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El aire acondicionado no es machista, pero fue diseñado por hombres y para hombres
05 Agosto 2015 06:00
Esta empresa de Singapur lo sabía: las mujeres pasaban más frío que los hombres en las oficinas, así que decidió diseñar una manta cool para que pudieran protegerse del aire acondicionado.
La manta, perfectamente compatible con estar sentado y seguir trabajando, y con un precio de 40 dólares, fue un superventas.
¿Es un hecho que el aire acondicionado no "encaja" con la mayoría de mujeres?
El aire acondicionado no es que sea machista, pero la fórmula para generar la temperatura adecuada en el cuerpo humano fue diseñada por hombres y para hombres: se basa en el metabolismo promedio de un hombre de 40 años y de 70 kilos.
El aire acondicionado fue hecho para hombres de 40 años y 70 kilos
Esto significa que cualquier persona que no genere calor a la velocidad media de ese parámetro concreto de sexo, peso y edad, tendrá más frío, o más calor al estar expuesta al aire acondicionado.
Y sí, por eso puede haber mujeres que estén congelándose mientras el tipo de la mesa de al lado va en pantalón corto y aun dice que tiene calor.
Se debe a que la media de masa muscular y de peso de las mujeres es menor que la de los hombres. En definitiva: las mujeres metabolizan de manera diferente y sus cuerpos generan menos calor.
Es la conclusión de un estudio publicado en la revista Nature Climate Change, que aboga por un aumento general de las temperaturas medias del aire acondicionado en los grandes edificios: primero, para no discriminar a las mujeres y, segundo, para contribuir a la acción contra el calentamiento global.
Lo que se está produciendo en todas las oficinas del mundo que tienen el aire a tope es un derroche de energía, porque solo se enfría para los hombres: la mayoría de mujeres no tienen esa necesidad.
Pero, ¿cómo llegó a establecerse ese parámetro?
En 1960, el ingeniero danés Ole Fanger hizo pruebas sobre 1.300 personas. El objetivo era lograr que el 80% de los ocupantes de un edificio de oficinas estuvieran cómodos con la temperatura, que es lo que marca la ley en Estados Unidos.
Para realizar la prueba se tuvieron en cuenta múltiples factores más allá del sexo y la edad, como la distribución del edificio, la superficie, o la posición del aire acondicionado.
Es un derroche de energía que excluye a las mujeres, la mitad de la fuerza del trabajo
Y, al final, la muestra del estudio sacó la conclusión, totalmente anticuada, de que la media de trabajadores satisfechos con la temperatura ambiente era la de hombres de 40 años y 70 kilos.
El estudio publicado esta semana, sin embargo, hizo pruebas en mujeres que trabajaban en oficinas y concluyó que producían entre un 20% y un 32% menos de calor que el parámetro de hombre para el cual el aire fue diseñado.
En los últimos años, este promedio de trabajador ha desaparecido. Para empezar, porque la mitad de la fuerza de trabajo está compuesta por mujeres, algo que, en los años 60, era poco más que un sueño.
Aunque las recomendaciones de las oficinas de todo el mundo aconsejan poner el aire acondicionado alrededor de 23 ó 24 grados, la solución no pasa por ahí, porque todas aquellas personas –hombres y mujeres– con menos peso o metabolismo más lento seguirán teniendo frío. Y, por ello, seguirán las peleas en la oficina.
Sería necesario revisar la fórmula con una muestra representativa de las personas que trabajan en oficinas en la actualidad para acabar con el “machismo” del aire acondicionado. Y sí, también para reducir las emisiones a la atmósfera.
Seguirán las peleas en las oficinas
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