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Artículo “Hay abuso en estas instalaciones”: un informe gubernamental denuncia las condiciones en los centros de detención de migrantes en EEUU Now

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“Hay abuso en estas instalaciones”: un informe gubernamental denuncia las condiciones en los centros de detención de migrantes en EEUU

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Photo by Christ Chavez/Getty Images
 

La situación se destapó gracias al testimonio de activistas, abogados y congresistas. Ahora es oficial

Gemma Cuadrado

04 Julio 2019 14:37

Llevan más de 50 días detenidos. Les obligan a beber agua del váter cuando tienen sed. Solo han podido bañarse una vez desde que llegaron. No tienen jabón, toalla ni cepillo de dientes. Les obligaron a tirar su ropa, pañales y medicinas. Duermen en el suelo, sin mantas, con la luz encendida, temperaturas extremadamente bajas y en una jaula abarrotada con otras 50 personas más. Muchas mujeres están separadas de sus hijos y los niños se cuidan entre sí.

Estas son las condiciones insalubres que se viven en los centros de detención de inmigrantes de EEUU. La situación se destapó gracias al testimonio de activistas, abogados y congresistas. Pero ahora es oficial.

Un informe de la Inspección General del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) publicado este martes ratifica las denuncias previas y asegura que la situación es terriblemente peligrosa para todos estos migrantes. Uno de los mandos entrevistados durante la investigación califica la situación de “bomba de relojería”.

“El propósito de este informe es comunicarle cuestiones urgentes que requieren acciones inmediatas”, escribe el inspector en su presentación al DHS, el organismo del que dependen tanto el Departamento de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP) como la Patrulla Fronteriza, el cuerpo policial que vigila la frontera. “DHS debe abordar el hacinamiento peligroso y la detención prolongada de niños y adultos en el Valle de Río Grande”.

El informe señala “un hacinamiento grave y detención prolongada de menores inmigrantes no acompañados”. Lo mismo sucede con los adultos. “Observamos un hacinamiento grave y detención prolongada. Algunos adultos estuvieron detenidos en condiciones que solo les permitían estar de pie durante una semana (...) El hacinamiento y la detención prolongada suponen un riesgo inmediato para la seguridad de los funcionarios y la de los detenidos”.

La denegación de acceso a la higiene básica es otro de los puntos que motiva críticas. “La mayoría de los adultos no se habían duchado ni una vez a pesar de llevar detenidos un mes (...) La mayoría de los adultos llevaba la misma ropa con la que llegaron días, semanas e incluso un mes antes”. En los centros “no hay ropa para cambiarse y no hay lavanderías”.

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En el momento de la inspección, la Patrulla Fronteriza tenía detenidas a 8.000 personas, de las cuales 3.400 llevaban bajo custodia más de las 72 horas legales —el tiempo de detención máximo que la ley permite retener a una persona en estos centros de detención provisionales antes de ser procesada— y 2.669 eran menores de edad. El Gobierno de Trump ha asegurado sufrir un colapso por falta de recursos. Sin embargo, expertos en inmigración denuncian que el bloqueo pueda ser voluntario para aumentar el caos en la frontera.

La agencia de noticias ProPublica también desveló en exclusiva un grupo de Facebook privado en el que agentes de la policía de fronteras hacían bromas y comentarios despectivos sobre migrantes, activistas y políticos críticos.

“El sistema está roto. Hay una cultura de desprecio, de guerra psicológica y de trato inhumano en la frontera”, dijo la congresista Nanette Barragán a El País tras su visita a los centros de detención de inmigrantes de Clint, Ursula y Weslaco, en Texas, junto a un grupo de congresistas demócratas.

Un grupo de abogados también presentó una demanda de 300 páginas repleta de testimonios de decenas de menores y adultos detenidos en estos centros masificados de la frontera. Estas son algunas de las terribles declaraciones que recogieron:

“Cuando llegué estaba mojado y me metieron en una jaula sin darme ropa seca”.

“Los váteres están taponados y no se pueden usar. El olor llega a todas partes, incluso donde dormimos”.

“Mi bebé tenía fiebre y yo había traído una medicina, pero el agente me hizo tirarla”.

Photo by Christ Chavez/Getty Images
Photo by Christ Chavez/Getty Images

“El agua que hay para lavar al bebé huele a orín. Tengo que esperar hasta que me dan agua con la comida y utilizo un poco para lavarlo”.

“Los policías entran en mitad de la madrugada para despertarnos a gritos”.

“Los guardias preguntan a los niños más mayores: ¿Quién quiere hacerse cargo de este pequeño? Y traen a un niño de dos o tres años”.

“Hace tres días mi niño se manchó la ropa. No tenía donde lavarla y no se la podía poner. Cuando fue al baño la caca se le salió del pañal y manchó toda la ropa. Desde entonces, mi bebé de tres meses solo lleva una chaqueta hecha de tela de camiseta. No tengo nada más que ponerle”.

“Nunca antes en mi vida había sido testigo, había oído o había olido semejante degradación y trato inhumano a niños bajo custodia del Gobierno Federal”, juró ante el juez la abogada neoyorquina Elora Mukherjee.

Estos relatos crearon tal conmoción en la población que el Congreso aprobó la semana pasada una financiación extra de 4.500 millones de dólares para la gestión de estos centros fronterizos.

Sobre los nuevos recursos, todavía no se sabe de qué forma van a invertirse.

Photo by Mario Tama/Getty Images
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