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"Los jóvenes empiezan a dudar del islam": así funciona la primera asociación atea del mundo musulmán

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La Asociación de Libre Pensadores cuenta con 400 miembros que luchan para que el ateísmo deje de ser un tabú

anna pacheco

13 Febrero 2018 06:00

Foto: AMINE GHRABI. Concentración en Túnez tras el asesinato del político Mohamed Brahmi en julio de 2013.

Hay países en los que no profesar la fe en ningún Dios, o profesarla en demasiados, se considera el peor de los pecados. El ateísmo y el politeísmo está castigado con penas severas —incluso de muerte— en países de mayoría musulmana donde la norma sigue siendo creer en Dios. O al menos de puertas para afuera.

Túnez ha dado, ahora, un paso adelante aprobando la primera comunidad atea en el mundo musulmán. La Asociación de Libre Pensadores se ha constituido, por fin, después de años de litigios y miles de trabas con la administración. Han hecho lo imposible por impedir su constitución (extravíos burocráticos, demoras y hasta siete apelaciones) hasta que no ha quedado otro remedio.

“La mayoría de la gente no puede concebir que existan personas que no creen en Alá. Es un escándalo para ellos. El Corán es la verdad absoluta", explica Munir Baatour a PlayGround, abogado y uno de los portavoces de esta asociación.

A partir de ahora, la organización luchará por poner en la agenda política algunos de los asuntos más urgentes: la represión y el estigma que viven los ateos en Túnez; y por otro lado, la obligación social y moral de acatar el Ramadán, incluso entre aquellos no creyentes. Comprar alcohol durante el Ramadán para un tunecino es prácticamente misión imposible, a menos que lo haga de forma clandestina.

La Asociación de Libre Pensadores sostiene "que el país vulnera la constitución —una de las más avanzadas del mundo árabe— y que en principio garantiza la libertad de conciencia”. A la práctica, eso es falso. Según cifras de Amnistía Internacional, en el 2017 se practicaron en Túnez hasta cinco detenciones por romper el ayuno. Los hombres detenidos estaban comiendo en la calle o fumándose un cigarrillo.

Amnistía Internacional considera que estas detenciones vulneran las libertades individuales. No existe ninguna ley en Túnez que obligue a acatar el Ramadán, sin embargo el apartado “ofensas a la moral” de su Código Penal es oportunamente ambiguo y se utiliza de forma indiscriminada para limitar la libertad individual con penas de prisión.

“En algunos países, como Marruecos, uno puede ser ateo mientras no lo haga público. Si lo dice en privado puede suceder que pierda parte de sus amigos o que la familia se oponga con violencia, o incluso que te eche (Kacem El Ghazzali)

Baatour relata que él no ha vivido ninguna experiencia personal de represión policial, pero que vive el ateísmo en secreto desde los 18 años. Hasta entonces se consideraba “musulmán por herencia familiar”. Su círculo no se ha tomado demasiado bien esta decisión aunque tampoco ha roto los lazos. “Conozco a personas a las que las han echado de casa o las han dejado de hablar, afortunadamente no es mi caso”, explica.

Para no perjudicar a su carrera como abogado, Baatour procura que ningún cliente sepa nada sobre su ateísmo o su afiliación a esta asociación.

Tres hermanos de Baatour se han pasado al ateísmo y también forman parte de la asociación, en la que ya hay 400 personas registradas. Baatour explica que son muchos los “jóvenes que empiezan a dudar del islam en Túnez”. Prueba de ello es que todos los miembros de la organización son menores de 30 años. Baatour, con 45 años, es el mayor.

Túnez es, junto con Marruecos, uno de los países donde las penas a los ateos y apóstatas se consideran “moderadas”. En otras comunidades de mayoría musulmana como Arabia Saudí, Irán, Afganistán o Sudán la persecución es mucho más severa, e incluso existen regladas penas de muerte.

El escritor, bloguero y activista Kacem El Ghazzali (Marruecos, 1990), exiliado en Zurich, explica en esta entrevista en Sin Permiso lo que implica vivir, en este caso, como ateo, en Marruecos.

“En algunos países, como Marruecos, uno puede ser ateo mientras no lo haga público. Si lo dice en privado puede suceder que pierda parte de sus amigos o que la familia se oponga con violencia, o incluso que te eche", explica El Ghazzali, autor de “El vuelo 8J540 Casablanca-Ginebra”.

Este ilustrador, cuyas viñetas políticas denuncian la situación de represión en su país, se vio obligado a abandonar Marruecos después de que sus compañeros descubrieran que mantenía un blog sobre ateísmo en el que se declaraba abiertamente como no creyente. Fue acosado verbal y físicamente. Las autoridades marroquíes no solo no lo protegieron, sino que lo culparon por haber hecho públicas sus creencias. Abandonó y ahora hace activismo desde fuera, explicando como se saltaba la normatividad religiosa comiendo a escondidas durante el ayuno o fingiendo que rezaba.

“En los países árabes hay evidencias de que cada vez hay más personas que se están alejando de las religiones y crece el número de personas que se consideran ateas, humanistas, etc. La gente que mantiene objeciones respecto a otra no religiosa tiene que saber que no nos vamos a ir y que en un país libre siempre habrá gente que no está conforme con la mayoría religiosa. Esas personas a veces somos lideres, inventores, abogados, profesores, en definitiva, hacedores; somos parte activa de la sociedad”, explica Bob Churchill a PlayGround, director de la Unión Internacional Humanista y Etica (IHEU).

En partes de África y el oeste de Asia mucha gente se está organizando por primera vez. Están usando grupos cerrados de WhatsApp que mantienen en secreto y que les sirve para movilizarse (Bob Churchill)

Esta organización de ámbito internacional, con sede en el Reino Unido, abarca a nivel internacional organizaciones humanistas, ateístas, racionalistas, secularistas o escépticas. El mapa de la organización demuestra hasta qué punto esta cuestión se vive como un tabú en el mundo musulmán. Salvo dos pequeñas comunidades en Marruecos e Israel, la organización es prácticamente invisible en el resto de países.

Churchill se muestra optimista y asegura que esto está cambiando, especialmente entre los jóvenes de las grandes urbes. “En partes de África y el oeste de Asia mucha gente se está organizando por primera vez. Están usando grupos cerrados de WhatsApp que mantienen en secreto y que les sirve para movilizarse”, argumenta a PlayGround.

Según datos de Arabia Watch de 2014, se estima que el número de ateos en el mundo árabe podría rondar los 3 millones de más de 300 millones de habitantes. Pero las cifras pueden variar mucho debido al gran hermetismo y al impreciso número de personas agnósticas o creyentes que no se sienten representadas en ninguna religión.

Las redes sociales también han jugado un papel determinante. La psicóloga Wafa Sultan es una expatriada siria que reside y trabaja en los EE. UU, es una de los muchos apóstatas musulmanas que cada día difunden públicamente sus impresiones respecto al Islam y reivindican con orgullo la liberación de una religión que, asegura, ha vivido “como una forma de esclavitud intelectual percibida como verdadera fuente de odio”.

Por su parte, el grupo de Facebook Atheist Republic también alberga a una parte importante de la comunidad de “ateos de origen musulman” o “exmusulmanes”, como algunos prefieren identificarse. La página, que fue bloqueada durante un tiempo, fue fundada por el iraní Armin Navabi, residente en Canadá. Ahora tiene casi 2 millones de seguidores. La campaña #ExMuslimBecause también es otra forma de hacer ruido en redes y de demostrar que no hay una única forma de vivir ni una única creencia válida.

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