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Mucho más que un "chulodemierda": las 4 caras de Cristiano Ronaldo

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El director de Amy abre una nueva etapa para el futbolista: la de icono pop más allá del fútbol

Rafa Martí

05 Octubre 2015 06:00

¿Cristiano Ronaldo? "Un chulodemierda". Es como si fuera una reacción alérgica. En el grueso de la población, la sola escucha de su nombre activa un resorte cerebral que escupe toda clase de sustantivos negativos para explicar al portugués.

Pero ahora el director del documental sobre la vida de Amy Winehouse, Anthony Wonke, se ha propuesto radiografiar a la leyenda del fútbol desde una perspectiva polifacética, más allá de sus ecos de jugador monstruoso y de su personalidad pública intragable. Así, el próximo 9 de noviembre, Wonke estrenará un biopic sobre el astro blanco con un eslogan tan suculento como Conoces el nombre, conoces la leyenda, pero no conoces al hombre”.

Tendrá razón Wonke al decir esto, porque se trata de la primera vez que una cámara entra hasta la cocina —literalmente— de la vida del futbolista. Y como Wonke, que parece tener la respuesta, nosotros también nos preguntamos: ¿Quién es el hombre? ¿Quién está detrás del tiburón testosterónico que ha convertido al fútbol en una profesión al alcance de muy pocos?

Odiado y amado a partes iguales, Ronaldo no deja indiferente, en ninguna de sus facetas. Repasamos aquí algunas de sus muchas caras:

1. Ronaldo el niño



24 de enero de 2015.

El Real Madrid está jugando un partido de Liga contra el Córdoba. En campo rival. En el minuto 81, Ronaldo no logra enganchar en el área pequeña un centro de falta lanzado por Toni Kroos. Entonces el portugués la toma con Edimar, el defensor que le cubre y le da un puñetazo y una patada.

El árbitro le saca la roja directa. Mientras se retira del campo, se frota el escudo de club campeón del mundo en su camiseta. Es una señal de debilidad: la de querer recordar su superioridad cuando ha sido humillado.

Ese mismo día, el Barcelona ha ganado 0-6 al Elche y Leo Messi ha marcado dos goles. El argentino está en su mejor momento y lleva la batuta —por segunda vez— de un Barça que al final de temporada ganará el triplete.

Lo más probable es que su cabeza no pare de dar vueltas a una idea: tiene que ser el Ronaldo mejor que Ronaldo Luíz Nazário da Lima, el lobo de Wall Street del terreno de juego, el Steve Jobs de la pelota, el Pablo Escobar del área, el Mick Jagger del gol...


La imagen que proyecta Ronaldo es la de un niño dentro de un cuerpo de Terminator



Él tiene que ser el mejor del mundo.

Tiene que ser mejor que Messi.

La imagen de Ronaldo aquel día fue solo una imagen de frustración. La que proyecta un niño pequeño dentro de un cuerpo de Terminator. No acepta la derrota, ni acepta ser el segundo.

Cuando se produce el desajuste entre el crack que él ha cultivado desde pequeño y la derrota, el niño estalla, llora y patalea.

Lo mismo sucede cuando días atrás, la prensa le pregunta por las palabras de Piqué sobre su fiesta con Kevin Roldán: “¿Sabes por qué no hablo más veces? ¿Tú eres inteligente? No hablo más veces porque las preguntas no son buenas. Hoy no me preguntan por las cosas buenas del equipo, ¿por qué me quieren poner en un lío con lo de Piqué? ¿Qué me importa?”, dice el portugués a un periodista.

Pero ser niño no es solo un defecto, también puede ser una virtud. La de la naturalidad. Ronaldo se muestra como es: irascible e irritado cuando pierde, borde cuando se siente atacado, exaltado cuando gana. Se le odia, sí. Pero también por esto se le ama. No esconde nada.

2. Ronaldo el crack

 
http://a.espncdn.com/photo/2011/0913/soc_i_ronaldo_576.jpg


“Soy lo que soy porque he sacrificado mucho”, dice Ronaldo en uno de los cortes del tráiler del documental.

El triunfo de Ronaldo es también su mayor demonio. La reacción en aquel partido quizá no fuera más que una muestra de su conflicto.

La que tiene es una presión involuntaria, autoimpuesta y que se retroalimenta con una figura mediática que se ha construido a su alrededor. No hay marcha atrás. Ni escapatoria. Ronaldo solo huye hacia adelante porque no puede escapar de la obligación de ser el mejor. Si un día hace 3.000 abdominales, al siguiente tendrá que hacer 3.001.

Cada día más y mejor.


Cuentan que, en su etapa en el Manchester United, se quedaba dos horas después del entrenamiento tirando faltas



Ronaldo es una máquina del fútbol. Es un cachalote, dos piernas de puro músculo tenso que valen 1 millón de euros cada una. Que corren a patadas. Una trituradora de césped que además sabe llevar el balón. Un hacha contra un tronco de roble.

Ronaldo es una representación del talento ganado a pulso y del sacrificio personal.

Cuentan que, en su etapa en el Manchester United, se quedaba después de los entrenamientos dos horas tirando faltas.

El secreto de su éxito no es otro que ese, el tesón impulsado por creerse cada letra de aquello que le susurraron de pequeño: “vas a ser un crack”.

3. Ronaldo el vulnerable



Lo que pasó aquella tarde en Córdoba puede que tuviera mucho que ver con su ruptura con la que fuera su novia durante los últimos cinco años: la modelo rusa Irina Shayk. Ronaldo se quejaba porque no le salían las cosas. Pero las cosas no le salían porque, probablemente, tuviera el corazón roto.

El 24 de enero no había transcurrido ni siquiera un mes desde la separación, que luego se acentuó cuando su ex hizo públicas unas declaraciones que no le dejaban en buen lugar.

El rendimiento de Ronaldo hasta marzo fue de los más bajos que se recuerdan. Guti, exjugador del Real Madrid, le apoyó y dijo que estas bajadas de rendimiento suelen producirse después de estas rupturas. El público y la alta competición no entienden de comprensión.

La imagen del macho alfa se resquebrajaba por todos lados. Conocíamos al Ronaldo débil.


La presión por el éxito le persigue hasta en su relación más íntima: la que tiene con su hijo



Lo mismo sucede a Ronaldo con su hijo, su talón de Aquiles. Se llama Cristiano Jr. Él es el motivo de celebración de cada gol. Se sabe que tuvo el hijo con un vientre de alquiler y se desconoce la madre. Por las imágenes que hemos visto del tráiler del documental, Ronaldo es un padre dedicado.

Pero la presión también le persigue incluso en su relación más personal. El niño le dice: “¡Yo quiero ser portero!” Cristiano responde: “¿Portero?”

Su imagen de tipo duro y ambicioso contrasta con acciones solidarias, sobre todo con niños. Donó, por ejemplo, 120.000 dólares a las víctimas del Tsunami de 2006 en Timor Oriental, un año después de que muriera su padre por abusar del alcohol.

Otro de los gestos fue la subasta de la bota de oro en 2011 para recaudar fondos para los niños de Gaza, después de una de las ofensivas del Ejército de Israel ese año.

4. Ronaldo el icono pop



Lejos de la épica de los terrenos de juego, Ronaldo es alguien común. Común si entendemos que anualmente cobra un salario anual de 17 millones de euros. Sus coches se cuentan entre los más caros del mundo. Al igual que su casa, o la ropa que se compra.

Pero luego celebra fiestas con Kevin Roldán, un cantante que no era famoso hasta el polémico episodio.

Es una muestra de que lo que puede que importe a Ronaldo esté más en el césped que no en la vida que rodea a un futbolista de élite. La pompa es solo un accesorio.

El documental de Wonke lo confirma como un icono popular, pero no por su estilo de vida, sino por el liderazgo que ha impreso en el fútbol.

Con sus altos, sus bajos, Ronaldo es un líder natural construido a base de sudor y lágrimas.

Sudor del Ronaldo crack, lágrimas del Ronaldo vulnerable.


Suuuuuuuuu



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