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Artículo Latina, millennial y del Bronx: la gran sorpresa de las primarias de Nueva York Now

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Latina, millennial y del Bronx: la gran sorpresa de las primarias de Nueva York

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Jesse Korman
 

Alexandria Ocasio-Cortez tiene 28 años y ha vencido a un veterano del Partido Demócrata en el distrito 14 de la ciudad

anna pacheco

27 Junio 2018 22:09

Como en una película indie. Imágenes sugerentes, música amable y una voz en off cercana relatando una historia de vida. “Nací en un lugar donde tu código postal determina tu destino”. Así era el vídeo electoral que presentaba a la candidata Alexandria Ocasio-Cortez, de 28 años, que se ha hecho con una victoria sorprendente en las primarias del Partido Demócrata en el Distrito 14 de Nueva York —que engloba parte del Bronx y Queens—. “Es surrealista”, fue una de las primeras declaraciones en una televisión local de esta puertorriqueña, crecida en el Bronx y de clase trabajadora.

Vídeo destacado

Acaba de hacer historia: se planta a las puertas del Congreso desbancando a un veterano como Joe Crowley, de 56 años, que ocupaba asiento desde 1999 y era considerado un peso pesado del Partido Demócrata.

Los medios estadounidenses hoy se despertaron poniendo nombre y etiqueta a quien antes no tenía: "Conoce a la latina que ha hecho historia. Millennial, de origen humilde". "La boricua que se impone en las primarias". "Una de las mujeres más jóvenes que aspira a llegar Congreso".

Pero hace apenas horas Ocasio-Cortez ni siquiera tenía un nombre en la prensa local. Ella era solo la “solo la rival de”. Ocasio-Cortez llegó a zanjar un tweet con un '¡coño!' para reclamar eso mismo, su nombre, su sitio.

Hoy ya lo tiene. Y en la comunicación de Ocasio-Cortez, en ese ¡coño! exclamativo, ya se intuye, en realidad, una parte esencial de un cambio de discurso, de narrativa. Ella también es el síntoma del salto generacional. Desde el vídeo promocional hasta sus fotografías o redes sociales. Ocasio-Cortez podría ser tu amiga que lo peta en Instagram. Se aleja completamente de la imagen corporativa de la política institucional. El excandidato socialista Bernie Sanders —con quien comparte afinidad política y a quien ayudó en las pasadas presidenciales— la felicitó y elogió su “política de base” que la ha llevado a ganar estas primarias.

Entre sus propuestas clave destaca un sistema universal de salud, un sistema público de educación y enseñanza universitaria, una salario mínimo, una reforma del sistema judicial y, por encima de todo, plantar cara al racismo de Trump y eliminar los centros de detención de migrantes. Hace un par de días se desplazó a la frontera en Texas para denunciar la política de tolerancia cero de la Administración que preside Donald Trump.

Hija de un comerciante del sur del Bronx y una empleada del hogar puertorriqueña, Ocasio-Cortez se licenció en Economía y Relaciones Internacionales en la Universidad de Boston. Tras licenciarse, regresó al Bronx, el barrio donde creció, para apoyar a su comunidad. “Cuando mi padre murió en el 2008, mi familia estuvo en una crisis, y tuve que trabajar como barista para apoyar a mi casa. Ahí es donde me di cuenta que desde la política es donde podemos lograr cambios que causan mayor impacto”, explicó en una entrevista en el Diario de NY.

“La gente como yo se supone que no tiene que ocupar un cargo público”, expresa en el mismo vídeo. Ella desafía todo eso. Su entrada al Congreso supone un cambio generacional, pero también racial, también ideológico. Ocasio-Cortez carga, incluso, contra aquellos demócratas que están en el Congreso, pero muy alejados de las demandas del pueblo. “Es hora de que entendamos que no todos los demócratas son iguales, que un demócrata que no vive aquí ni envía a sus hijos a nuestras escuelas (...) no nos puede representar”, apunta en el vídeo. Un mensaje en clara alusión a Crowley, cuya familia e hijos viven y estudian en Virginia.

Nadie apostaba decididamente por ella. E, incluso, llegaron a vaticinarle menos del 10% de los votos. ¿No es muy ingenuo pensar en ganar a Crowley?, le preguntan en una entrevista hace apenas tres días. A lo que ella contesta, con determinación:

"Mire. Las personas dicen que Joe Crowley tiene poder y que es muy reconocido en la comunidad, pero eso no es cierto. La comunidad no lo conoce. Él ni siquiera fue elegido, él fue nombrado hace casi 20 años en un distrito donde 70% de las personas son negras y 40% hablan primariamente español. Por eso yo veo muy posible ganarle”.

Hacía 14 años que Crowley no se disputaba su continuidad en unas primarias.

Ocasio-Cortez ha vencido a Crowley con un 54% de los votos y lo ha hecho gastándose casi diez veces menos en campaña que su rival. La joven aspirante se ha gastado alrededor de 600.000 dólares de donaciones voluntarias y se enorgullece de no haber aceptado ni un solo dólar de corporaciones. "Esta carrera va de gente contra dinero. Ellos tienen el dinero y nosotros tenemos la gente", indicaba en su vídeo electoral.

La victoria de Ocasio-Cortez es también el síntoma de una renovación inevitable, la de una nueva hornada de políticas demócratas que apuesta decididamente por medidas más progresistas. Una generación de demócratas jóvenes que no quieren esperar su turno por más tiempo. Queda por ver, subraya este editorial del New York Times, "si los líderes demócratas pueden abrazar a estos recién llegados o si los verán como una amenaza. Muchos votantes están listos para algo diferente. Los políticos de todo el país deberían tomar nota”. Por cierto, solo después de su victoria, y no antes, el New York Times reparó en el perfil de la candidata.

Ocasio-Cortez ha anunciado que si finalmente es elegida congresista tendrá muy en cuenta las problemáticas de sus paisanos puertorriqueños. “Quiero usar mi voz para amplificar la voz de las personas en Puerto Rico”, expresó en un medio local. Noviembre será el mes clave para saber si finalmente logra vencer al republicano Anthony Pappas y adentrarse en el Congreso. Tiene muchos puntos a favor, ya que su distrito es un bastión históricamente demócrata y parece que sus vecinos están ya de su lado.

De momento, no vamos a olvidar su nombre.

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