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Artículo Eurodiputados socialistas ante la larga sombra de la extrema derecha: ¿qué haréis? Now

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Eurodiputados socialistas ante la larga sombra de la extrema derecha: ¿qué haréis?

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Existen pocas cosas más impopulares hoy que los partidos socialistas y las instituciones burocráticas globales. Pues bien, esta semana estuvimos en los pasillos del Parlamento Europeo oyendo los rumores de los socialistas de todo el continente ante la amenaza de Le Pen 2017. Teaser: admiten su fracaso y tienen un plan entre manos

Rafa Martí

19 Noviembre 2016 11:52

Si Hillary Clinton hubiese ganado las elecciones de Estados Unidos, este texto no existiría, ni la socialdemocracia se habría convertido en el enemigo público número uno de Occidente, ni tampoco las élites pogresistas estarían cambiando su discurso del que “la gente es ignorante por votar lo que vota” al “qué hemos hecho mal”.

A punto de concluir 2016, el enemigo público número uno de Occidente no es tanto ISIS, sino la izquierda moderada, en el punto de mira de la izquierda y de los populistas de derechas. Sirva de ejemplo Estados Unidos: Trump ha ganado porque ha dicho que gente como Hillary Clinton se ha vendido a los bancos y ha olvidado los problemas de la clase trabajadora. Algo parecido podríamos decir del Brexit.

Paralelamente, instituciones como los laboristas británicos y los partidos socialistas de España, Grecia, Alemania, Portugal o Austria se han visto tremendamente castigados por los electores por la misma razón: por haberse acomodado al statu quo de nuestro capitalismo.

I. Mea culpa

Tras el terremoto Trump, en Bruselas no se habla de otra cosa. El Olimpo de las élites socialdemócratas se ha sentido como nunca el aliento del lobo. Estas son solo algunas de las reacciones que pudimos recoger esta semana en el Parlamento Europeo:

“La victoria de Trump es la sacudida que Europa necesita. Lo que pasa electoralmente no es una deformación grotesca de la democracia, sino una insurgencia”, dice Javi López, eurodiputado socialista.



"Hay que tener en cuenta la salida del sistema, el outcome económico, sabiendo que la economía de mercado está aquí para quedarse", Javi López, eurodiputado socialista. Foto: Cecilia Díaz Betz.


Su colega Ramón Jáuregui asegura en la misma línea: “Los nuevos votantes de la extrema derecha holandesa, alemana y francesa son antiguos votantes de la izquierda. No hay que abrirles los ojos porque, de hecho, muchos de ellos ya creen que las soluciones populistas son la solución. Nosotros tenemos que convencerles de que podemos darles esa solución”.

Por fin hemos abandonado la visión ingenua de antes y asumimos la fractura entre la izquierda y los que sufren —Gianni Pitella

Y Gianni Pitella, de los socialistas italianos, remata: “Por fin hemos abandonado la visión ingenua de antes y asumimos la fractura entre la izquierda y los que sufren”.

Las impresiones de los socialistas dejan claro que algo ha hecho clic en su movimiento político. El pensamiento compartido es el de ponerse las pilas, YA. Porque el margen de reacción es estrecho.

El precio de los pecados socialdemócratas podría extenderse sin remedio hasta 2017 si Marine Le Pen gana las elecciones en Francia. Entonces, si se produce el Frexit y el probable final político de la Unión Europea, la refundación del sistema tendrá que hacerse a la fuerza. Y quizá ya no sean los socialdemócratas los que la lideren, porque habrán desaparecido.

II. Propuestas de izquierdas... ¿sin salir del sistema?

Los deberes que han quedado después de los procesos electorales de 2016 son la necesidad urgente de redefinir la izquierda. Nuevas fórmulas como Podemos en España o Syriza en Grecia han demostrado que es posible. Pero su premisa ha sido la salida del sistema y el sistema ha demostrado que, por el momento, no es posible: Podemos no ha recogido suficiente apoyo electoral y Syriza no ha podido doblegar el poder la troika.

Los socialdemócratas reivindican en cambio que sí es posible acabar con la extrema derecha sin salir del sistema. Y que es posible hacer políticas de izquierdas sin renunciar al centro. “La globalización ya no tiene vuelta atrás, es como oponerse al tractor en siglo XIX” —asegura Jáuregui. “No hablo de seguir igual, pero sí de aceptar la economía de mercado y de democratizar la globalización beneficie a todos”.

Por su parte, López dice que “la Gran Depresión dio lugar al New Deal, y la Segunda Guerra Mundial al estado del bienestar. A partir de los 90, la idea del keynesianismo, en un estado-nación que busca la igualdad con la provisión de servicios públicos es insuficiente. El consenso que se ha construido a partir de los 90 ha hecho que muchos perciban que las diferencias eran pocas entre las grandes opciones políticas”.

¿Qué diferencia cabe esperar? ¿Que los socialdemócratas hablen de “más Europa” o que se regalen billetes de interraíl a los jóvenes para que abran la mente? Evidentemente no.

¿Qué diferencia cabe esperar? ¿Que los socialdemócratas hablen de “más Europa” o que se regalen billetes de interraíl a los jóvenes para que abran la mente? Evidentemente, no. Estas son algunas de las propuestas que la izquierda moderada en Bruselas tiene en mente:

-Normas fiscales claras e iguales para toda Europa, con la finalidad de combatir la ingeniería fiscal o que una empresa como Apple apenas haya pagado 50 euros de impuestos por cada millón de beneficios obtenidos en la UE. Estas normas también incluirían, por ejemplo, la eliminación de los paraísos fiscales en territorio de la UE.

-Normas sociales y laborales equiparables en toda la UE, que incluyan rentas mínimas de inserción, una subida del salario mínimo en toda Europa, aportaciones al empleo juvenil o subsidios para los parados de larga duración con fondos europeos.

-Estricta regulación del comercio internacional, con medidas como las tasas a las transacciones financieras o que exijan la corresponsabilidad de las empresas en la protección de los derechos humanos y el respeto al medioambiente.

III. El talón de Aquiles

Las propuestas sobre el papel están bien. ¿Pero qué pasa cuando se plantean dilemas como la protección del medioambiente con conservar los empleos de los trabajadores industriales? ¿O la acogida a la inmigración con dar empleo a los parados del propio país? ¿O, en tercer lugar, cuando aparecen acuerdos de libre comercio como el recién firmado CETA con Canadá?

La división dentro de la socialdemocracia es su principal talón de Aquiles: una parte ve como una necesidad imperiosa romper con un sistema transigente con el neoliberalismo, que vota de la mano de conservadores y liberales, y que impide hacer políticas de izquierdas. Pero otra parte insiste en convivir dentro de ese sistema, con algunas modificaciones.

El pasado miércoles, el grupo de los socialdemócratas europeos debatía la firma del CETA. En la tribuna de invitados estaba el socialista Paul Magnette, presidente de la región belga de Valonia. Esta región fue el último escollo para la firma del tratado. El parlamento valón se opuso a varias partes porque perjudicaba los intereses de los trabajadores, entre otros muchos puntos.

Una parte ve como una necesidad imperiosa romper con un sistema transigente con el neoliberalismo, que vota de la mano de conservadores y liberales, y que impide hacer políticas de izquierdas. Pero otra parte insiste en convivir dentro de ese sistema, con algunas modificaciones.

Magnette finalmente desbloqueó la firma del CETA, no sin antes haber incluido sus exigencias. Sin embargo, el tratado ya estaba firmado y el político belga, sin entusiasmo, lo definía como “aceptable”. E iba más allá: “¿Realmente tenemos que acoplarnos a este tipo de tratados?”

En la misma línea hablaron otros colegas socialistas, como la también belga María Arena, que planteó directamente la necesidad de que los socialistas se abstuvieran ante un tratado de estas características. Arena también cargó contra esa parte de la sala, sobre todo representada por el presidente del Grupo, Martin Schultz, que ha insistido en los últimos meses en sacar adelante el CETA: “En esta sala, donde hoy todo son elogios, personas como Martin Schultz criticaron duramente la posición de Valonia por bloquear el tratado”.

IV. Recuperar la izquierda real

En medio de esa división, de los debates de la redefinición y de la convivencia con el establishment, el eurodiputado francés Guillaume Balas lo tiene claro: “La socialdemocracia le ha prometido a la gente que la globalización no era el problema real, porque la construcción de la UE garantizaría la regulación y que los beneficios llegaran a todos. El problema es que esto no es cierto. La izquierda ha mentido y miente todavía a día de hoy”.


Guillaume Balas


"La izquierda ha mentido y miente todavía hoy", Guillaume Balas, eurodiputado socialista


Balas prosigue: “Preferimos un discurso de protección contra el populismo de derechas y criticar a movimientos como Podemos en lugar de acercarnos a ellos. Lo único que nos puede salvar es una unión de todos los progresistas. Tenemos que aliarnos con los radicales, con los ecologistas... Y para esto es absolutamente necesario romper la alianza de las grandes coaliciones con el centro-derecha, los conservadores y los liberales, en Europa y en cada país”.

Tenemos que aliarnos con los radicales, con los ecologistas... Y para esto es absolutamente necesario romper la alianza de las grandes coaliciones con el centro-derecha, los conservadores y los liberales, en Europa y en cada país —Guillaume Balas

Balas es más consciente que nunca que la deriva que ha tomado el Partido Socialista francés será un paseo triunfal para Marine Le Pen y la hecatombe: “Acabamos de ver cómo el clintonismo ha perdido en Estados Unidos, pero Macron, Hollande, Valls y Juppé solo son más clintonistas. No son una alternativa a la extrema derecha, ni a la derecha. Esa alternativa tiene que venir de nosotros, y es nuestra última oportunidad”.

El escenario no puede ser más incierto. En la misma línea comenta Javi López que “ahora es el momento de combatir las desigualdades, más allá de los servicios públicos y la igualdad de oportunidades. Hay que tener en cuenta la salida del sistema, el outcome económico, sabiendo que la economía de mercado está aquí para quedarse”.

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