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Artículo La mujer silenciada por la ciencia que predijo el calentamiento global Now

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La mujer silenciada por la ciencia que predijo el calentamiento global

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Ella descubrió el ‘efecto invernadero’ y sus posibles efectos, pero la ciencia de la época prefirió atribuirle el descubrimiento a un hombre

Gemma Cuadrado

23 Julio 2019 18:51

El cambio climático es la mayor amenaza y el mayor reto del siglo XXI para el hombre. Es un asunto en boca de todos. Pero pocos saben que fue una mujer la primera en percatarse del problema hace ya más de 150 años. Una mujer a la que el estamento científico de la época prefirió ningunear en beneficio de un colega hombre.

Se llamaba Eunice Newton Foote y fue a mediados del siglo XIX cuando descubrió que el dióxido de carbono en la atmósfera podía afectar a la temperatura de la Tierra. En 1856, Newton Foote presentó su trabajo titulado Circunstancias que afectan al calor de los rayos del sol ante la Academia Americana de Ciencias y Artes. Lo de que “presentó” es un decir. Debido a las tradiciones de la época, ella no pudo exponer su investigación personalmente y su lugar lo ocupó el físico Joseph Henry, un profesor del Smithsonian Institute.

Tres años después de su lectura, el famoso físico irlandés John Tyndall publicó unos resultados similares que demostraban las causas del cambio climático. Tyndall no incluyó resultados cuantitativos y concluyó sus elucubraciones con esta frase: “No poseemos, hasta donde sé, ni un solo experimento”.

¿Realmente el científico no conocía el estudio previo de Eunice Newtone Foote?

Nunca lo sabremos. El caso es que sí que existía un experimento que lo demostraba: el que la científica realizó tres años antes con tres campanas de vidrio llenas de vapor de agua, dióxido de carbono y aire, respectivamente, y que comparó para descubrir de qué forma se calentaba el interior de cada una al exponerlo directamente al sol. Hecho que la convierte en la primera persona en predecir el llamado "efecto invernadero".

El caso de Eunice Newtone Foote muestra en primera persona la situación de silenciamiento que las mujeres científicas vivían en el siglo XIX. Ahora, 200 años más tarde, un grupo de mujeres que incluyen a Mary Robinson, primera presidenta de Irlanda, o Musimbi Kanyoro, presidenta y CEO de Global Fund for Women, han publicado la siguiente declaración:

“El movimiento climático no puede tener éxito sin un incremento del liderazgo de las mujeres en el mundo. Mujeres y niñas ya están liderando audazmente la justicia climática, abordando la crisis climática de manera que cure, en lugar de profundizar, las injusticias sistémicas. Sin embargo, estas voces a menudo están poco representadas y sus esfuerzos son insuficientemente respaldados. Es el momento de reconocer la sabiduría y el liderazgo de estas mujeres”.

Seguramente, Eunice Newton Foote estaría orgullosa de que actualmente tantas mujeres se encuentren al frente de la lucha contra el cambio climático. Sobre todo porque ella participó activamente en numerosos movimientos a favor de la igualdad de la mujer en el siglo XIX. Uno clave fue la Convención de Seneca Falls celebrada en 1848. Fue la primera convención sobre los derechos de la mujer en la historia de Estados Unidos y concluyó con una declaración en la que denunciaban las restricciones a las que estaban sometidas las mujeres en esa época. Eunice Newton Foote fue una de las firmantes.

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