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Niños entre rejas y separados de sus padres: así es la política migratoria de Trump

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En las últimas seis semanas, casi 2.000 menores han sido separados de sus familias en la frontera con México

A.P.G.

18 Junio 2018 13:28

En la frontera sur de Estados Unidos, en Texas, hay celdas —o mejor dicho, jaulas— llenas de niños. Hay niños que están solos, la mayoría separados de sus familias al intentar ingresar desde sudamérica. La política implacable y antiinmigrante de Trump fuerza a centenares de menores a permanecer en lugares sórdidos en los que se alimentan a base de patatas fritas, botellas de agua y se tapan, como pueden, al calor de unas láminas de aluminio.

Esta información ha salido a la luz recientemente después de que el pasado domingo la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos permitiera a los reporteros de forma extraordinaria adentrarse en las instalaciones. Medios como The Guardian o el New York Times nos permiten acercarnos a la realidad de estos centros de internamiento, unos centros por los que ya han pasado más de 1.995 niños solo en las últimas seis semanas, según recoge el New York Times.

En estos centros, según explica The Guardian, hay áreas separadas en las que conviven por un lado, niños solos, adultos solos y también madres y padres con niños menores de cinco años, a quienes sí tratan de mantener unidos. La zona común es la de los baños portátiles.

Algunos reporteros se hicieron eco de las primeras impresiones y aseguraron que muchos menores se encuentran traumatizados por haber sido separados de sus familiares. La mayoría no habla inglés, lo que hace más dura su estancia ahí. Los niños de mayor edad se encargan de cuidar a los más pequeños, aunque entre ellos no exista ningún lazo familiar. También políticos demócratas han denunciado públicamente la "política cruel de Trump".

La Administración de Trump responde con cinismo a quienes acusan de “inhumanos” estos centros. Considera que separar a las familias y meter a los niños en jaulas es necesario para disuadir a los “demás”.

“Odio que arranquen a los niños de sus familias", declaró Trump el pasado viernes en una rueda de prensa en la Casa Blanca. “Son los demócratas lo que tienen que cambiar su ley, es su ley”. Pero es la Administración de Trump, en el marco de su política de tolerancia cero contra la inmigración irregular, quien ha ordenado que debe ser procesado cualquier persona que entre de forma ilegal. Los menores, como no pueden entrar en los mismos centros de internamiento que los adultos, son enviados a otros centros especiales, como este, localizado en Brownsville, Texas.

¿Por qué Trump echa los balones fuera?

La jugada de Trump está clara: el presidente de Estados Unidos quiere mostrar la crudeza de estos lugares para presionar a los demócratas y conseguir más apoyo para su ansiado proyecto: el muro de México. Trump necesita apoyo para crear una nueva ley migratoria que prevé muchas más restricciones y contemplará la construcción de ese muro físico de cerca de 120 km, una de sus promesas electorales más controvertidas.

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