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España ofrece el puerto de Valencia para el desembarco de las 629 personas del Aquarius

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SOS Mediterranée
 

El cierre de puertos en Italia y Malta pone en riesgo sobre todo a 7 embarazadas, a los heridos de bala y personas críticas por ahogamiento e hipotermia

astrid otal

11 Junio 2018 14:44

España ha lanzado un salvavidas. El gobierno de Pedro Sánchez ha ofrecido el puerto de Valencia para el desembarco de las 629 personas a bordo del barco de rescate Aquarius. El buque continúa a 35 millas náuticas de Italia y a 27 de Malta, país que rechazó acoger pero se ha ofrecido ahora a llevar provisiones a la nave.

"Tendremos que sentarnos y debatir cómo evitar que esto suceda de nuevo. Este es un tema europeo", ha dicho en un tuit el primer ministro de Malta, Joseph Muscat, cuando España ha dado el paso adelante.

El barco lleva 48 horas varado en el mar sin instrucciones. Médicos Sin Fronteras ha comunicado que la salud de los rescatados es estable pero que el retraso pone en riesgo a los más vulnerables: 7 embarazadas, 15 con quemaduras y varios pacientes críticos por ahogamiento e hipotermia. Varios sufren heridas de bala debido a que escaparon de zonas de conflicto. Zarparon desde el norte de África y la mayoría son de Eritrea, Argelia, Nigeria o Sudán. Hay también 123 menores, de los que 23 viajan solos.

La decisión de impedir el desembarco viene de Mateo Salvini, nuevo ministro del interior y el líder del partido xenófobo La Liga. Acorde con sus discursos racistas, ha considerado una "victoria" que el buque no atraque en Italia. El domingo anunció el cierre de los puertos y exigió a Malta para que acogiera a las personas. Por su parte, Malta rechazó la petición. Mientras los dos países se echan la pelota, las organizaciones alertaban que hay en juego vidas. De hecho, en las últimas horas hemos conocido que a otro barco de la Guardia Costera italiana, con 790 personas a bordo, también le ha sido denegó el permiso de desembarco.

El Aquarius apenas cuenta con comida para pasar una noche más. Sobre todo, falta agua. Por ello, el ofrecimiento de España para acoger a los refugiados ha sentado como un bálsamo. "Me ha comunicado que el Gobierno situará el puerto de Valencia como el puerto seguro para esta operación humanitaria que el gobierno de España va a emprender de la mano de la ONU", ha declarado el presidente de la Generalitat valenciana Ximo Puig.

A pesar del ofrecimiento, fuentes de Médicos sin Fronteras confirman que de momento no hay ninguna decisión tomada sobre el desembarco en España y que el barco sigue actualmente en su posición.

La noche del sábado al domingo el barco de SOS Mediterranée, con personal de MSF, salvó a 229 migrantes a bordo de dos patera a la deriva. Una de las embarcaciones se rompió y 40 personas cayeron al agua. No había ningún otro barco de rescate. Les subieron como pudieron. En las siguientes horas, se hicieron cargo de otras 400 personas rescatadas previamente por la marina italiana y barcos mercantes. Las operaciones viene dirigidas desde el Centro de Coordinación Marítima de Roma. Pero ahora no tienen rumbo.

Si Salvini tuiteaba ayer que “Desde hoy decimos no al tráfico de seres humanos”, hoy ha vuelto a reafirmarse: “Italia ha dejado de inclinarse y obedecer, ahora HAY QUIEN DICE NO. #cerremoslospuertos”.

Lo cierto es que su decisión podría violar el derecho internacional, la Convención Europea de Derechos Humanos. No debería importar “el color de la piel ni el país de origen”, se apresuró a decir Renato Accorinti, alcalde de Messina. Varios alcaldes italianos -como el de Messina, Nápoles Palermos y Reggio Calabria- comunicaron que están dispuestos a abrir sus puertos para permitir el desembarco.

Más de 600.000 migrantes han llegado a Italia en pateras desde África en los últimos cinco años. Se calcula que hasta 500.000 continuarían en el país. Las crisis de los refugiados fue una de las causas de la victoria de la llegada al poder de la Liga. Salvini prometió expulsarlos a todos y dar subvenciones para las guarderías solo a familias italianas.

Sin inmigrantes -añadió su socio de gobierno, el M5S-, el nuevo gobierno prometió una renta básica de 780 euros para los italianos con rentas más bajas. Como desglosamos en el artículo destacado, era todo una trampa por las exigencias requeridas.

En una de sus declaraciones populistas emitidas ayer, Salvini dijo que “no metería nunca a mi hija en una barca que pueda hundirse”. Un claro ataque a los que huyen del horror porque la tierra no es segura. En la misma madrugada, Libia interceptó otra barca con 152 migrantes que irán a centros de detención. Libia ha sido acusada de maltratar a los migrantes. En el país, también hay lugares donde se venden esclavos. Todo delante de una Europa que no actúa.

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