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La oposición ha hecho llamamientos a tomar las calles mientras que el gobierno la acusa de "irresponsabilidad democrática"
03 Abril 2017 22:23
Contra casi todos los pronósticos, el sucesor de Rafael Correa en el gobierno de Ecuador será el candidato de su propio partido, Lenín Moreno. El hombre llamado a continuar con la Revolución Ciudadana se impuso el pasado domingo, en segunda vuelta y con el 51% de los votos, al líder de la oposición, Guillermo Lasso.
Nada más conocerse los resultados, Lasso habló de fraude y restó legitimidad al Consejo Nacional Electoral (CNE).
Las pruebas de irregularidades en el proceso electoral son muchas. Por eso, no podemos reconocer los ilegítimos resultados.
— Guillermo Lasso (@LassoGuillermo) 3 de abril de 2017
Estos mensajes están teniendo un amplio eco en las redes sociales, donde se repiten llamamientos para tomar las calles y evitar que el país se encamine —según la oposición— hacia una “dictadura como Venezuela”. El director de Comunicación de la campaña de Lasso, Eduardo Bonilla, asegura a PlayGround que es el derecho de la gente salir a la calle a protestar contra unos resultados fraudulentos. "Es penoso lo sucedido y hay varios eventos que levantan suspicacias".
Bonilla se refiere a que la página del CNE se cayó un tiempo de 20 minutos durante el recuento de los votos. "Antes de esa interrupción se daba un 20% escrutado y la tendencia era favorable a Lasso. Después de 20 minutos sale el 75% escrutado y ya casi se da como ganador a Moreno", apunta Bonilla. También señala que al menos 3 firmas privadas de encuestas a pie de urna daban la victoria a Lasso y habla de diferentes irregularidades en las actas electorales.
No dividimos al país, tenemos pruebas y es nuestra responsabilidad estar del lado de la gente, casi la mitad de los votantes, que dieron apoyo a nuestro candidato —Eduardo Bonilla, director de Comunicación de CREO
Como en la primera vuelta, la campaña de Lasso desplegó un sistema de recuento paralelo con más de 40.000 vountarios que, según Bonilla, ha recogido pruebas de actas manipuladas: "Los resultados no están cerrados al 100%, pero cuando lo estén impugnaremos el resultado con todas las pruebas que tenemos".
Por parte de Alianza País, el partido de Moreno, acusan a la oposición de dividir al país y de continuar con la campaña sucia contra el gobierno. La asambleísta de la formación oficialista María Alejandra Vicuña asegura que "la nueva victoria de la Revolución Ciudadana se ha enfrentado a la parte más acérrima de la oposición".
Añade: "La derecha ejecutó antes de las elecciones una guerra sucia contra el gobierno, y ahora continúa con denuncias sin pruebas para poner en el imaginario colectivo la sospecha de fraude a través de la deslegitimación del CNE. Es un acto de irresponsabilidad democrática, como ha sucedido también en el resto de Latinoamérica para desacreditar a otros gobiernos progresistas".
Vicuña también señala que ahora se ha visto "la verdadera cara de la oposición": "Cuando los resultados no les han convenido han llamado a la gente a tomar las calles. Ahora es cuando se ha revelado el rostro de todos aquellos que han apoyado a Lasso, sobre todo los pseudodirigentes de movimientos sociales y algunos representantes de la izquierda que han respaldado a un candidato neoliberal".
Guerra sucia desde la primera vuelta
En la primera vuelta, Moreno obtuvo el 39,36% de los votos frente al 28,09% que logró Lasso. Al no superar el 40% del apoyo electoral, el país se dirigió hacia una segunda vuelta. El partido socialcristiano, que quedó tercero en la primera vuelta, se retiró de la contienda final, dando su apoyo a Lasso. La suma de los votos de ambos partidos proyectaban una amplia victoria para Lasso, aunque finalmente no ha sucedido.
En la celebración de la primera elección, Lasso y la oposición acusaron igualmente al CNE por falta de independencia. La autoridad electoral tardó entonces cuatro días en publicar el recuento final. Este fue interrumpido el día después de las elecciones, cuando quedaba menos de un 20% del escrutinio. El hecho provocó que la oposición llamase a sus simpatizantes a presionar al CNE para evitar que se produjese cualquier irregularidad.
En las últimas semanas, la campaña vivió una escalada de tensión. Tanto la oposición como el oficialismo cruzaron acusaciones de "guerra sucia". Vicuña asegura que "hablar de que Lasso estuvo vinculado al feriado bancario y al gobierno neoliberal de Jamil Mahuad no es campaña sucia, sino memoria histórica".
Además, recuerda que tanto Moreno como el Gobierno rechazaron con contundencia la agresión que Lasso sufrió al término de un partido entre Ecuador y Colombia la semana pasada. "Son ellos mismos quienes han generado ese ambiente caldeado, aunque nosostros rechazamos cualquier expresión violenta", apunta Vicuña.
La derecha ejecutó antes de las elecciones una guerra sucia contra el gobierno, y ahora continúa con denuncias sin pruebas para poner en el imaginario colectivo la sospecha de fraude a través de la deslegitimación del CNE. Es un acto de irresponsabilidad democrática —María Alejandra Vicuña, asambleísta de AP
La oposición señaló que la muchedumbre que agredió al candidato estaba dirigida por organismos del Gobierno. En esta línea, el responsable de la empresa de entradas para el encuetro, reconoció que una institución gubernamental había comprado numerosas entradas para el partido. Bonilla, por su parte, asegura que "es precisamente el gobierno quien ha desplegado la campaña sucia con difamaciones en los medios públicos. Hablamos de un gobierno autoritario que lo controla todo y que ha querido torcer esta elección. Esto no es algo nuevo, sino una seña de identidad del socialismo del siglo XXI".
Ante la gran división social, Vicuña recuerda que Moreno siempre ha sido un "candidato de consenso, que ha tendido manos y ha incidido en la necesidad de generar diálogos". Segú la asambleísta, el candidato vencedor demostró en el pasado un gran compromiso de unidad con la Misión Manuela Espejo, que pretendía la inclusión de los discapacitados y que tuvo una gran aceptación social. "Ahora la Misión continúa pero en un sentido más amplio", concluye Vicuña.
Bonilla rechaza que Lasso y sus simpatizantes estén caldeando el ambiente político: "No dividimos al país, tenemos pruebas y es nuestra responsabilidad estar del lado de la gente, casi la mitad de los votantes, que dieron apoyo a nuestro candidato".
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