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La enfermedad milenaria que está devorando a la gente en Oriente Medio

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Provoca llagas y úlceras insoportables y puede llegar a desfigurar el rostro de quien la padece

silvia laboreo

01 Junio 2016 19:07

Tras cinco años de conflicto, la situación en Siria se encuentra al borde del colapso. Más de la mitad de sus hospitales públicos han sido destruidos y la infraestructura sanitaria es prácticamente inexistente. Se calcula que unos 6,5 millones de sirios permanecen desplazados dentro del país a causa del conflicto y alrededor de 4,4 millones de personas han tenido que huir fuera de Siria. Y muchas de ellas han acabado hacinadas en alguno de los muchos campos de refugiados que pueblan la frontera con Turquía, Macedonia, Líbano o Grecia.

Las condiciones de estos campos son inhumanas. Los refugiados sobreviven en tiendas de campaña abarrotadas, en espacios con higiene casi inexistente, falta de alimentos, sin acceso a agua ni a otros recursos básicos como aseos, electricidad o recursos sanitarios. Y dentro de este caos hay una enfermedad que ha renacido con más fuerza.


Mujer afectada de Cutaneous leishmaniasis recibiendo tratamiento. Getty Images

La leishmaniasis cutánea, conocida como "el diablo de Alepo", es una afección cutánea provocada por un parásito que causa llagas y dolorosas úlceras en la piel a quien la padece, pudiendo llegar a desfigurar gravemente los rostros.

Según una investigación publicada el martes en PLOS, cientos de miles de personas en toda la región de Oriente Medio se encuentran afectadas por la leishmaniasis cutánea, enfermedad hasta hace poco contenida en las áreas de Alepo y Damasco.

La enfermedad ha sido común durante siglos en estas zonas Siria pero las actuales condiciones de vida han provocado un aumento de los casos, y se corre el peligro de que se convierta en una epidemia mayor, advierten las autoridades.



“Estamos viendo un montón de enfermedades, entre las que se encuentra la leishmaniasis, en estas zonas de conflicto y es necesario controlarlas a través del acceso a las medicinas necesarias. Si no, nos arriesgamos a que ocurra otra catástrofe como el Ebola”, explicó al Digital Journal el decano de la Universidad Nacional de Medicina Tropical y autor del estudio de PLOS, Peter Hotez.

Esta afección se transmite a través de la picadura de la mosca de la arena, un pequeño insecto que habita en zonas tropicales y subtropicales. La leishmaniasis también es endémica de ciertas partes del sur de Europa como España, Italiana y Sur de Francia, pero solo se manifiesta en personas con sistemas inmunológicos débiles, por lo que para aquellos que viven en regiones prósperas el riesgo es muy limitado.


La leishmaniasis cutánea, conocida como el diablo de Alepo, es una afección cutánea provocada por un parásito que causa llagas y dolorosas úlceras en la piel a quien la padece


Pese a que la enfermedad se puede tratar, Siria ha visto incrementar el número de afectados por leishmaniasis de forma alarmante desde el comienzo de la guerra. Según el Ministerio de Sanidad, en 2011 se registraron 23.000 casos de leishmaniasis, frente a los 41.000 de 2013. Casi el doble. Y el número sigue creciendo.

Las pobres condiciones sanitarias, la malnutrición, la pobreza y los movimientos migratorios están provocando un aumento de casos, incluso fuera de las fronteras sirias. Los países vecinos también han registrado casos de Leishmaniasis. Por ejemplo, Libano ha pasado de seis casos registrados durante 12 años a 1.033 solo en 2013 y Turquía y Jordania también cuentan con cientos de afectados.


Getty Images

En el este de Libia y Yemen se vive una situación similar, según explican los científicos. Recientemente, Libia ha reportado un número creciente de la leishmaniasis y la evidencia anecdótica apoya la propagación de la enfermedad en los campos de refugiados en la vecina Túnez. En Yemen se registran aproximadamente 10.000 nuevos casos cada año.

Pese a ese notable aumento de casos de leishmaniasis cutánea y las difucltades para detener su desarrollo en Oriente Medio, el riesgo de que la enfermedad se propague a zonas de Europa como Gran Bretaña o Alemania es bajo.  

“Muchas zonas de Siria y asentamientos de refugiados temporales están predispuestos a la enfermedad debido a factores como la acumulación de basura, las malas condiciones sanitarias y la mala vivienda. Eso, junto con la abundante población de mosca de la arena y la falta de buenas instalaciones sanitarias, ha creado un entorno que favorece que prospere la enfermedad”, explica el doctor Waleed Al-Salem, ex integrante del centro de Medicina Tropical, al diario The Independent.


Getty Images

Tal como denuncia PLOS en su informe, solo unos pocos países han exigido la presentación de informes sobre la enfermedad. A consecuencia de esto se percibe “la falta de conciencia de la enfermedad y de políticas públicas para el tratamiento y la prevención”.

A esto hay que sumar “la ausencia de diagnósticos rápidos por parte de dermatólogos y patólogos altamente cualificados que sean capaces de establecer un diagnóstico basado en datos clínicos y confirmaciones mediante análisis con microscopio”, explican los investigadores.


Muchas zonas de Siria y asentamientos de refugiados temporales son caldo de cultivo de la enfermedad debido a factores como la acumulación de basura, las malas condiciones sanitarias y la mala vivienda


Otro de los problemas se basa en que, pese al análisis, la probabilidad de detectar la leishmanasis al microscopio no es particularmente alta. Además, la enfermedad se manifiesta con síntomas que pueden confundirse con otras enfermedades, por lo que el diagnóstico no siempre es fácil.

Los científicos consideran que la intervención temprana es la clave para contener el avance de la enfermedad y piden a las organizaciones internacionales de salud y a los gobiernos que unan sus esfuerzos para mejorar el diagnóstico y el tratamiento de urgencia. 

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