirigida por Elizabeth Holmes no ha cumplido las promesas que hizo al fundarse

20 Octubre 2015 17:27

Jersey negro de cuello alto, tez blanca, mirada penetrante, pose elegante y una idea revolucionaria. Sujetando con una mano su invención, observa de manera decidida. Sabe convencer y se le da extremadamente bien vender su producto. Tiene una gran suma de dinero y ha sabido sobreponerse a las dificultades que se ha encontrado por el camino.

No, no estamos hablando de Steve Jobs. Ella es Elizabeth Holmes.

En 2003 nació Theranos. Impulsada por una chica de solo 19 años, la compañía ofrecía análisis de sangre sin necesidad de agujas. Un solo pinchazo en el dedo bastaba para extraer la sangre necesaria. No se necesitaba más que una gota. En su fundación, Theranos contaba con 500 empleados. En 2014, Holmes ya era una de las mujeres más ricas de su país.



Hasta la fecha, la empresa ha logrado recaudar más de 350 millones de euros con la promesa de detectar hasta 240 enfermedades de manera sencilla, rápida y barata. Pero Theranos está lejos de cumplir sus objetivos.


De las 240 enfermedades que pretendían detectar con este invento, solo han conseguido diagnosticar 15.


Según publica The Wall Street Journal, la startup está pasando por un momento muy complicado. Cuatro antiguos empleados de Theranos explican la realidad que se esconde tras la empresa. De las 240 enfermedades que se pretendían detectar a través de este invento, solo 15 serían capaces de diagnosticarse en la actualidad. Además, no se garantiza una precisión completa del diagnóstico, por lo que podrían fallar a la hora de dictaminar una afección.

Otro de los problemas que parece estar teniendo Theranos es su maquinaria. La tecnología que utilizan para realizar sus pruebas está dando demasiados fallos, por lo que están recurriendo a maquinaria antigua y externa. Conforme han declarado los antiguos empleados, se utiliza tecnología de la competencia, sobre todo de Siemens AG, ya que les acababa resultando mucho más práctico que usar sus propias patentes. Solo el 10% de las pruebas totales se realizan con maquinaria propia. Es decir, estarían haciendo análisis tradicionales y vendiéndolos como una idea revolucionaria.



Además, la transparencia de esta empresa brilla por su ausencia. Según Holmes, esta opacidad tiene como objetivo proteger sus investigaciones revolucionarias. Pero eso no justifica que se eliminen reclamaciones en su página web oficial como ha sucedido. Tampoco lo hace que no den datos sobre el proceso que siguen las muestras que extraen y, aún menos, que no revelen ningún tipo de dato científico sobre sus avances a los medios de comunicación.


Elizabeth Holmes no ha querido revelar más información porque perjudicaría a su empresa.


Elizabeth Holmes se ha defendido de las críticas diciendo que el reportaje se ha basado únicamente en la declaración de cuatro personas que están totalmente en contra de la empresa. La empresaria defiende que el periodista obvió más de 1.000 páginas de declaraciones y documentos que se le facilitaron para elaborar el artículo, aunque no ha querido revelarlos de forma pública.

"Esto es lo que ocurre cuando trabajas para cambiar las cosas. Primero piensan que estás loco, después te atacan y, al final, reconocen que has cambiado el mundo" afirmó Holmes en la CNBC. No obstante, la propietaria de Theranos no ha querido dar nuevos datos que refuercen su defensa. Simplemente ha explicado que exteriorizar según qué avances perjudicaría comercialmente a la marca.



Elizabeth Holmes siempre se ha defendido como una revolucionaria. La medicina formó parte de su vida desde que era una niña, cuando leyó la biografía de su tatarabuelo Christian R. Holmes. Además de ser un veterano de la II Guerra Mundial, Holmes fue decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cincinnati. El amor por la medicina que heredó, sin embargo, se topó con una traba: su miedo a las agujas.

¿Cómo podía ser médica si temía a las agujas?

Su pasión por la profesión hizo que se lanzara a reinventar la medicina. Si hubiera alguna forma de anular el uso de las agujas conservando sus ventajas, ella iba a encontrarlo. Y sin duda esta fue una de las motivaciones que le llevó a crear Theranos.

En cuanto llegó a la universidad, recibió una beca de prestigio para realizar un proyecto de investigación. Fue en este momento cuando decidió basar sus estudios en la extracción de sangre y, en menos de un año, presentó una solicitud de patente para un dispositivo médico para el análisis y suministro de medicamentos. De este modo, en 2003 —con tan solo 19 años, decidió crear su propia empresa.



Holmes es la mujer multimillonaria más joven en crear su propia fortuna.


Fue la revolución de Palo Alto. De repente, un gran número de empresas inversoras apoyaron el proyecto Theranos. Su manera de vender el producto y sus promesas de transformar los análisis la colocaron en lo más alto de las compañías americanas. Siguiendo las estrategias de marketing típicas de las nuevas tecnologías, supo llevar la medicina a un concepto más comercial. Y le funcionó bien. Tal y como publica Forbes, ya es la mujer milmillonaria más joven del mundo en crear su propia fortuna.

Pero es ahora, después de 12 años desde que creara su empresa, cuando la petición de resultados y mejoras está haciendo estallar la burbuja de Theranos. El reportaje de The Wall Street Journal es solo la punta del iceberg de las críticas que se están produciendo durante los últimos años. ¿Podrá hacer frente a estas críticas, o se convertirá en el mayor fracaso de Silicon Valley hasta la fecha?

[Vía The Wall Street Journal]





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