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Así es como internet ha multiplicado el saqueo de tumbas nazis

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En Europa hay entre 10.000 y 15.000 buscadores de reliquias de la Segunda Guerra Mundial. Y muchos de ellos lo hacen a costa de exhumar los cuerpos de los caídos en combate.

24 Agosto 2016 14:31

Más de 70 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, la búsqueda de reliquias que quedaron olvidados tras el conflicto sigue a pleno gas. Inicialmente, era una actividad minoritaria, pero con el auge de internet y plataformas de venta como Ebay se ha intensificado de forma desmesurada.

Actualmente, en Europa hay entre 10.000 y 15.000 buscadores de objetos en el terreno. Muchos de ellos desentierran las fosas, se hacen con los objetos históricos y dejan los restos de los ex-soldados desamparados en el bosque. Por ello, los conservacionistas se oponen a una práctica que es cada vez es más común, entre otras cosas, a raíz de un reality show sobre buscadores de tesoros del Reino Unido.

"Todo el mundo sabe que él es el chico al que se llama si se encuentra un cuerpo", explica el joven vendedor de artículos militares, Andris Lelis. Habla de Talis Esmits, el co-fundador de un grupo de voluntarios de Letonia llamado Legend. Su trabajo consiste en exhumar los cuerpos olvidados de la Segunda Guerra Mundial. Pero, a diferencia de otros colectivos, lo hacen para concederles un entierro apropiado.

Durante los últimos meses de la II G.M., Letonia fue escenario de sangrientas batallas entre las fuerzas alemanas y soviéticas. Tras el fin del conflicto, cuando el país quedó bajo el control soviético en 1945, las autoridades no tenían mucho interés en la exhumación de los soldados muertos. Sin embargo, ello ha acabado otorgando una oportunidad de negocio a miles de cazadores de las reliquias de aquel tiempo.

Europa cuenta con aproximadamente entre 10.000 y 15.000 buscadores de objetos en el terreno. Muchos de ellos desentierran las fosas, se hacen con las reliquias y dejan desamparados en el bosque los restos de os ex-soldados

"En Letonia es normal tener soldados muertos en el patio. Cuando la gente volvió a sus hogares después de la guerra, vieron que había un soldado muerto aquí y otro allí, y simplemente les enterraron", comenta Esmits.

El equipo se fundó en 1999 y desde entonces, Esmits trata con aproximadamente 700 restos humanos al año en Letonia y a veces también en Rusia y Lituania. Ellos tienen la política de no vender ninguno de los objetos que encuentren, aunque algunos de los miembros lo hacen de forma individual en ciertas ocasiones.

Según la estimación realizada por The Guardian, el mercado de objetos militares antiguos mueve alrededor de 50 millones de euros al año. 

Décadas atrás, objetos como medallas, uniformes y cascos, entre otros, eran vendidos en convenciones militares, mercados o catálogos. Por aquel entonces, los precios no eran muy altos. Por ejemplo, un casco Wehrmacht podía tener un valor de alrededor de 20 euros.

Sin embargo, con la llegada de Ebay a finales de los 90, todo cambió.

A partir de entonces, cualquiera podía convertirse en vendedor y el mercado creció de forma exponencial. Con ello, también lo hizo el precio de los objetos, puesto que, tal y como explica Ellis, "su cantidad es limitada y no se puede fabricar uno nuevo". 

Con la llegada de Ebay a finales de los 90, todo cambió. Cualquiera podía convertirse en vendedor y el mercado registró un alto crecimiento en la comercialización de estos artículos

"Cuando empezamos, el mercado de reliquias era muy local, ni siquiera se le podía llamar mercado. Entonces apareció el internet. Europa y el mundo se abrieron, y muchas cosas cambiaron", recuerda Esmits.

El incremento del saqueo de tumbas también está perjudicando la causa de la Comisión de Tumbas de Guerra Alemana, conocida como Volksbund. Ésta se encarga de supervisar anualmente la exhumación y el entierro de los soldados repartidos por el mundo. Pero ahora, dicen, su trabajo es cada vez más difícil.

"Los ladrones de tumbas son una plaga que merma nuestra labor", asegura el portavoz de la comisión, Fritz Kirchmeier. Hay muchos buscadores ilegales, como Esmit, que informan a las autoridades acerca de su hallazgo, pero hay otros que dejan "fosas abiertas y luego sacan todo lo que pueden vender del acero de los cascos, piezas de equipo, medallas, hebillas de cinturón, recuerdos personales de los muertos y a veces incluso cráneos, dejando el resto de los huesos en el bosque."

El sol está apunto de ponerse y con su desaparición terminará el día de Esmits. Para en un cementerio alemán de Letonia, el lugar en el que terminan muchos de los cuerpos que ha exhumado y también dónde descansan un total de 30.000 solados nazis. Camina entre cruces y tumbas, observando hasta el mínimo detalle de lo que le rodea. Y entonces se detiene para señalar su trabajo: "todos los cuerpos enterrados aquí son míos".

[Vía Bloomerang]

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