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En el país con la mejor educación del mundo los niños no aprenden a leer

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En Finlandia los niños hasta los 6 años hacen presas de arena y venden comida de mentira

Rafa Martí

29 Octubre 2015 06:00

La mayoría de mortales no recordamos cómo fueron nuestros años de parvulario. Quizá te acuerdas de ese día que te orinaste encima o que te quedaste solo en el comedor con la profesora porque no te terminabas la papilla. Pero poco más.

Posiblemente, porque en tu parvulario (como en el nuestro) tenían que dar una serie de asignaturas obligatorias, enseñarte a escribir con caligrafía, a decir los colores en inglés, a pintar animales o a sumar 2+2.

Y todo eso, si no te apasionaba, es muy probable que no quedara en tu memoria.

Sin embargo, los niños fineses se acuerdan perfectamente de sus años de parvulario. Y se acuerdan porque no estudiaron absolutamente nada, sino que se pasaron sus días de tierna infancia como eso, tiernamente jugando.


Si los niños juegan están concentrados. Si están concentrados, aprenden



Finlandia es el país que siempre gana en el informe de Educación PISA. Y es el país en el que siempre se comparan los políticos españoles para hablar de lo mal que está la educación en España. Pero de lo que no habla PISA ni los políticos es que el éxito de la educación en Finlandia comienza mucho antes que en primero de Primaria.

Los niños fineses juegan. Y sus profesores son auténticos maestros en hacer jugar. Como le cuenta una profesora finesa a Tim Walker en un reportaje para The Atlantic, “los niños no se dan cuenta de que aprenden porque están muy concentrados en las actividades que desarrollan”.

En un parvulario de Finlandia los niños se dedican a hacer presas de arena o a vender comida de mentira. Y sin quererlo, aprenden matemáticas, geometría, lenguaje y aptitudes de interacción social.

La educación infantil en Finlandia desconoce, casi por completo, los ejercicios escritos, los niños sentados en sillas y en pupitres y los profesores dictando cosas que los niños tengan que aprender.



Estas son sus claves:

    La educación infantil finesa se basa en un solo principio: “Todas aquellas cosas que aprendes sin diversión se te olvidan rápido”.



    No hay horarios diarios, sino semanales. Cada día de la semana está centrado en una actividad principal.



    Las actividades se dividen en dos: aquellas en las que los niños hacen lo que quieren con los juegos que tienen disponibles y aquellas que, siendo también juegos en muchos casos, están guiadas por los educadores.



    Los educadores no son maestros en nada excepto en el arte de jugar. O sea, de educar. El currículo oficial de educación finés lo pone como un requisito indispensable.



    Los educadores no tienen que cumplir objetivos de alfabetización de los niños de manera obligatoria. Solo deben hacerlo si lo consideran oportuno. Se reúnen con los padres para comentar el desarrollo educativo de su hijo.



    La alfabetización de los niños se logra de manera natural. Los profesores no les obligan a leer sílaba tras sílaba. De hecho, los niños comienzan devorando los dibujos y, luego, con su propia curiosidad, aprenden a leer.


    via GIPHY


    Todas aquellas cosas que aprendes sin diversión se te olvidan rápido



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