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Si eres un fan de los Beatles y jamás pudiste ir a un concierto suyo, ahora los podrás ver, y no en una pantalla de televisión
18 Agosto 2015 06:00
Cuando la princesa Leia de Star Wars era proyectada por la linterna lateral de R2P2, una especie de figura de luz en tres dimensiones representaba que ella estaba allí mismo. Era una película de ciencia ficción.
Sin embargo, la aparición de un holograma de Michael Jackson en la actuación de los Billboard 2014 demostró que los hologramas de Star Wars se quedaron cortos. Ahora ya podemos recuperar a todos los personajes que queramos, en tres dimensiones.
Eso sí, a través de la luz. No los podremos tocar, pero tendremos reproducciones fieles en movimiento, expresividad, etc.

Quien está encabezando esta fiebre por los hologramas es el excéntrico multimillonario griego Alkiviades David.
Aburrido y sin saber qué hacer con sus millones —aparte de asistir a fiestas con la jet set de Hollywood—, este heredero de una de las principales empresas embotelladoras de Coca-Cola ha visto en los hologramas hiperrealistas el futuro de la industria del entretenimiento.
Al igual que sucedió con sus dos primeros bombazos con los hologramas de los fallecidos Michael Jackson en los Billboard o Tupac Shakur en Coachella, Alki quiere que las masas acudan a ver a unos Beatles hechos de luz, o a unos Rolling Stones en un concierto en Los Ángeles mientras dan uno físicamente presentes en Nueva York.

Snoop Dogg cantando con un holograma de Tupac Shakur en Coachella
El proyecto de Alki se sitúa en la tendencia de sustituir el entretenimiento social y de masas por un entretenimiento más personalizado. Al igual que ha sucedido con la aparición de Oculus Rift, el visor de realidad virtual que permite simular sexo u otras situaciones de manera muy realista, los hologramas de Alki podrán meter dentro de la casa de los fans a sus ídolos.
Del mismo modo que está ocurriendo con el ocaso de los clubes de fiesta por culpa de Instagram, los hologramas de Alki podrían terminar con los conciertos de masas.
La empresa de Alki, Hologram USA, solo trabaja para conciertos, pero es cuestión de tiempo que podamos poner a nuestro artista favorito cantando para nosotros en el salón de nuestra casa. Y que cambiemos completamente nuestra manera de interactuar con el espectáculo, al igual que ya comienza a suceder con Oculus y la pornografía o la música.
Por el momento, una instalación de un holograma hiperrealista puede costar alrededor de medio millón de dólares.

Alki David, por The Hollywood Reporter
El magnate griego ha invertido alrededor de 20 millones de dólares en desarrollar su capricho. La mayoría del dinero lo está empleando en patentar la imagen holográfica de diferentes artistas y en llegar a acuerdos con diferentes teatros y salas para proyectar sus espectáculos.
Su sueño es que los hologramas no puedan distinguirse de los personajes reales. ¿Lo conseguirá?
[Vía New York Magazine]
Por muy reales que sean, solo serán proyecciones de luz
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