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El problema de la súper-deuda pública explicado en 3 minutos

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Tu país debe tanto dinero como produce. ¿Es eso malo?, ¿deberías pensar en emigrar —si es que no lo has hecho aún— o por el contrario no hay nada que temer? Si nos concedes solo 3 minutos, te contamos de qué va todo esto

Rafa Martí

28 Septiembre 2016 12:48

Recientemente se anunciaba que España había alcanzado su récord histórico de deuda pública: un 100,5% del PIB. Pero, ¿qué significa realmente esto? Hablamos con dos economistas de signo opuesto —Eduardo Garzón y Juan Ramón Rallo— para entender por qué este no es un titular más.

¿Qué significa que España tiene una deuda del 100,5% y por qué es importante?

Un estado puede ingresar dinero con ventas de patrimonio, impuestos o tasas. Pero si esos ingresos son insuficientes para financiar los hospitales, escuelas y carreteras que quiere construir, entonces necesita pedir prestado. (O reducir sus gastos, o aumentar impuestos). Lo que pide prestado se llama deuda pública, y lo que tiene que gastar (para cubrir sus gastos por encima de sus ingresos) es el déficit público.

Algunos países, como los nórdicos, tienen una deuda muy baja (alrededor del 40%) porque no necesitan pedir prestado. Sin embargo, la economía española no está en esa situación. Por tanto, se endeuda. España debe ahora a sus acreedores lo mismo que produce en todo un año.

La UE considera que tiene que haber un techo de endeudamiento. Para Garzón, Bruselas hace esto porque considera que un sector público con mucho gasto limita las posibilidades de crecimiento del sector privado. Según él, el endeudamiento tiene que entenderse como una herramienta para garantizar las políticas públicas. 

Por contra, Rallo cree que el gasto público es desorbitado y la deuda termina cargada en el bolsillo de las empresas y los ciudadanos.

 

¿Qué puede pasar con un endeudamiento muy alto?

 Los prestamistas son fondos financieros que gestionan capitales privados. También hay fondos soberanos. Es decir, países como Noruega tienen superávit por sus exportaciones petroleras y compran deuda pública extranjera. Todos ellos ganan dinero por los tipos de interés, el precio que tiene la devolución de la deuda.

El grueso de la deuda no se devuelve, pero los intereses se pagan cada año. Y lo hace el sector privado con sus impuestos, como recuerda Rallo. Si no se pagaran, los acreedores exigirían la devolución de la deuda y el país entraría en bancarrota.

Los tipos de interés los establece el mercado, según la confianza o la desconfianza que tengan los inversores en la devolución de su deuda. En países como Japón, la deuda se presta a un interés muy bajo porque el Banco Central de Japón tiene capacidad para crear moneda en caso de que los inversores quieran recuperar su dinero.

Japón, por ejemplo, tiene el mayor endeudamiento del mundo (250%) y su economía no está en riesgo. Según Garzón, un endeudamiento alto no tiene por qué ser un problema, siempre que los tipos de interés se mantengan bajos, con un banco central detrás.

 

¿Por qué entonces España tiene que reducir su deuda?

 A diferencia de Japón, en Europa esto no depende de cada país. La institución que puede garantizar que se devuelva el dinero a los inversores es el Banco Central Europeo (BCE).

Si el BCE quiere que un país se endeude menos y que reduzca su gasto (que aplique recortes), dejará de emitir moneda y los tipos de interés subirán, porque hay menos confianza. Entonces el país tiene tres opciones: seguir endeudándose para pagar sus gastos a un tipo de interés alto que no podrá pagar, recortar sus gastos para endeudarse menos, o subir los impuestos.

Esto es lo que le ocurrió a Grecia durante la crisis económica de 2008. El país alcanzó un endeudamiento del 174% y quebró porque el BCE le dio la espalda. Las consecuencias de estas políticas provocaron una presión social (como los nuevos partidos de izquierdas en los países mediterráneos) que hicieron cambiar al BCE.

Desde hace unos años, el banco volvió a emitir moneda y a comprar deuda de los países. Eso generó nuevamente confianza en los inversores y los tipos de interés bajaron, por lo que países como España se han vuelto a sentir cómodos endeudándose.

Pero aquí hay un problema de equilibrio: Rallo dice que en esta situación, los países se endeudan irresponsablemente, hasta llegar al punto de que el BCE actúe como en Grecia. 

¿Qué se debería hacer?

Para Rallo, la solución está en el que el estado recorte gasto público para devolver su deuda. Así, con menos déficit, se reduciría la deuda e incluso podrían bajarse los impuestos (que se mantienen altos para endeudarse menos). Con una situación como la actual, el sector privado es el que financia los intereses de la deuda pública y eso le impide crecer.

Para Garzón, sin embargo, el endeudamiento es necesario para el funcionamiento de la economía, ya que también estimula indirectamente al sector privado.

Más allá de las opiniones, en el caso de España quien tiene la última palabra es el BCE. De la institución depende entrar o no en una nueva crisis económica, con un endeudamiento que cada vez crece más.

 

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