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En defensa de la Resting Bitch Face milenaria de la Madre Patria

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En Rusia están enseñando a sus trabajadores a sonreír para no espantar a los fans del Mundial. Pero, ¿qué hay del derecho a tener cara de mierda todo el día?

Margaryta Yakovenko

13 Junio 2018 17:06

Rusia ha decidido convertirse en el próximo mes en un país acogedor y amable. A los trabajadores de las ciudades en las que se celebra el Mundial, les están enseñando a sonreír para no espantar a los 1,5 millones de turistas que llegarán al país durante estas semanas.

Cursos intensivos para dependientes, trabajadores del metro y personal de la administración para no parecer sombríos y estar siempre radiantes. Para falsear la expresión en la nación de la eterna Resting Bitch Face (RBF).

Es un tópico ampliamente extendido que aparece incluso en las guías para turistas: los rusos no sonríen. Los rusos son fríos y bordes. A los rusos no les hace nada ni puta gracia y mucho menos tú, con tu cara de turista en la Plaza Roja posando con un gorro de pelo de nutria en agosto.

No es muy complejo

Pero lo cierto es que el tópico no podría ser más verdadero. Ni en Rusia ni en ningún otro país de Europa del Este está bien visto que la gente sonría a los desconocidos. La causa es evidentemente sociocultural y es por eso mismo por lo que a los occidentales les incomoda tanto estar en un lugar en el que la cara de las personas de verdad exprese lo que sienten por dentro.

A diferencia de Occidente, si en Rusia un extraño te sonríe en el metro no vas a pensar que simplemente está celebrando contigo el hecho de seguir vivos en este mundo, lo más probable es que le mires fijamente y le sueltes: “¿nos conocemos?”. Lo máximo que se permiten los rusos es una media sonrisa, levantar ligeramente la comisura de los labios. Nada de enseñar los dientes. De hecho, ese tipo de sonrisa abierta en Rusia se conoce como “sonrisa americana” y se considera tan vulgar y vacía que su otro nombre es “sonrisa de caballo”.

¿Por qué voy a reírme si no me hace gracia?

Sonreír en la calle no es señal de cortesía ni de buena educación sino todo lo contrario. O se están riendo de ti o están siendo hostiles hacia ti. Algo quiere, si me sonríe tanto sin haber hablado en su vida conmigo. A esa amabilidad tan presente en otros países, en Rusia se la califica con desprecio de “sonrisa servicial”.

Incluso hay un dicho en ruso que corrobora el rechazo: “La risa sin razón es un signo de estupidez”. El psicólogo Kuba Krys de la Academia de Ciencias de Polonia, realizó un estudio ligando expresiones sonrientes a la inteligencia. El descubrimiento vino a confirmar la teoría. En países como Alemania, Suiza, China o Malasia, los rostros sonrientes se consideraron más inteligentes. En otros como Japón, India, Irán o Rusia, las caras con sonrisas fueron juzgadas como pertenecientes a personas de menor inteligencia.

La RBF es una cuestión tan enraizada en la sociedad rusa que el primer lugar smile-friendly del país fue el McDonalds abierto en los 1990 en Moscú. A los trabajadores de esa parcela del capitalismo yanqui en tierra de la URSS se les dijo que para aligerar un poco el ambiente del colapso de la perestroika tenían que sonreír y parecer siempre felices mientras metían bigmacs en cajas de cartón. Afuera ya podían circular los tanques y quemarse la Casa Blanca de Moscú que los trabajadores te servían las patatas fritas con una sonrisa de oreja a oreja. En el McDonalds no podías cometer ningún error, no tenías que sentir la incertidumbre de ver cómo se desmorona tu país y se evaporan tus ahorros por la inflación, era un remanso de paz, de cocacola y felicidad exportada. La alegría quedaba para siempre ligada al libre mercado, a la exigencia de mostrarse contento ante tu jefe a pesar de estar cobrando una miseria.

El primer lugar smile-friendly del país fue el McDonalds abierto en los 1990 en Moscú.

Pero el rechazo a la alegría impostada en Rusia solo es equivalente al ridículo rechazo a mostrarse neutral en Occidente. La expresión de RBF, que también tiene un evidente carácter machista al surgir como un concepto aplicado a actrices que pasaban de forzar sonrisas en la alfombra roja, es de entrada una calificación negativa. Si no sonríes estás demostrando aburrimiento, enfado, odio. Estás siendo básicamente una malfollada.

El mayor defensor de la Resting Bitch Face del mundo

También es un error suponer que los que no mostramos emoción alguna en nuestra cara, estamos muertos por dentro. Dostoyevsky no sale en ningún cuadro carcajeándose y aún así exploró el alma humana como nadie.

Parecería que en ciertos países existe el miedo a que si no fuerzas una sonrisa ante tus compañeros de trabajo, la conductora del autobús o el cajero de la tienda, se te van a atrofiar los músculos de la cara hasta caerse a trozos. Que no sonreír hará que se desplomen las bolsas, caiga internet y las playas se llenen de petróleo.

Quizá sea el momento de empoderar la cara de mierda universal cuando estás destruido por dentro o cualquier otra expresión que demuestre sinceridad. Muchos preferimos ver la más absoluta indiferencia en el otro a una empalagosa falsa alegría.

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