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"Bombón asesino": Nahir Galarza nunca fue una asesina más

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Nahir lee a Cortázar. Nahir escribe. Nahir es tendencia en las páginas porno. ¿Por qué todo el mundo sabe tanto de la vida Nahir Galarza?

anna pacheco

11 Julio 2018 13:35

Hace solo una semana que Nahir Galarza ingresó en prisión. Ha sido su primera semana como condenada a cadena perpetua por ser la autora confesa de un delito de homicidio agravado a su novio, Fernando Pastorizzo, de 20 años. Nahir Galarza admitió que disparó su novio con la pistola reglamentaria de su padre policía. A sus 19 años se ha convertido en la persona más joven de Argentina en ser condenada a cadena perpetua. Su caso es uno de los más mediáticos en la prensa. Las noticias de Galarza se cuelan en la actualidad como si se tratara de una telenovela. Nahir lee a Cortázar y a Gabriel Garcia Márquez en sus primeros días entre rejas. Nahir planea escribir una autobiografía. Nahir es tendencia en las páginas porno de Argentina después de que se filtrara un vídeo íntimo suyo. Nahir tiene fanclub en Facebook. Un medio ha imaginado cómo será el rostro de Nahir dentro de 35 años. La foto de perfil de Nahir ha sido compartida más de 400 veces con títulos como: “Tirotéame, nena, tirotéame. O “Bombón asesino”. Es difícil no teclear el nombre de Nahir Galarza en Google sin experimentar turbación o bajeza. Es fácil comprobar que este homicidio no es otro más, que esta historia no es otra más. Se parece más a esos asesinos en serie convertidos en figuras de culto.

“En las mismas semanas del asesinato de Fernando Pastorizzo fue abusada y asesinada Abril Sosa en Córdoba. Tenía 5 años. ¿Alguien escuchó hablar de Daniel Ludueña, el principal acusado del crimen?” (María Florencia Alcaraz, periodista)

Recientemente la periodista María Florencia Alcaraz lanzó en sus redes una reflexión interesante a propósito de la lógica perversa que ha encumbrado este caso como el de Nahir y no como el Fernando, la víctima. Al contrario que con los feminicidios, sabemos en esta ocasión más información de la asesina que nunca. “En las mismas semanas del asesinato de Fernando Pastorizzo fue abusada y asesinada Abril Sosa en Córdoba. Tenía 5 años. ¿Alguien escuchó hablar de Daniel Ludueña, el principal acusado del crimen?”.

Nahir arroja más de 5 millones de resultados. Daniel, poco más de 18.000.

“Desde un primer momento hubo una difusión desmedida de su intimidad, su vida personal, hasta su diario íntimo. Ya estuvo condenada de antemano. Ella es rubia, flaca, bonita según la belleza hegemónica. No encajaba dentro de los parámetros de asesina”, explica Alcaraz a PlayGround. La periodista recuerda que diario Clarín llegó a titular “Podía ser un ángel, un demonio y para la mayoría sería atractiva” . El titular duró poco, pero bastó para alimentar unas horas más los tintes novelescos de la historia. Hay un componente capital e innegable: el asesinato de Fernando a manos de Nahir es una rara avis dentro del sistema penal. Constituye una excepción a la norma, no solo desde un punto de vista del hacia adónde se dirige la violencia (mujer a hombre), sino también en las propias particularidades intrínsecas del caso. Mujer. Blanca. Muy joven. Clase media. Universitaria.

“No se condice con el estereotipo de persona que suele haber en el sistema penal en Argentina. Suelen ser personas pobres de una determinada edad. Por eso me parece que el caso también llama mucho la atención”, aclara la abogada Sabrina Cartabia, especialista en perspectiva de género y autora de Nahir Galarza, un retrato salvaje. A partir de aquí, lo que sigue es una demostración de cómo la prensa —de indistinto corte político o ideológico— se entrega a una historia con fines estrictamente lucrativos. Nahir como objeto o bien de consumo, como novedad. El amarillismo vende. Nahir también.

Por el camino, sin embargo, se pierde la oportunidad de ahondar en algunas cuestiones claves del caso que podrían ser relevantes y, sobre todo, podrían evitar más violencia en el marco de la pareja.

“Los medios de comunicación hegemónicos no están mirando esta historia con perspectiva de género. Se ha ido construyendo un personaje puro y cruel alrededor de Nahir pasando por alto que era una mujer muy joven en una relación muy tóxica" (Sabrina Cartabia, abogada)

“Los medios de comunicación hegemónicos no están mirando esta historia con perspectiva de género. Se ha ido construyendo un personaje puro y cruel alrededor de Nahir pasando por alto que era una mujer muy joven en una relación muy tóxica”, argumenta Cartabia a PlayGround, quien prefiere no entrar a valorar el fallo de la sentencia ya que aún no se han hecho públicos los fundamentos de la misma. Cartabia agrega algo más en contra de lo que apuntan algunas impresiones desde el feminismo por la supuesta condena “desproporcionada” de la joven. “No es cierto que no se impongan cadenas perpetuas en casos de feminicidios. De un tiempo a esta parte, sobre todo, desde hace dos años, sí se viene haciendo”.

¿Se ha actuado con mayor celeridad en este caso? La abogada también rechaza esta hipótesis y cree que se debe más a al sistema penal procesal de la provincia de Entre Ríos, encargada de juzgar el caso. Hubiera sido muy distinto si hubiera tenido lugar en Buenos Aires donde la justicia está colapsada. Comparte esta afirmación el periodista Fabián Magnotta, de Gualeguaychú, la ciudad de unos 90.000 habitantes donde se registraron estos hechos. Magnotta explica a PlayGround que en el 2013 se modificó su código penal procesal con el fin preciso de agilizar los juicios en la provincia. La rapidez de este juicio es consecuencia de esa modificación. Cartabia reclama que esta celeridad debiera ser la norma en delitos tan graves.

No hablamos, pues, sobre si la condena de Nahir es o no justa o si su caso se ha tratado igual, hablamos del trato mediático, y patriarcal, de los medios. Y de si vale la pena reparar más en la naturaleza nociva de la relación que mantenían esos dos jóvenes que en las fotos de Brasil de la acusada o sus relaciones sexuales con un profesor. Lo segundo no aporta nada. Cartabia amplía esto más en su artículo: “Retratarla como cínica, fría, nos permite negar que solemos establecer vínculos tóxicos, y que la violencia no es exclusivamente masculina sino un sello patriarcal”. Cuando habla de una relación tóxica se refiere a unos audios que se hicieron públicos hace unas semanas en los que se pone de manifiesto los insultos y las vejaciones que median entre los dos y en las dos direcciones. Amigos y familiares de ambos llenaron durante las semanas siguientes al caso las redes sociales con relatos, mensajes y capturas de pantalla que mostraban los detalles de una relación nociva (posesiva, celosa, con alta violencia verbal) y con maltrato por ambas partes.

Imagen vía Instagram

A las pocas horas de asesinar a su novio, Nahir Galarza subió una foto a Instagram con el título: “Te amo para siempre”.

En Nahir Galarza y el Patriarcado, un artículo publicado en Cosecha Roja, se incide en esta idea de romantizar las relaciones fatales y dolorosas. “¿Estamos educando a nuestras jóvenes para que sean sanas y libres, o enseñando que la única forma de vivir es al lado de un varón? El ‘te amo para siempre’ que ella escribió en las redes sociales y que los medios leyeron como un acto de psicopatía puede entenderse como un ejemplo de cómo el machismo atraviesa toda las relaciones. El crimen cometido por Nahir está dentro de la lógica del patriarcado. La lógica de la simbiosis, de no poder ser unx mismx sin otro que me sostenga, del ‘juntxs para toda la vida’, es el reverso del “te amo y por eso te mato”, reza el texto.

Magnotta también resalta que faltó profundizar hacia atrás, en sus palabras, “en la relación enfermiza que existía entre ambos“. O, por ejemplo, “cómo pudo haber incidido el hecho de que su padre le enseñara a manejar armas de pequeña. De eso no se habló. Yo creo que Nahir no es una asesina serial aunque tenga una condena de asesino serial. No se planteó qué cosas en la vida de Nahir ocurrieron que expliquen, no justifiquen, que una persona actúe así”.

“Creo que todos los casos tienen que tener una cobertura proporcional. Y encontrar formas que no sean morbosas, que aporten información útil, que puedan ser señales de alerta para chicas, adolescentes o mujeres que están atravesando una situación violenta puedan salir de ahí”, justifica Alcaraz a PlayGround.

Que Fernando Pastorizzo, la víctima, no haya sido sometido en esta ocasión a la lupa mediática es positivo. Pero casi nunca ocurre así cuando la mujer es la víctima. En Argentina hay alrededor de 300 feminicidios al año y cuando ocurren, el foco se cierne sobre la mujer: dónde salía con esa falda, por qué caminaba sola a esas horas de la noche, por qué no habló, por qué no denunció. ¿Cundirá este ejemplo para que los medios dejemos de poner definitivamente el foco en las víctimas? ¿Para que hablemos, por fin, de las condiciones que sustentan y amparan la violencia en la pareja? ¿Para construir un relato pedagógico que contrarreste la violencia estructural de las relaciones patriarcales? ¿O solo se habla hoy de Nahir porque podemos juzgarla con la misma vara machista que al resto de mujeres?

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