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Esta es la sincera carta que una víctima de abuso sexual escribe a su violador

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La carta que está conmocionando al mundo

silvia laboreo

07 Junio 2016 16:37

“No me conoces, pero has estado dentro de mí y es por ello por lo que estoy aquí hoy”. Así comienza la poderosa carta que la mujer que fue víctima de abuso sexual por parte de Brock Allen Turner, nadador ex olímpico de la Universidad de Stanford, ha escrito y enviado a Buzzfeed.

Tras conocerse la sentencia, que condena al acusado a tan solo seis meses de cárcel y libertad condicional, la víctima de violación ha decidido romper su silencio. La mujer relata a lo largo de 14 páginas el calvario que vive desde que, hace un año, Turner la violara mientras ella permanecía inconsciente.

Todo comenzó la noche del 17 de enero de 2015. Era sábado y la protagonista de la historia —cuyo nombre no ha trascendido—, se encontraba en su casa disfrutando de su familia. Hasta que su hermana pequeña le propuso ir a una fiesta cerca de allí.



“Pensé: ¿por qué no? Iría, bailaría como una loca y avergonzaría a mi hermana pequeña”.

La siguiente cosa que recuerda es estar en un pasillo tendida en una camilla. Había sangre seca y vendajes en la espalda, las manos y los codos. Un policía le explicó que había sido víctima de una violación.

“Tenía varios algodones dentro de mi vagina y ano, agujas para inyecciones, pastillas, una cámara Nikon apuntaba a mis piernas abiertas. Notaba largos y puntiagudos picos dentro de mí y mi vagina estaba manchada de pintura azul y fría, utilizada para detectar las rozaduras”.

Había sido violada. Tras horas de exploraciones, fotografías, análisis y medicinas la dejaron ducharse. Luego le dejaron una camiseta y unos pantalones y la mandaron a casa.

“No quería estar dentro de mi cuerpo. Me daba miedo. No sabía que había pasado allí, si había sido contaminado o si alguien lo había tocado. Quería desprenderme de mi cuerpo como si fuera una chaqueta y dejarlo en el hospital con todo lo demás”.



La víctima volvió a su casa, continuó con su vida “normal”, no se lo contó a nadie y sufrió en completo silencio el trauma que supone ser violada. Culpándose por no poder acordarse, con la angustia de no saber qué ocurrió realmente. Hasta que, un día en el trabajo, descubrió la verdad de lo que había sucedido.

Mientras leía la prensa encontró una noticia que hablaba de lo que había pasado la noche del 17 de enero de 2015.

“Leí por primera vez como me encontraron inconsciente, con el pelo despeinado, con un collar alrededor del cuello, el sujetador fuera y el vestido subido hasta los hombros. Leí como tenía las piernas abierta y había sido penetrada por un objeto extraño. Así fue como me enteré de lo que había pasado, sentada en la oficina leyendo las noticias. Me enteré de lo que había pasado a la vez que todo el mundo lo hacía”.


"Leí por primera vez como me encontraron inconsciente, con el pelo despeinado, con un collar alrededor del cuello, el sujetador fuera y el vestido subido hasta los hombros. Leí como tenía las piernas abierta y había sido penetrada por un objeto extraño"


La noche del 17 de enero de 2015 esta mujer fue violada por Brock Allen Turner, un estudiante de la Universidad de Stanford de 19 años al que los medios no tardaron en definir “como una promesa de la natación”.

Según la versión de él, ambos se conocieron en la fiesta, flirtearon y llegaron a besarse. Treinta minutos después, la víctima recuerda haber abandonado el edificio de la fraternidad en la que se celebraba la juerga junto a su hermana. A partir de ahí, sus recuerdos se oscurecen

El informe policial explica que Turner fue detenido después de que dos ciclistas que pasaban por el campus se lo encontraran sobre el cuerpo de la víctima, detrás de unos contenedores de basura, y pararan la agresión. Turner le había levantado el vestido a la chica, la había despojado de la ropa interior, y la había penetrado con los dedos repetidas veces mientras ella yacía inconsciente en el suelo por efectos del alcohol.

Cuando llegó la policía, Turner declaró que había sido consentido. Que ella quería. Que parecía estar disfrutando de ello. Que iban muy borrachos.


El acusado Brock Allen Turner

“La noche después de que pasara, el explicó que pensaba que a mí me gustaba él porque le rocé la espalda. Un roce en la espalda. Nunca mencionó mi consentimiento expreso, nunca mencionó ni siquiera que hubiéramos hablado. Habló de un roce en la espalda”.

Un toque en la espalda que le dio a entender que ella quería algo más. Y que le otorgó la licencia que necesitaba para violar a otra persona.

Un año después de este suceso, se ha celebrado el juicio contra Turner. Finalmente, ha sido condenado a seis meses de cárcel y libertad condicional. Una condena irrisoria que no sirve para reparar todo el daño que este hombre ha infringido a otro ser humano.

La víctima de la violación tuvo que rememorar los días del juicio todo lo que había ocurrido ese 17 de enero de 2015. Fue cuestionada, interrogada y puesta en entredicho por los jueces.

“No solo me dijeron que había sido violada. Me dijeron que, al no poder recordar, no podía probar que aquello no hubiera sido consentido. Y eso me distorsionaba, me dañaba, casi me llegó a romper. Es la confusión más triste que te digan que fuiste asaltada y casi violada, de una manera abierta, pero que no saben si eso cuenta como abuso. Tuve que luchar durante un año entero para que quedara claro que había algo malo con esa situación”.



Durante el juicio, Turner basó su defensa en una historia edulcorada en la que aseguraba que hubo consentimiento.

“Él dijo que me preguntó si quería bailar. Aparentemente, dije que sí. Él preguntó si quería ir a su residencia, y aparentemente dije que sí. Luego él preguntó si podía penetrarme con el dedo, y yo dije que sí. La mayoría de los chicos no preguntan, ¿puedo hacerte un dedo? Normalmente, hay una progresión natural de las cosas, que se van desarrollando de una manera ordenada y consecuente, no Q y luego A. pero aparentemente yo le di un permiso total.

En la historia que él contaba solo dije 3 palabras 'si, sí, sí' antes de encontrarme medio desnuda en el suelo. Una referencia para el futuro, si estás confundido acerca de si una chica consiente o no la relación, fíjate si pueda articular palabra. Ni siquiera podía hacer eso. Ni una secuencia coherente de palabras. ¿Dónde estaba la confusión? Hablamos de sentido común, de decencia humana”.

Durante el juicio, el padre del joven Turner envió una declaración al tribunal, donde afirma que la vida de su hijo se ha visto “alterada profundamente para siempre” por tan solo “20 minutos de acción”. “Su vida nunca volverá a ser la que soñó y trabajó tan duro para lograr”, escribió.



Pero al final...“la verdad ganó, la verdad habló por ella misma”.

Eres culpable. Doce miembros del jurado te han condenado culpable de tres cargos más allá de toda duda razonable, doce votos por miembro, treinta y seis síes que confirman la culpa. Eso es un 100%, culpa unánime. Y pensé que finalmente todo había terminado, que finalmente, él se daría cuenta de lo que había hecho, que realmente se disculparía y que podríamos seguir adelante y mejorar. Luego leí tu declaración”.

En su carta, la víctima refuta las palabras que su agresor expresó durante el juicio.

“Dijiste que ir borracho no te hizo tomar la mejor decisión, ni a mí tampoco. El alcohol no es una excusa. Dijiste que si hubieras querido conocerme, me habrías pedido mi número de teléfono en lugar de llevarme a tu habitación. No estoy enfadada porque no me preguntaste por mi teléfono. Aunque me conocieras, no me gustaría vivir esa situación. Si mi novio me propusiera tener sexo tras un contenedor de basura, le daría una bofetada."

“Nunca deberías haberme hecho esto. Nunca deberías haberme hecho luchar tanto tiempo para decirte que no deberías haberme hecho esto nunca. Pero aquí estamos. El daño está hecho y nadie puede repararlo. Y ahora tenemos una opción. Podemos dejar que esto nos destruya. Puedo seguir herida y enfadada y tú puedes seguir negando tu culpa, o podemos hacer frente a todo. Yo acepto el dolor, tú aceptas el castigo y es entonces cuando podremos seguimos adelante”.

Al final de su misiva, la víctima aprovecha para lanzar un mensaje a todas las mujeres.

"Quiero deciros a todas las mujeres del mundo que estoy con vosotras. Cuando os sintáis solas por las noches, estoy con vosotras. Cuando la gente dude de vosotras u os desacrediten, estoy con vosotras. Luché por vosotras. Así que nunca dejéis de luchar, os creo. (...) Para todas las chicas. Estoy con vosotras. Gracias". 



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