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De profesión, hacer cola para otros

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En la era de la 'uberización', esperar en línea haciendo nada se convierte en un lucrativo negocio

Luis M. Rodríguez

01 Octubre 2015 06:00

Imagen de cabecera de Anoek Steketee

Si pudieras elegir entre tiempo (para ti) y dinero, ¿con qué te quedarías?

Tú respuesta dependerá, claro, de lo que más tengas en tus manos. Pero no está de más recordar que el tiempo se puede comprar. Y a tenor de la experiencia de Same Ole Line Dudes (SOLD Inc.), se paga bien.

¿Que qué es Same Ole Line Dudes? "Es como Uber para la espera en línea", dice su fundador, Robert Samuel.

Con eso quiere decir que su empresa ofrece "servicios de espera" bajo demanda. Es decir, gente a la que pagas para que haga por ti el duro trabajo de esperar en mitad de una cola para conseguir lo que sea.

Todo empezó hace ahora dos años. Samuel, que acababa de perder su empleo como representante comercial de una empresa de telecomunicaciones, andaba buscando maneras de hacer unos dólares. Coincidiendo con la salida al mercado de un nuevo modelo de iPhone, se le ocurrió poner un anuncio en Craiglist ofreciéndose a hacer cola frente al Apple Store de turno para ser uno de los primeros en conseguir el teléfono... para quien le contrarara. ¿El precio de sus servicios? 100 dólares.


Cuando salió el iPhone 5 se le ocurrió poner un anuncio ofreciéndose a hacer cola frente al Apple Store de turno



Aquel día, la persona que había requerido sus servicios se acabó echando atrás en lo del teléfono, pero le pagó igualmente por las horas pasadas en línea. Antes de abandonar el lugar, Samuel decició vender su puesto en la cola. ¿Resultado? Se fue a casa con cerca de 500 dólares después de haber pasado allí 19 horas.

El hombre encontró la experiencia tan lucrativa que decidió convertir la práctica de esperar para otros en negocio. Así nació Same Ole Line Dudes, el primer equipo de "hacedores de cola profesionales".

La empresa opera en Nueva York. Samuel y sus chicos han hecho cola "a sueldo" para comprar cronuts, para conseguir productos tecnológicos, en liquidaciones de muestras en tiendas de moda, en la puerta de estudios televisivos, en cines, salas de conciertos, bares de moda... Están para lo que les reclamen.

Siempre que puedas pagar sus tarifas.


Los chicos de Samuel hacen cola "a sueldo" para comprar cronuts, para conseguir productos tecnológicos, en liquidaciones de muestras de tiendas de ropa…



Por ejemplo, varios de los trabajadores de Same Ole Line Dudes han hecho cola estos días en la puerta de una conocida tienda de tecnología a cambio de 25 dólares por la primera hora y 10 dólares por cada media hora adicional. En total se han sacado unos 1.000 dólares por dos días de espera. En un buen mes, Samuel asegura que puede llegar a hacer hasta 2.000 dólares a la semana. Simplemente por esperar sentado en una cola.

Según algunas estimaciones, los estadounidenses gastan cada año 37 billones de horas haciendo colas. Sumando esos momentos, una persona puede pasar a lo largo de su vida entre dos y tres años enteros muerto de asco en una fila. Es un tiempo improductivo. Es un síntoma de ineficiencia económica. Así que, si tienes los recursos, ¿por qué no pagar para evitarlo?


En un buen mes, hacer cola les puede reportar hasta 2.000 dólares a la semana. Solo por esperar sentado



Esperar, escribía Pierre Bordieu en Meditaciones pascalianas, es una de las formas en las que se experimentan los efectos del poder. "Hacer a la gente esperar, demorar sin destruir la esperanza, posponer sin llegar a la total desilusión", son partes integrales del trabajo de dominación.

En la era de la optimización y la gratificación instantánea, pasar un par de horas muertas en una cola tiene un coste de oportunidad que aquellos con poder y dinero no están dispuestos a aceptar.

Según esa lógica económica, la disposición a esperar es proporcional al valor del tiempo de cada uno. Same Ole Line Dudes ha encontrado la manera de convertir el tiempo sin valor del desocupado en una fuente de ingresos. Transforma los "efectos del poder" en una vía de empoderamiento.

Esperar durante horas haciendo nada ya no es cosa de ociosos. Ahora, es cosa de profesionales.


Same Ole Line Dudes ha encontrado la manera de convertir el tiempo sin valor del desocupado en una fuente de ingresos



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