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Artículo Intoxicaciones, un asesinato y una gran refinería de aluminio: qué ocurre en la Amazonía Now

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Intoxicaciones, un asesinato y una gran refinería de aluminio: qué ocurre en la Amazonía

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Una investigación relaciona a la empresa noruega Norsk Hydro con un caso de contaminación de aguas que podría estar afectando al municipio amazónico de Barcarena

chemi perez

23 Abril 2018 14:45

¿Está Noruega contaminando el Amazonas brasileño?

Una nube de barro rojo lo cubrió todo. La catástrofe parecía una riada más, pero cuando los habitantes de Barcarena consiguieron limpiar sus hogares comenzó lo peor: dolores de estómago, diarreas, picores. El agua que siempre habían bebido ahora les ponía enfermos y todas las pistas apuntaban a un solo culpable: Alunorte. Aunque su nombre no resulte familiar, es bastante posible que hayas tenido en la mano algo suyo, por así decirlo. Alunorte es la mayor refinería de alúmina del mundo, un componente esencial para producir el aluminio que consumimos.

Vista aérea de la planta de Alunorte, controlado por Norsk Hydro / Fuente: Flickr

Una inundación con un reguero de consecuencias

Esta historia comienza de forma oficial un 17 de febrero de 2018, pero los problemas empezaron mucho antes para el municipio amazónico de Barcarena. La lluvia y la inundación rojiza eran solo el inicio de una catástrofe más en esta región empobrecida del estado de Pará en Brasil.

Con el lodo llegó el agua picante y ligeramente gasificada, y con esta los problemas. Primero lo notaron los más jóvenes. Las hijas de Lidiane Castro da Silva empezaron a sufrir estas dolencias y ella acusa a la inundación. “Antes no había nada de esto”, dice, “bebíamos el agua y no nos pasaba nada. Ahora los estómagos de mis hijas han comenzado a hincharse”.

Aspecto de Barcarena tras la inundación

No hace falta beber para notar que algo se ha visto alterado. El agua de los igarapés, los arroyos que bañan esta zona selvática, ya no es transparente. Maria Salistiana, cargada con dos garrafas de plástico, dice tener las pruebas. Está bebiendo agua embotellada porque ese líquido turbio y efervescente era lo que estaba haciendo enfermar a toda su familia.

“Antes bebíamos el agua y no nos pasaba nada. Ahora los estómagos de mis hijas han comenzado a hincharse”

Lluvia en Barcarena

Lo que antaño solía ser una postal típica de Belém, hoy es podredumbre financiada por una compañía invasora, según Antonio Gomes Pereira, el representante de la comunidad indígena Bom Futuro. Los lugareños gritan “no les dejéis matarnos” frente a las puertas de la mayor refinería de alúmina del mundo.

Esta planta, como muchas de las grandes extractoras y refinerías de minerales y metales que operan en el paisaje amazónico, está en manos de capital extranjero desde 2011. Se trata de un monstruo con nombre y origen noruego: Norsk Hydro, la cuarta compañía por volumen de operaciones en el sector del aluminio integral, y también relevante en el sector de las energías renovables.

La sede de Hydro está en Oslo. El estado noruego posee el 43,8 por ciento de la compañía, pero tiene diseminados a 35.000 trabajadores en 40 países. Según se afirma en su web corporativa, su objetivo es el desarrollo sostenible de las comunidades junto a las que trabaja. Sin embargo, su relación con esta catástrofe medioambiental parece mucho más clara que el agua que corre por los igarapés, de acuerdo con las asociaciones civiles y ambientales de la zona.

Alunorte. Fuente: Flickr

Norsk Hydro controla en Barcarena la mayor refinería de alúmina del planeta, un componente fundamental para producir uno de los metales que más consumimos: el aluminio

Sanciones que no arreglan nada

El Gobierno de Brasil ha movido ficha pero no ha llegado hasta el fondo en la búsqueda de respuestas sobre los problemas de salud que asedian a los vecinos de Bacarena. Después de analizar varios informes elaborados tras las inundaciones, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (IBAMA), que pertenece al gobierno federal, multó a la empresa noruega con 20 millones de reales (unos 6,16 millones de dólares) por operar sin licencia y ordenaron que se dejase de utilizar uno de sus depósitos de residuos, pero no confirmó ni el derrame ni la contaminación del área, según la agencia Ruptly.

La empresa, por su parte, aceptó en marzo que había cometido un error en la planta de Alunorte y admitió que se habían producido vertido de residuos no tratados de uno de los depósitos de la refinería de alúmina, pero a la vez se aseguró que era “un mal menor”. Explicaron que las aguas de la zona ya eran de mala calidad anteriormente y que realizaron vertidos en el río, pero que solo se trataba de aguas superficiales y de lluvia.

Tras las presiones del Gobierno brasileño contrataron a un equipo experto e “independiente” (SWG Services) para que sacara sus propias conclusiones. No hubo gran sorpresa cuando comunicaron los resultados: descargaban a la empresa noruega de toda responsabilidad sobre la contaminación por alúmina.

Fuente: Flickr

Un estudio que se propone aclarar el asunto

La investigación de SWG Services no fue la única que se llevó a cabo. El Instituto Evandro Chagas, vinculado al Ministerio de Salud de Brasil, estuvo tomando muestras los días posteriores a la riada y, según el experto Marcelo de Oliveira, la contaminación es innegable: "La ley brasileña es muy clara. Puede haber un nivel máximo de 0.1 partes por millón de alúmina en la superficie del agua. En la superficie del agua del igarapé Murucupi y cerca de las comunidades encontramos niveles de 2.6 ppm a 3.6 ppm, lo que significa que esos niveles son de 25 a 30 veces más altos de lo permitido”.

El equipo de investigación de IEC cree que el caso de contaminación es innegable. Según sus mediciones, los niveles máximos de alúmina en agua permitidos por la ley en Brasil están siendo superados de 25 a 30 veces en Barcarena.

Según este centro, el barro rojo de la crecida se debió a los residuos industriales de los últimos años. Los residuos se dejaron en pozos de decantación cercanos a los ríos y las inundaciones los diseminaron. Para de Oliveira existe un claro riesgo por contaminación al beber este agua tan contaminada, no solo con alúmina sino también con otros metales como el plomo.

Por si fuera poco, no es la primera vez que la región sufre las consecuencias de las contaminaciones metálicas de Alunorte. En 2009, los canales de drenaje de otro depósito ya contaminaron el área. Pero claro, por aquel entonces la empresa europea no tenía la mayoría de participaciones de la empresa, que adquirió en 2011. Según Ismael Moraes, abogado de la asociación de Caboclos, Indígenas y Quilombolas, los efluvios sólidos residuales de esta industria llevan décadas ocurriendo.

Un asesinato sin resolver y una crisis del aluminio que se aviene

La de Paulo Sérgio Almeida Nascimento era una muerte anunciada a voces, cuentan quienes fueron sus vecinos. Quienes le conocían afirman que no tenía ningún enemigo, pero que se había involucrado demasiado en la lucha contra la planta de Alunorte. Tanto, que la policía le llegó a amenazar de muerte. Según los lugareños de Vila dos Cabanos, ocupada por el Movimiento Sin Tierra (MST), las fuerzas del orden público eran a menudo contratadas como “seguridad privada” por este gigante del aluminio.

Una noche, Almeida salió al baño, que se encontraba fuera de su casa. El reloj marcaba las tres y media de la madrugada. Se escucharon tres tiros en medio de la noche, que fueron suficientes para acabar con su vida. A pesar de que el líder ambientalista había denunciado el acoso a las fuerzas militares, un comunicado policial dice que no se tienen registros.

Fuente: Flickr

Norsk Hydro no se ha pronunciado al respecto del crimen, pero después de la multa amenazaron con demandar al gobierno del Estado de Pará si los poderes públicos de la región no hacían una declaración institucional en la que se dijera que la empresa no tiene nada que ver con la contaminación de las aguas. Además, agitaron el río de los intereses de las multinacionales avisando de que la crisis que está viviendo su planta se traduciría en subidas de precios para todo el aluminio que venden, desde el que se usa para hacer nuestras ventanas al que emplean para elaborar las latas del refresco que bebes.

Los inversores, obviamente, están preocupados: Alunorte tiene una producción de 6,3 millones de toneladas de alúmina al año, esencial para producir aluminio. Norsk Hydro tampoco está tranquila: sus acciones bajaron en marzo un 17,52% según la prensa noruega, y no parecen estar dispuestos a seguir perdiendo dinero.

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