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Todo lo que tienes que saber sobre la primera huelga feminista de España

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Deja tu puesto libre de trabajo. No cuides. No compres. Cuelga un delantal en el balcón... Colectivos feministas prevén 'parar el país' el próximo 8M y animan a las mujeres a que se sumen de muchas formas posibles

anna pacheco

02 Marzo 2018 17:18

Todas a sus puestos: sillas de oficina vacías, nada de ir a buscar el niño al cole, ni cuidar de la yaya, ni ir a buscar el traje a la tintorería para Pepe. Nada de hacer la compra ni cocinar para nadie. El próximo 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer y también es el dia en el que colectivos feministas y algunos sindicatos han convocado la primera gran huelga feminista de la historia de España. ¿Qué pasaría si la otra mitad no existiese? ¿Qué pasaría si abandonáramos todos los trabajos —remunerados y no remunerados— de los que habitualmente nos ocupamos? ¿Qué pasaría si hiciéramos se materializara aquello con lo que nuestras madres amenazaron? Cualquier día cojo la puerta y me voy.

Pues eso.

Bajo el lema "Si nosotras paramos, se para el mundo”, el próximo 8 de marzo, colectivos feministas y los sindicatos CGT, CNT e Intersindical calientan motores para la primera gran huelga general feminista. Una huelga precedida por el éxito de movimientos masivos como el #MeToo, #NiUnaMenos o la Women’s March. El feminismo ha ocupado, por fin, la agenda y el discurso político. El caldo de cultivo está ahí. Se habla más, pero aún no es suficiente. Quienes convocan la huelga, tienen claro que ha llegado la hora de trascender la mera reivindicación o el paro simbólico del año pasado. Esta vez el paro tiene que ser total.

No solo queremos dejar nuestros puestos de trabajo vacíos, también queremos visibilizar el trabajo que normalmente hacen las mujeres y que pasa desapercibido (Marta Padrós, delegada CGT)

“Queremos que el sistema capitalista se pare. El problema es sistémico y el patriarcado, así como el capitalismo, nos afecta a todas. No solo queremos dejar nuestros puestos de trabajo vacíos, también queremos visibilizar el trabajo que normalmente hacen las mujeres y que pasa desapercibido. Yo te diría que las mujeres hacemos tres jornadas laborales: nuestro trabajo, los trabajos de cuidados y todo ese tiempo que dedicamos a pensar en lo que tenemos que hacer después de trabajar”, explica Marta Padrós, secretaria de género de la CGT y una de las coordinadoras de la plataforma Hacialahuelgafeminista.com.

La huelga denuncia la discriminación de género, la desigualdad salarial (esa misma de la que el presidente Mariano Rajoy prefiere "no meterse") y la precarización y el empobrecimiento de las mujeres trabajadoras. La huelga rechaza también todas las violencias que atraviesan la vida de las mujeres a diario. La huelga como un grito, como una enmienda a la totalidad. “No solo es un día, esto tiene que ser un proceso”, explica Padros. El propio planteamiento de esta huelga trasciende lo convencional: los colectivos feministas instan al paro estudiantil, de cuidados, de consumo e incluso sexual.

¿Pero es viable hacer el paro total? ¿Realmente todas las mujeres pueden permitirse cancelar todas sus actividades laborales o de cuidados por un día? No es lo mismo una estudiante autónoma sin nadie dependiente a su cargo a una madre soltera con dos hijos. No es lo mismo una mujer en una posición acomodada a otra mujer en una situación precarizada y que no puede permitirse la reducción de su salario que implica un día de huelga.

Sabemos que las situaciones de las mujeres son diversas y complejas, por eso también tenemos claro que cada mujer tiene que hacerlo en la medida de sus posibilidades (Silvia Alberich)

“Sabemos que las situaciones de las mujeres son diversas y complejas, por eso también tenemos claro que cada mujer tiene que hacerlo en la medida de sus posibilidades. Por otro lado, si los cuidados estuvieran partidos, el día que las mujeres no cuidaran no se notaría y entonces no sería necesaria ninguna huelga”, explica Silvia Alberich, una mujer de 37 años y madre de un hijo de siete meses. Ella se encuentra en un periodo de excedencia, por lo que no tendrá problemas para hacer la huelga laboral aunque tampoco computará en las cifras oficiales.

Por lo que refiere a su jornada del 8M ya la tiene más o menos organizada: ese día Alberich hará servicio de “mínimos con el bebé”, no lo dejará en la guardería o centro familiar —porque eso implicaría a otras mujeres o cuidadoras—, sino que lo llevará al “Punto de cuidados” autogestionado de su barrio, en Sants (Barcelona). Su pareja está avisada, así que “ese día se encargará él de la comida, compra, cuidado del bebé, todo”.

En la academia de peluquería somos casi todo mujeres y dudo que quieran los jefes. Yo lo voy a intentar, aunque tenga que pelearme un poquillo. Puede que sea algo simbólico, pero mis derechos valen más que unos euros que pierdan ellos. Los demás días comen gracias a nosotras (Noelia Cortés)

“Por la mañana me uniré a las actividades que organice el comité de huelga de mi barrio como piquetes o acciones. Luego, supongo que nos uniremos con otros barrios para hacer un piquete central y por la tarde iremos a la manifestación”, explica Alberich.

Como en todas las manifestaciones, existirá un tramo especial y más corto, también llamado “Baby Block”, pensado para familias con niños o personas con movilidad reducida. “Normalmente en otras manifestaciones suele haber muchas madres con niños en este tramo. Esperemos que ese día también estén los hombres ahí”, explica Alberich, quien no descarta pasar esa parte del día con su hijo.

Sara Cuentas tiene 28 años y es una mujer de origen peruano afincada en Barcelona. Ella forma parte del Comité de Migración y Fronteras y también piensa adherirse a la huelga general. “Nosotras estamos convencidas que la acción transnacional es fundamental para fortalecer la lucha de los feminismos. Nosotras asumimos el feminismo decolonial, que es aquel que se centra en denunciar los privilegios que son asumidos como derechos por parte de una élite”, explica Cuentas. Esto es: el feminismo como fuente de inclusión y no de exclusión, el feminismo más allá del ombligo, y los privilegios, de la mujer blanca.

En su comité hay personas de origen africano, asiático, sudamericano y caribeño que también son parte activa de la organización y que están participando en la pega de carteles, en las acciones de sensibilización en la calle o en el entorno. Cuentas me explica que ella, además, el próximo 8 de marzo también hará huelga sexual:

“Por su puesto que la haré, la autonomía sexual es una de las prioridades que las mujeres debemos tener siempre presente. Nosotras somos dueñas de nuestro placer, de nuestra sexualidad, de nuestros deseos. Y debemos ser nosotras las que cada vez más evidenciemos que nadie puede condicionar ni controlar nuestra sexualidad, nuestro placer, nuestra autonomía sexual”, explica.

Información básica huelga general vía Twitter

¿Es una huelga para todas?

Amparo Pacheco es empleada del hogar y miembro de las Kellys en Fuerteventura y explica que en la isla aún se están coordinando. En en principio, parece que las Kellys apoyaran la huelga, pero no la secundarán en términos totales. Aunque lo dejaran a libre elección de cada mujer. “Yo, por ejemplo, la haré. Pero sé que mi posición es privilegiada. Otras mujeres en situaciones más precarizadas como las camareras de piso no podrán, porque es lo que se ha hablado en las asambleas… Ellas no pueden secundar las huelgas normalmente porque sencillamente no se lo pueden permitir", explica. Pese a todo, desde el colectivo en la isla iniciarán próximamente campañas de sensibilización y concienciación para preparar la huelga.

También es un día de huelga simbólica: “Para todas aquellas que no puedan participar también se les anima a colgar un delantal en el balcón de forma simbólica”, indica Alberich. Y agrega algunas ideas más: pins, chapas, cartelería en los centros de trabajo, campañas en Facebook. Todo eso es bienvenido.

Vamos a la Huelga Feminista. Eso parece… Pero vais. Vais vosotras mujeres blancas y payas, hipsters y punks, lesbianas y no binarias (Antoinette Torrete, Afroféminas)

Padrós, la delegada de género de la CGT, explica que algunos barrios están preparando o prepararán algunas cajas de resistencia para ayudar a financiar el día de huelga a las mujeres que por razones diversas no pueden permitírselo. Estas cajas de resistencia, que dependen de cada barrio y que están proceso aún embrionario, pueden apoyarlas mujeres en situaciones más favorecidas, jubiladas que pueden permitirse aportar una parte de su pensión e incluso hombres que decidan apoyar de esta forma la huelga.

“Yo no la haré porque nadie de mi trabajo la hace y no me siento cómoda, aunque la apoyo completamente. El resto del día me sumaré a la vaga de cuidados y asistiré a la manifestación o concentración de la tarde”, explica Laia Guerrero, 30 años, RRHH en una multinacional. Su pareja también está informada. Ese día ella no piensa hacer nada. En el trabajo de Laia aún no han hablado sobre si se sumarán al paro simbólico de dos horas, algo que los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, sí apoyan.

Desde CCOO, Alba García, Secretaria de Mujeres, Diversidad y Políticas LGBT, considera que es paro es “suficiente”. “Sabemos lo complicado que es hacer una huelga general, por eso consideramos que para empezar, un paro de dos horas es un objetivo realista. Ya veremos si otros años nos sumamos a la huelga general”. Dos horas es el tiempo medio que las mujeres trabajamos gratis cada día a lo largo de todo año.

Desde el portal Afrofeminas, Antoinette Torres también tiene sus dudas respecto a la huelga: “Vamos a la Huelga Feminista. Eso parece… Pero vais. Vais vosotras mujeres blancas y payas, hipsters y punks, lesbianas y no binarias, blancas payas en vuestra totalidad diversa española”, describe en un post del portal. Esta activista afroespañola considera que el movimiento feminista español precisa de cambios mucho más profundos que una huelga de “dudosa eficacia”, por eso ella ha decidido no secundarla. “Creo se está organizando de una perspectiva feminista que aún no se ha abierto lo suficiente. Se está haciendo mucha pantomima en cuanto al tema interseccionalidad, mucho gesto, mucha invisibilización velada. A mí no me sirve. No me siento identificada”, apunta.

Noelia Cortés, peluquera de 21 años y miembro de Gitanas Feministas por la Diversidad, aún no tiene claro si la hará, pero sabe que lo va a intentar: "En la academia de peluquería somos casi todo mujeres y dudo que quieran los jefes. Yo lo voy a intentar, aunque tenga que pelearme un poquillo. Puede que sea algo simbólico, pero mis derechos valen más que unos euros que pierdan ellos. Los demás días comen gracias a nosotras", explica. También critica que el movimineto feminsta no sea lo suficientemente inclusivo. "Cuando las mujeres consigamos terminar con el patriarcado, a las racializadas y pobres nos quedarán otras vallas que saltar para ser tan libres como las mujeres blancas".

El papel de los hombres en todo esto

¿Y los hombres? Esta es una de las preguntas más discutidas estos días. ¿Tienen que hacer la huelga? ¿Tienen que acudir a sus puestos de trabajo? ¿Cómo pueden facilitar la huelga a las mujeres?

Serán nuestras compañeras las que decidirán si vamos a ofrecer servicios mínimos o no, en caso de ofrecerlos, hemos acordado que seremos los hombres los que los hagamos. Si deciden paralizar la empresa, también estaremos a disposición (Daniel Tejedor)

“Serán nuestras compañeras las que decidirán si vamos a ofrecer servicios mínimos o no, en caso de ofrecerlos, hemos acordado que seremos los hombres los que los hagamos. Si deciden paralizar la empresa, también estaremos a su disposición”, explica Daniel Tejedor, de 30 años, psicólogo social, sobre cómo se están organizando en su trabajo. En su caso, también se ha acordado que ese día él se encargará de todas las tareas domésticas: “la cena, limpieza, planificación y un largo etcétera”. Tejedor acudirá a la manifestación, pero no ocupará un rol protagonista. “Habitualmente he asistido con amigas, pero en esta ocasión me quedaré al final de la marcha”. En este hilo de Twitter, este hombre, que se ha ido formando en feminismo a través de charlas, cursos y compañeras, animaba a otros a tomar partido y a hacer lo mismo.

Alberich se suma al debate sobre si los hombres deben o no hacer la huelga. “Claro que pueden. Esta huelga está llamada a todos. Los hombres pueden utilizar su día de huelga para facilitar la huelga a las mujeres de su entorno, por ejemplo, participando en los “Puntos de cuidados” de los barrios, facilitando los servicios mínimos en las empresas que sea necesario o quedándose al cuidado de los hijos o ancianos par que las mujeres puedan dedicarse al activismo”, apunta. La huelga no es exclusiva para las mujeres. Solo que existen diferentes formas de participar y formar parte de ella.

La manifestación de la tarde, que prevé ser masiva y se convocará en diferentes puntos de España, invita a todo el mundo a salir a las calles. Solo que las mujeres ocuparan los espacios principales. Los hombres pueden situarse a un lado, o detrás, no encabezarla y no coger megáfonos. En definitiva, apoyar y no liderar. Por un día, hombres, permaneced en un segundo plano. Y escuchad.

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