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Todo lo que necesitas saber sobre la crisis en China, explicado por el economista Eduardo Garzón
26 Agosto 2015 12:15
Imágenes de Cristina de Middel
Después de estudiar durante meses para el examen más importante de la carrera, por fin lo haces y lo apruebas. La sensación de desahogo, de liberación y de paz es incomparable.
Pero imagínate que el mismo día en que recibes la nota, te llega un correo electrónico de la universidad que te dice:
“Agradecemos mucho su esfuerzo, pero si quiere aprobar la carrera tendrá que hacer otro examen. No sabemos si su nivel de dificultad será el mismo, pero sí que deberá olvidarse de las vacaciones. Deberá coger otra vez los libros y pasar encerrado 10 horas diarias en la biblioteca, comprar decenas de latas de Red Bull y varios kilos de café. Olvídese de dormir y reciba bien a los nervios”.
La caída de las bolsas de China el pasado lunes y su contagio al resto de bolsas del mundo puede significar algo muy parecido: cuando pensabas que se habían terminado las colas del paro y el rascar el bolsillo para pagarte una mísera cerveza con tus amigos, ha venido la economía mundial y te ha susurrado a la oreja que no te relajes, que la crisis económica de 2007 era solo el aperitivo, y que ahora viene la de verdad cuando la anterior ni siquiera ha terminado.

Viñeta de Jon Berkeley para The Economist
La crisis va a volver y no solo a EEUU y a Europa sino, sobre todo, a los países emergentes como México, Brasil o China que hasta ahora habían vivido un boom económico.
Pero, ¿por qué? ¿Los ciclos de la economía no eran más largos? ¿No tendremos ni un respiro?
Hemos llamado al economista Eduardo Garzón, que en los últimos dos meses ya avisaba de las consecuencias que podría tener una crisis en China, para que nos explique qué ha pasado y qué puede pasar.
El dragón herido

Siendo consciente de su potencial, China abandonó las recetas económicas comunistas para abrirse a un libre mercado con control del Estado. El crecimiento que China experimentó en las últimas dos décadas había sido brutal. Era un monstruo.
Sin embargo, viendo que en 2014 la economía se estaba ralentizando, el Estado no quería que el monstruo dejara de serlo: un gigante económico como China tenía que seguir creciendo de manera brutal para seguir atrayendo las inversiones de todo el mundo.
¿Cómo iba a llegar el dinero a China si perdía su principal atractivo, las inversiones a coste de ganga?
Para que China no dejara de ser esa bestia, el Estado inyectó dinero en la bolsa y para así conseguir que sus empresas continuaran funcionando, a cambio de que se siguieran endeudando.
China ha querido mantener fuerte su economía creando una burbuja financiera
Sin embargo, como ha pasado en todos los orígenes de las crisis económicas de la historia capitalista, lo único que consiguieron fue crear una burbuja que lo único que hizo fue crecer.
Los chinos, viendo que sus empresas continuaban yendo bien y que no había trabas para poner dinero, se lanzaron a invertir.
Las acciones subían, pero subían de manera ficticia. Es decir, las empresas iban bien no porque produjeran o vendieran más, sino porque tenían financiación del Estado y de muchos inversores sin conocimientos financieros que querían dinero fácil. En realidad, solo aumentaban su deuda y las expectativas falsas de crecimiento.
Cuando los inversores se dieron cuenta de que la economía real no crecía al mismo ritmo que la economía ficticia, se asustaron y retiraron sus inversiones. Y la bolsa china se dio el golpe del siglo.
Por qué esto puede significar una nueva crisis económica

Garzón nos cuenta que ahora mismo hay tres factores que representan las condiciones ideales para una nueva recesión:
1. Los Estados llevan mucho tiempo impulsando la economía como ha hecho China, inyectando dinero en los mercados financieros y ahora van a cambiar los tipos de interés.
En EEUU y Reino Unido, los bancos centrales subirán los tipos de interés. Es decir, como si fueran bancos privados, tu dinero generará más beneficios en estos dos países que en los países emergentes.
Y, ¿por qué les da ahora por subir los tipos de interés?
Durante mucho tiempo, las ralentizadas economías occidentales han hecho lo mismo que China está haciendo ahora: inyectar dinero para que la gente se endeude. Con dinero, las empresas y la gente funcionan y, por ende, la economía también.
Sin embargo, ahora que parece que la crisis se estaba yendo, hay que volver a la realidad: hay que cortar la deuda y ajustar la producción con el dinero que está circulando.
Ahora que ha explotado la burbuja, el flujo de inversiones irá a los países occidentales
Por ello, se suben los tipos de interés. Al subirlos, los inversores que ponían dinero en los emergentes –y más después del reventón de la burbuja China– huirán en desbandada a EEUU.
Pero, si las inversiones van de los países emergentes a los occidentales, ¿por qué la crisis debería volver a afectar a los occidentales?
Como dice Garzón, las inversiones son solo en el ámbito financiero. La burbuja que los inversores han creado en China, se intensificará en Europa y EEUU cuando traigan su dinero. Es decir, que se invierta más no significa que llegue más dinero a las empresas y a la gente: simplemente habrá dinero ficticio circulando. Y más burbujas. Y más crisis.
Si Estados Unidos sube el tipo de interés, puede desencadenarse otra crisis
2. La caída del precio del petróleo.
El segundo factor que identifica Garzón para situarnos en un nuevo escenario de crisis –sobre todo para los países emergentes– es que el precio del petróleo está por los suelos.
Aunque no se ha dicho explícitamente, Garzón señala que la alianza petrolera de EEUU y Arabia Saudí ha bajado los precios para que Rusia, Irán y Venezuela –los sospechosos habituales– no puedan vender petróleo a precios competitivos y, por tanto, lanzarles un torpedo en la línea de flotación.
Esto hace que Rusia, una de las economías más potentes del mundo, tenga, a su vez, otra crisis.
3. La ralentización de la economía China

Por último, el tercer factor es el más sencillo de todos. La explosión de la burbuja financiera china era solo una cuestión de tiempo. El nivel de crecimiento de la economía real china es más bajo de lo que se esperaba y la explosión de la burbuja financiera lo ha destapado.
Esto afectará a que China, uno de los grandes importadores del mundo, deje de comprar o de invertir en mercados extranjeros. Es decir, que la empresa que te paga el sueldo, puede que pierda paulatinamente su mercado en la segunda economía del mundo. Y si las empresas no venden, no pueden pagar a sus trabajadores.
Para Garzón, y también para otros analistas y medios internacionales como The Economist, que la crisis volverá es un hecho.
Pero que no cunda el pánico.

El golpe que recibieron las economías occidentales en 2007 puede que no se repita con tanta virulencia: entonces, las economías crecían a un ritmo muy alto y la caída fue más dura. Ahora que la economía crece pero no al ritmo exagerado de 2007, la caída puede que se note menos y que sus efectos no se trasladen a la economía real.
La gravedad de la crisis para los bolsillos de los ciudadanos de a pie depende del nivel de vinculación de la economía financiera –la bolsa– y la economía real. En 2007, el mercado financiero estaba completamente vinculado a la producción y al comercio.
Ahora sigue vinculado, pero puede que menos.
Todo depende de la vinculación entre los mercados financieros y la economía real
Todo se verá cuando Estados Unidos decida subir su tipo de interés, posiblemente en septiembre.
Una vez más, EEUU tiene la llave que pueda desatar una nueva crisis o, por el contrario, crear una burbuja en su propio suelo que vuelva a arrastrar a las demás, y desencadenar una nueva crisis.
Un callejón sin salida en el que ambas opciones solo significan una cosa: recesión económica mundial.
Repetir otra vez el examen más importante de la carrera.
Un callejón sin salida en el que ambas opciones solo significan una cosa: recesión económica mundial
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