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Los periodistas que no escondían su mirada

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Hablamos con María Angulo, coordinadora del libro Crónica y Mirada. Recién publicado por Libros del KO, este volumen aborda la mirada subjetiva de los periodistas como fuente conocimiento profundo y belleza

17 Abril 2014 11:06

Crónica y Mirada contiene las más interesantes y actuales discusiones sobre un género que vive un momento dulce. En él leemos prácticos ensayos para quienes deseen empezar y textos de grandes cronistas como Juan Villoro, Martín Caparrós o Leila Guerriero. En suma, un compendio de voces autorizadas y ejemplos ilustrativos que rompe las costuras académicas para seducir a todo tipo de lectores.

Somos anfibios: los microorganismos de la realidad han entrado en contacto con el humedal de la ficción, y están construyendo un nuevo ecosistema. La mayor parte de nuestro tiempo la consumimos en el espacio virtual, y al anochecer vemos series de ficción que destripan el mundo real. Los medios tradicionales nos resultan cada vez menos creíbles y andamos sedientos de voces auténticas que brillen bajo la tromba de mensajes interesados.

En ese nuevo escenario, la voz del periodista precisa un marco de subjetividad honesta que nos permita interpretar los datos que llegan a nuestros teléfonos móviles. A fin de cuentas, ese es uno de los principales cometidos del periodismo narrativo, cuyo escenario viene a mostrarnos ahora el libro Crónica y Mirada, que acaba de publicar Libros del KO. Paralelamente, los periodistas narrativos ya no pierden el tiempo hablando de objetividad, pero quizá sea necesario añadir que el arma definitiva de la que disponen es, precisamente, su mirada. Este es el punto de partida del volumen coordinado por la profesora María Angulo.

Crónica y Mirada contiene las más interesantes y actuales discusiones sobre un género que vive un momento dulce, y en él leemos prácticos ensayos para quienes deseen empezar y textos de grandes cronistas como Juan Villoro, Martín Caparrós o Leila Guerriero. En suma, se trata de un compendio de voces autorizadas y ejemplos ilustrativos que sin embargo rompe las costuras académicas para seducir a todo tipo de lectores: “Quería que, siendo riguroso, fuera híbrido y divertido, un ensayo fragmentario de periodismo narrativo sobre periodismo narrativo”, explica Angulo.

Y mientras en Estados Unidos se le ponía nombre, entidad y glamour al periodismo narrativo con la publicación de A Sangre Fría, en España empezaba a extinguirse debido a la carencia de un circuito de medios que publicaran reportajes de 12 páginas como mínimo: “En España hay periodistas narrativos desde los inicios; tuvo mayor desarrollo en el columnismo y el articulismo. El trabajo que hizo Chaves Nogales sobre la Guerra Civil, por ejemplo, se está reivindicando ahora. Sin embargo, hay grandes ejemplos que conviene recordar, como Raval: del amor a los niños de Arcadi Espada”.

Pasada la depresión, la crónica toma impulso en España para recuperar el tiempo perdido. El florecimiento actual se explica por dos motivos principales: el primero es la emergencia de nuevos medios digitales como Orsai, Panenka, Anfibia,FronteraD y Jot Down: “Hay un montón de nuevas revistas que le están dando cobertura, medios que no pertenecen a los grandes grupos de comunicación y ofrecen aquello de lo que los demás adolecen. No siguen tanto la actualidad, ya que el periodismo narrativo necesita un tiempo de reporterismo y escritura”, explica Angulo.

"Emerge con más fuerza el periodismo interpretativo. Muchas veces, los datos no explican nada: no son lo mismo cinco goles que cinco muertos"

La segunda causa es la sed de realidad de la que hablábamos al principio. Se palpa en la televisión, con el auge de los reality shows; en las redes, plagadas de intimidad expuesta y una blogosfera personal e intransferible; se experimenta, por qué no, a través de dispositivos subjetivos como las mini cámaras, cuyos vídeos resultantes nos agitan y conmueven.

Por diversas circunstancias (la comodidad, el pacto de confianza), los periodistas narrativos son los nuevos lazarillos universo mediático que habitamos, y su voz, nuestra tabla de salvación: “Emerge con más fuerza el periodismo interpretativo. Muchas veces, los datos no explican nada: no son lo mismo cinco goles que cinco muertos. Cuando sales de las pantallas lo que quieres es asir carne, tener la sensación de que estás vivo”. Del mismo modo, si antes nos atraían novelas de evasión y las grandes gestas, ahora se sigue el rastro de lo micro, lo marginal: “En occidente hemos desmitificado casi todo. Nos creemos más a alguien que se parece al vecino que a un héroe”.

El compromiso con aquellos que no tienen voz y la atención a los márgenes de los acontecimientos forman parte del trabajo del periodista narrativo: “Ser testigo ya no pone ni quita. Cualquier ciudadano puede ir al lugar de los hechos y tuitear. El periodista aparece después de que las cosas sucedan y ofrece un marco de comprensión e interpretación”.

Pasión y experimentación

“Aquí estoy yo, con mis prejuicios, mi bagaje, mis recursos”, dirá el cronista. Pero es su pasión, apoyada siempre en el buen reporterismo, lo que convierte al periodismo en algo apetecible: “Sergio González, ganador del premio Anagrama de ensayo, dice que hay temas que le llaman. Es inevitable, leemos la pasión de estos periodistas por sus historias, por eso cuando encontramos a un cronista que nos gusta le seguimos, porque hemos aprendido a ver el mundo a través de una voz confiable, que resuena”.

María Angulo se declara fanática de la obra de la periodista norteamericana Joan Didion, traducida hace relativamente poco en España: “A veces sus textos se leen como novelas o relatos y está bien que se haga, pero también es necesario explicar que todo es real. Su capacidad para contar y mantenerse distante, la asepsia de la que habla Leticia Rojo en su ensayo, es un lugar complicado. Muy pocos cronistas la consiguen”.

En España, la situación empuja y la novela sigue siendo el género predilecto: “Aquí no nos dejan soñar, ¿así que cómo no va a ser la ficción lo más leído?” Sin embargo, aparte de las revistas, el libro es el hábitat natural de la crónica, y mucha gente confunde obras de periodismo narrativo con novelas de ficción: “Uno de los trabajos que aparecen en el libro es sobre el reportaje novelado Fago, de Carles Porta. Un día fui a la librería La Central y fui a buscarlo al piso e arriba, en la sección de periodismo. Le pregunté al librero y me dijo que estaba catalogado como novela. Más tarde le comenté a Porta la anécdota y me dijo: ¡Lo prefiero! ¡que así se vende más!”.

"La emoción es clave y fue un error que el periodismo convencional la desterrara"

La crónica es bella y más útil para comprender la realidad, pero según Angulo no es un producto de masas: “Hay una obsesión por hacer que tenga éxito de ventas, lo mismo ocurre con la cultura en general. Lo que la crónica aporta a un medio es prestigio por los recursos y el tiempo invertidos”.

En definitiva, la tesis que defiende Crónica y Mirada es que el factor humano es el mejor camino para salir de la crisis del periodismo, y es el camino más exigente: “La emoción es clave y fue un error que el periodismo convencional la desterrara. En realidad ha ido a lo fácil, porque lo difícil es contar la emoción sin caer en cursilerías, torpezas o morbo. Al eliminarlo, los periodistas se convierten en máquinas que producen palabras”.

En todos estos años de grandes obras de periodismo narrativo, reportajes, artículos, ensayos, columnas e inmersiones gonzo hacía falta que alguien investigara y pusiera por escrito algo que los lectores sentimos y no puede que no hayamos tenido la oportunidad de expresar: A ti, cronista, te creo más porque no ocultas que eres tú quien está mirando.

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